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Veterinaria denunciada por mala praxis suma otro escándalo: la acusan de usurpar el título

La perra Maitena falleció horas después de una cirugía de castración, tras sufrir dolor agudo y signos de agonía. Testigos del hecho apuntan que la intervención quirúrgica la realizó una persona sin matrícula habilitante.

Belén Leiva publicó en redes sociales una denuncia por presunta mala praxis que vivió con su perra Maitena, que falleció horas después de una cirugía de castración. La mujer apuntó contra una veterinaria ubicada en la calle Saavedra de Cipolletti y presentó una denuncia penal por maltrato animal y usurpación de título, ya que la intervención quirúrgica la habría realizado otra persona que no es veterinaria.

La denuncia fue presentada ante la Fiscalía de turno y apunta contra la titular de la Clínica San Andrés. Belén explicó que su perra, de 13 años, asistió a la veterinaria para una cirugía ovario histerectomía programada, pero tras la intervención quirúrgica, la perra volvió “moribunda” y murió horas después.

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La historia de Maitena

El hecho se remonta al 25 de diciembre de 2025, cuando la mujer llevó a su perra, Maitena, para la intervención quirúrgica de castración programada. Según expuso, desde el centro veterinario le aseguraron que el procedimiento estaría a cargo de profesionales matriculados. Sin embargo, testigos del hecho aseguraron que la operación no fue realizada por la titular del lugar, sino por otra persona que no contaría con matrícula vigente como médico veterinario.

En la denuncia se detalla que, tras la cirugía, el animal fue entregado en estado crítico, con signos compatibles con shock postoperatorio, hipotermia, dolor agudo y agonía. La dueña relató que no recibió indicaciones adecuadas ni seguimiento profesional acorde a la práctica realizada. “Solo fui despachada por el animal en estado crítico” indicó Leiva.

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La publicación de Belén que motivó cientos de mensajes con relatos similares de maltrato y negligencia en la misma clínica veterinaria.

La publicación de Belén que motivó cientos de mensajes con relatos similares de maltrato y negligencia en la misma clínica veterinaria.

La falta de respuestas de la Veterinaria ante la agonía de la perra

La mujer retiró a Maitena de la clínica veterinaria y llegó a su vivienda con el animal en estado de agonía. Ante el empeoramiento visible de la perra, Leiva realizó múltiples llamadas telefónicas y envió mensajes de Whatsapp para solicitar auxilio veterinario urgente e indicaciones para saber cómo proceder ante el cuadro de gravedad, sin obtener respuesta.

La presentación judicial afirma que también asistió en persona al establecimiento para buscar asistencia urgente, pero no fue atendida. Para la denunciante, esa conducta configuró un abandono del paciente en un momento de extrema vulnerabilidad. Maitena falleció ese mismo día, tras padecer horas de sufrimientos innecesarios, prolongados y “absolutamente evitables que culminaron trágicamente con su muerte horas más tarde” indica el escrito.

La cirugía la habría realizado un hombre sin matrícula: la testigo clave

Además, la denunciante relató que, como agravante de la situación, la clínica se negó sistemáticamente a entregar la Historia Clínica de Maitena, un documento esencial para conocer las dosis de anestesia utilizadas durante la intervención, los detalles de la cirugía y los responsables veterinarios de la misma. La negativa a la entrega de la documentación generó una fuerte presunción de que dichos registros puedan ser adulterados o destruidos para ocultar la responsabilidad penal de los involucrados.

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La presentación judicial afirma que la dueña de Maitena asistió en persona al establecimiento para buscar asistencia urgente, pero no fue atendida.

La presentación judicial afirma que la dueña de Maitena asistió en persona al establecimiento para buscar asistencia urgente, pero no fue atendida.

La denuncia de usurpación de título se sustenta de testimonios directos del lugar de los hechos, que indican que la cirugía no fue realizada por la médica veterinaria responsable de la Clínica San Andrés, sino por una persona de sexo masculino que no tendría título habilitante del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Río Negro.

Además, ante la viralización de la publicación en redes sociales, Belén recibió cientos de mensajes de personas que vivieron situaciones similares con sus mascotas, algunas de ellas que derivaron en graves problemas de salud e incluso en la muerte de sus animales no humanos.

La falta de respuestas de la clínica veterinaria y abandono de la paciente

“Dejar a un animal recién operado sin asistencia veterinaria ante signos de shock, negando el auxilio y provocando una agonía lenta y dolorosa, constituye un acto de crueldad punible. Hubo, cuanto menos, dolo eventual: los profesionales sabían que sin atención inmediata el animal sufriría y podría morir, y aun así decidieron no actuar” indica el escrito.

En la denuncia, se encuadraron los hechos en el delito de ejercicio ilegal de la medicina, previsto en el artículo 208 del Código Penal, y en la figura de maltrato y crueldad animal establecida en la Ley 14.346. Se argumentó que permitir o tolerar que una persona sin matrícula practique una cirugía constituye un riesgo para la salud pública, más allá del resultado concreto.

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Entre las pruebas incorporadas a la causa, hay conversaciones de WhatsApp, llamadas telefónicas, comprobante de pagos y el relato de una ex empleada del lugar.

Entre las pruebas incorporadas a la causa, hay conversaciones de WhatsApp, llamadas telefónicas, comprobante de pagos y el relato de una ex empleada del lugar.

La denunciante sostuvo que la falta de asistencia ante signos evidentes de sufrimiento implicó un padecimiento innecesario y evitable, incompatible con los deberes profesionales que rigen la actividad veterinaria.

Entre los elementos de prueba se incluyeron capturas de conversaciones de WhatsApp, comprobantes de pago, carta documento solicitando la documentación médica, material audiovisual sobre el estado del animal y una nota remitida al Colegio Veterinario de Río Negro. También se incorporaron testimonios de una empleada del lugar y dueños de mascotas que padecieron situaciones similares de negligencia y maltrato animal en la misma clínica veterinaria.

En el petitorio final, Leiva solicitó que se la tenga por querellante particular, que se impulse la investigación preparatoria y que se dispongan de inmediato las medidas probatorias requeridas. Además, pidió que oportunamente se cite a indagatoria a los señalados y que la causa avance hacia la instancia de juicio.

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