Una pérdida de agua lleva más de 10 años sin solución: exigen una solución urgente
Entre los vecinos hay gran malestar por una filtración de agua que hace 12 años se convirtió en un arroyo que baja y destruye la calle.
Una filtración de caños subterráneos de agua en lo alto del barrio Costa Esperanza, en Las Perlas, se ha convertido en un arroyo permanente que baja por la estratégica calle Lembeye, donde ha abierto un cauce que destruye cada vez más la arteria y, a fuerza de acumular agua, está volviendo el entorno en una suerte de pantano y arruinando las casas.
Los vecinos de la calle Lembeye se han empezado a agrupar para dar a conocer públicamente los inconvenientes que genera el cauce abierto por el persistente caudal y para reclamar soluciones urgentes a las autoridades del Municipio cipoleño, responsable del abastecimiento de agua en la comunidad perlense.
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Algunos años antes de que se conformara la corriente de agua, se produjo, por causas que deberían establecerse técnicamente, una rotura de caños subterráneos en la parte alta del barrio. En ese momento, el Municipio procuró una solución imaginativa y provisoria: se hizo una suerte de pozo en las inmediaciones de la filtración, donde se iba acumulando el agua.
Cada tanto, se enviaba un camión cisterna que extraía y que cargaba el líquido acumulado y luego el vehículo salía a regar calles perlenses, dándole utilidad al derrame que, en esa época, no era tan potente.
Calles principales de Las Perlas
Por circunstancias no bien aclaradas todavía, este esquema de trabajo se detuvo y, entonces, hace 12 años, la pérdida de agua se transformó en una corriente permanente que baja por la calle Lembeye, va a dar a la principal arteria de Las Perlas, la Avenida del Trabajador, y luego se extiende por el barrio Santa Mónica.
Pues bien, es tanta el agua que desciende que un sector de la Avenida del Trabajador se ha vuelto en una especie de charca grande, se diría una laguna, que dificulta enormemente el tránsito. Por supuesto, en ese tramo, la Avenida suele presentar un deterioro considerable.
En el barrio Santa Mónica, la corriente prosigue su tarea destructiva, derramándose por un amplio sector, dañando calles y provocando molestias a los vecinos.
Así las cosas, en el grupo de vecinos de calle Lembeye, advierten que el constante fluir del caudal ha estropeado enormemente la traza de la arteria, con los problemas resultantes para la circulación vehicular.
El suelo está empapado
Pero hay problemas derivados que, a esta altura, pueden considerarse aun peores. Y es que el caudal, al haberse convertido en permanente, ha ido empapando el subsuelo de la calle y de las casas de las inmediaciones, en un amplio espacio.
Los pobladores afirman que la tierra está ya tan permeada y retiene tanta agua que por su aspecto físico y consistencia se está pareciendo cada vez más a un "pantano". Sí, un pantano, tal es como definen lo que antes, hace años, era solo tierra reseca hasta muy adentro en la profundidad.
Una vecina, que prefirió mantener en reserva su nombre, contó que la humedad de la tierra pantanosa es ya tan marcada que ha empezado a afectar la estructura de las viviendas cuyos frentes dan a la calle Lembeye. Las viviendas están experimentando un deterioro que puede tornarse, incluso, peligroso para la estabilidad de las construcciones. Y esto no puede permitirse que siga avanzando. Se debe procurar una solución ya.
Paredes y cimientos húmedos
En el caso de la perlense que habló con LMCipolletti, indicó que hace un tiempo adquirió un aparato especial para medir el nivel de humedad de las paredes y cimientos. Los trabajadores que lo instalaron quedaron sorprendidos por el altísimo grado de humedad que se detectó prácticamente enseguida y consideraron como inusual lo que pudieron constatar.
Pero la tierra pantanosa ha tenido otro efecto muy indeseado. Y es que ha empapado tanto el subsuelo que la napa originalmente localizada muy en lo hondo, a muchos metros de profundidad, se ha elevado tanto que ha alcanzado los pozos sépticos de las viviendas.
El resultado es que el contenido de los pozos se fue empezando a elevar, al punto que ahora con frecuencia se rebalsa y desborda por las instalaciones sanitarias de los baños.
Reunión y nota de reclamo
Con fecha de este lunes 31 de agosto, los vecinos del barrio Costa Esperanza le enviaron una nota al secretario de Gobierno del Municipio, Julio Dijkstra, con el fin de hacerle un pedido de una obra de reparación.
En el texto, se indica que el grupo de vecinos y vecinas del barrio Costa Esperanza "afectados por el caudal de agua que corre por la calle Lembeye desde hace más de una década, y que en estos momentos está dañando nuestras casas, nos hicimos presente en la Delegación Municipal de Balsa las Perlas para dialogar con el Delegado Municipal, Carlos Aimasso, el encargado de Servicios Públicos, Miguel Carrasco y el mediador Jaime Flores".
Se enfatiza que a esta altura de los acontecimientos "la situación es alarmante y nos está causando mucho daño ya que el caudal de agua no solo está humedeciendo nuestras casas, sino está afectando los cimientos de nuestras construcciones. Por ello es que, en carácter de urgencia, pedimos que se inicie un trabajo de reparación de los caños y/o mangueras que en más de un sector están rotos".
Vecinos dispuestos a aportar recursos
En el documento, los pobladores manifiestan que "concientes del costo económico que este trabajo llevará, manifestamos la disposición de aportar recursos necesarios como para salir de esta situación. Esperamos una respuesta acorde a nuestra necesidad de manera urgente".
Cabe consignar que en el barrio Costa Esperanza hace dos o tres años, a lo mejor, incluso, un poco antes, empezaron a observarse filtraciones de agua en otras calles del sector, donde han surgido y se mantienen en el tiempo hilos de agua con caudales de agua menores que el de la calle Lembeye, pero que parecen se van volviendo más o menos permanentes. Una parte significativa del sector poblacional acumula así agua y se reblandece la tierra, y no se debería descartar los riesgos de algún desmoronamiento o de daños en más viviendas.
En la comunidad perlense, siguen constituyendo una problemática constante muchos aspectos relacionados con la infraestructura básica. Ha mejorado considerablemente la prestación eléctrica, pero no se cuenta con red de agua potable, ya que la que existe es precaria y provisoria, y tampoco hay red de gas domiciliario, que váyase a saber en que año futuro ha de empezarse a disponer. Las calles, que son de tierra y no cuentan casi con material calcáreo o ripio, se deterioran con facilidad, muchísimo cuando llueve.
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