BySara, el arte plasmado en mates

Antonella Sarabia tiene 24 años, es diseñadora gráfica y renunció a su trabajo para poder cumplir su sueño: ser emprendedora.

Antonella Sarabia es una apasionada por los colores, los detalles y sobre todo la creatividad. Con tan solo 24 años y un título de diseñadora gráfica, la joven cipoleña renunció a su trabajo y levantó de cero su propio emprendimiento para dedicarse de lleno al amor de su vida, el arte.

En BySara no solo pinta a mano mates, bowls, bandejas de madera y murales con una meticulosidad admirable, sino que también inspira a otros a perseguir sus metas y a vivir siempre con la cabeza en alto y el corazón abierto. Desde muy pequeña le encantaba dibujar y no dudaba en mostrar sus obras en la escuela, donde sus compañeros le decían que “eran cosas que cualquiera podía a hacer” y que no revestían de mucha dificultad. Nunca dejó que los comentarios negativos la afectaran.

Te puede interesar...

Al terminar la secundaria comenzó a estudiar la carrera de Psicología, pero no era lo que realmente quería hacer, razón por la cual decidió cambiarse a Diseño Gráfico. En la facultad pasaba horas dibujando diseños muy detallados y pequeños sobre hojas y otras superficies y, cada vez que su profesor la veía, le daba coraje para llevar su arte al siguiente nivel.

Antonella pintura

El primer paso

En ese momento se dio cuenta de que tenía que dar un paso adelante y publicó, a través de sus redes sociales personales, tazas pintadas con sus diseños para regalar en el Día de la Madre. La venta, para su sorpresa, fue todo un éxito y hasta tuvo que rechazar algunos pedidos porque no daba abasto a completar los trabajos.

Al mismo tiempo que pintaba mates, Antonella también trabajaba en un local de ropa de Cipolletti y, cuando finalmente pudo tomarse vacaciones, viajó a Córdoba para visitar a una amiga. Allí fue donde todo empezó: compró 15 mates, regresó a la ciudad en la que creció, plasmó sus diseños en la madera y los vendió en un abrir y cerrar de ojos. Ante la cantidad de consultas por sus creaciones, también decidió abrir una página específica para su emprendimiento, BySara, que está disponible en la red social Facebook e Instagram.

Sin embargo, su trabajo en relación de dependencia y su marca no podían coexistir por cuestiones de tiempo, por lo que tuvo que desistir de la segunda opción, su sueño.

“Cuando arrancó el 2018 me busqué otro trabajo y empecé a vender mates de nuevo, aunque al principio no me animaba. Me sorprendí mucho porque la gente me los pedía. A los dos meses de empezar en el trabajo, renuncié” para seguir otro rumbo, recordó la joven.

La decisión estaba tomada. El apoyo de su familia y la rápida aparición de clientes, fueron el empuje definitivo para que el emprendimiento se pusiera en marcha. “Era mi segunda oportunidad para poder vivir de lo que amo. El apoyo de mi mamá para tomar esta decisión fue muy importante, ella me dijo en todo momento que me iba a ir bien. Al día siguiente de mi renuncia me contactó una señora para invitarme a la feria Semilla. Todo se dio de manera natural y no fue una casualidad”, comentó Antonella.

Desde ese momento, el emprendimiento de Antonella fue un éxito. De feria en feria en la red de emprendedores de la región y con la venta de sus productos en las redes, la talentosa cipoleña se hizo conocida en todo el Alto Valle. Hoy, sueña con tener su propio taller al público, donde la gente pueda comprar sus creaciones y, a la vez, verla trabajar.

Antonella, además, planea dar talleres de pintura, ir a merenderos para ayudar a niños y niñas a expresarse a través del arte y también hacer una colaboración con su mamá, quien actualmente cose las bolsas de tela en las que se entregan sus productos artísticos a los clientes.

Antonella pintura

Un estilo muy personal, que nace al tomar el pincel

A la hora de hablar de estilos e inspiración, Antonella aseguró que no existe una sola palabra que pueda definir su arte. Todos los diseños que lleva a cabo surgen de manera espontánea, siendo sus emociones la clave para el resultado final de sus productos.

“Antes de pintar no hago bocetos. Me ha pasado de hacer cuadros o mates que no me gustaron y tuve que borrar todo y empezarlos de nuevo. Lo que hago es algo que me sale del corazón y es lo que me ayudó en la actualidad a encontrar mi identidad y plantarme en la vida. En todo lo que pinte siempre va a influir lo que me pase en el momento”, confesó la artista.

Si bien en un principio solía hacer sus dibujos solo en blanco y negro, hoy no tiene miedo de usar color y está abierta a todos los pedidos que le hagan sus clientes, siempre y cuando pueda aportar un poco de su personalidad en el diseño.

“Si alguien me dice que quiere algo relacionado con la música lo hago, pero siempre con mi estilo. Hace poco me pidieron un diseño de un mate de yoga y me mandaron el dibujo de una nena. Aunque no soy ilustradora, siempre me di maña. Además, amo hacer yoga, creo que existe una relación muy fuerte entre el arte y el alma, así que acepté hacerlo. Dibujé una nena meditando con una cara que transmite mucha paz y unas manos en la parte de atrás. Me hizo muy feliz y le agradecí a la mujer que me lo pidió. A la gente le encantó”, comentó.

Finalmente, Antonella aseguró que el arte es lo que le permite expresarse y “sacar muchas cosas de adentro” y que el hecho de tomar un pincel y poder crear lo que quiera tiene un significado muy importante en su vida.

LEÉ MÁS

Victoria, amante de la madera y la decoración

En el Obrero cosechan sus propios alimentos

Un equipo de belleza a la medida del cliente

Exportan talento tecnológico al mundo

Una idea solidaria que abriga cuerpo y alma

El rey de los cactus

Único Vermouth, la bebida premium que es furor en todo el país

Los creadores de los chips de manzana le devuelven la vida al sabor del Valle

Nadia, la emprendedora cipoleña que revoluciona el mundo de la lencería

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario