Victoria, amante de la madera y la decoración

Victoria Hurtado es dueña de Simple Deco. Casi por casualidad, descubrió su pasión por darles vida nueva a viejos muebles.

Victoria Hurtado es diseñadora de interiores, amante de la restauración de muebles de madera y una apasionada por la carpintería que se animó a dejar todo para convertirse en una exitosa emprendedora. Si bien se niega a decir su edad en público, no hace falta mucho para darse cuenta de que es una mujer con un alma joven y libre, siempre lista para la siguiente aventura. Hoy tiene su propio taller en Cipolletti y no pasa un día sin trabajar, ya que siempre hay un objeto por renovar.

A los 25 años, Victoria comenzó su carrera de diseñadora independiente, pero con el paso del tiempo descubrió que estaba cansada de las obras y los conflictos. En ese momento surgió la idea de abrir un local al público y lo concretó. Fue en las horas en las que no tenía mucho para hacer en las que comenzó a elaborar manualidades para no sentirse atrapada en la rutina, una veta sumamente artística de ella que no conocía.

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Luego de cuatro años tomó la decisión de cerrar, no sin antes organizar una gran feria para celebrar la finalización de una etapa, que tuvo tanto éxito que continúa realizándose a la fecha. De la primera edición de Simple participaron siete emprendedoras y, en la última, 45. Desde ese momento se dedicó a crear productos textiles de decoración desde su casa para después venderlos en las ferias.

Victoria restauradora de muebles

No obstante, en 2017 todo cambió. A Victoria le dieron ganas de arreglar un cajoncito, tomó las herramientas de su papá -que estaban guardadas desde hacía mucho tiempo- y se puso a trabajar. Ese fue el día en el que descubrió la madera y se enamoró de ella. Entonces no dudó ni un segundo en salir a comprar sus propios equipos y convertir el quincho de la casa de su mamá en un taller. Allí, casi sin darse cuenta, nació su emprendimiento, Simple Deco.

“Yo no sé si fue la energía que le puse, pero todo el tiempo tengo muebles en mi casa, tengo al menos dos todos los días. La gente los lleva para que yo los renueve; les hago decapado o los pinto, con todo lo que eso implica. Si bien nunca trabajé en relación de dependencia, siento que descubrí la felicidad. Como decoradora sigo trabajando, pero solo hago proyectos. Siempre tuve la sensación de que me faltaba algo y cuando entré en este mundo de la madera nunca más me pasó, estoy completa”, confesó Victoria, rebosante de felicidad.

Es que en la madera encontró el factor sorpresa que tanto había esperado, encontró un material con distintas vetas, formas e historia que le llenó el corazón de ilusiones y ganas de comenzar una nueva vida rodeada de pensamientos positivos y amor por el trabajo.

Victoria restauradora de muebles

“La madera lavada, por ejemplo, pasa por mil instancias o quizá tiene herrajes de bronce, pero que están negros y terminan siendo divinos. Veo la madera, comienzo a trabajarla y ya quiero ver los resultados. Es todo el tiempo una sorpresa, ese proceso de transformación me apasiona. La madera muestra el paso del tiempo; la podés restaurar pero en el interior sigue siendo la misma. Hay cosas que la gente trae que solían ser de sus abuelos y eso tiene una historia, una carga muy linda, un valor emocional”, detalló la emprendedora.

En un futuro, Victoria aspira a tener una carpintería mucho más grande y equipada, para renovar muebles a mayor escala. Además, tiene claro que –aparte del trabajo que hace para sus clientes- quiere seguir adelante con proyectos de decoración propios, organizando ferias y hasta brindando talleres al público para compartir su pasión con la ciudad.

Victoria restauradora de muebles

Un emprendimiento con perfil solidario

Para celebrar el Día del Niño, Victoria organizó una campaña para fabricar juguetes de madera para regalar en un merendero de la localidad, al que hoy asisten más de 55 niños y niñas de diferentes edades. La idea surgió con el objetivo de poder hacer un regalo original y nuevo. Para ello necesitó de mucha ayuda, ya que debía elaborar al menos dos juguetes por cada pequeño.

Por esta razón, abrió una convocatoria a través de las redes sociales, que fue exitosa. No solo le donaron todos los materiales para fabricar los regalos, sino que también se sumaron más de 50 voluntarias para colaborar con la pintura y empaquetado. El trabajo duro se llevó a cabo en el salón La Delfina, en Cipolletti.

Ahora, la emprendedora solidaria quiere hacer lo mismo pero para las fiestas y, en esta oportunidad, para dos merenderos. La convocatoria ya está abierta y hay muchas personas anotadas para ofrecer su ayuda, por lo que en octubre se llevará a cabo una reunión en la que se dividirán tareas y, de esta manera, agilizar la producción.

Para Victoria es importante mantenerse en movimiento, por eso siempre encuentra cosas para hacer, ya sean eventos solidarios, proyectos propios en paralelo a su trabajo diario o darles coraje a otras personas para que se conviertan en emprendedoras, si es que se encuentran en esa encrucijada. “Cuando empezás a moverte todo empieza a resultar bien. En ese movimiento vas encontrando tu línea, qué es lo que querés. Hay que tener ganas y trabajar mucho”, concluyó.

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