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Marta Milesi: "Soy y seré siempre defensora del hospital público y de la educación pública"

A los 77 años, la médica y política Marta Milesi mantiene firme su compromiso con el rol del Estado en salud y educación. Y brega por un mundo más empático.

La médica y dirigente política Marta Milesi llegó a Cipolletti en 1978, en tiempos en los que la última dictadura militar descargaba sobre el país la feroz violencia del terrorismo de Estado. Se quedó en la ciudad, en la que ejerció su profesión y desplegó su compromiso con la salud pública, la educación pública y las causas progresistas.

Causas y compromisos que ella sigue defendiendo e impulsando sin bajar los brazos, en una época como la actual en que la ideología libertaria, de extremo individualismo, impregna y satura con su discurso contrario al Estado prácticamente todos los canales de difusión y debate de la comunidad.

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Marta arribó a Cipolletti pocos días después de que terminara el Campeonato Mundial de Fútbol de Argentina 1978. Eran tiempos en que la euforia popular por la reciente conquista del título de Campeón ocultaba a muchos el dolor de tantos por las desapariciones, los secuestros, las torturas y asesinatos que se producían en el país, a instancias de la Junta Militar de Jorge Rafael Videla y su camarilla siniestra.

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Marta Milesi, médica jubilada y referente política, sigue cultivando y llevando a la práctica su compromiso con la comunidad.

Marta Milesi, médica jubilada y referente política, sigue cultivando y llevando a la práctica su compromiso con la comunidad.

Desde ese año hasta el presente, no se fue más de la ciudad, a la que vino con su marido, Julio Pica. Ella, pediatra y neonatóloga, y él, médico cirujano, encontraron primero trabajo en el recordado ex centro de salud conocido como "el Maderero", que era propiedad de la Unión Obrero de la Industria de la Madera y que después, en 1981, se transformaría en el actual Policlínico Modelo.

No mucho después de llegar, Marta pasó a desempeñarse en la salud pública, en el hospital local, del que llegaría a ser vicedirectora y luego directora. En los albores de la democracia, en 1983, el ministro de Salud de la provincia, doctor Remigio Romera, la convocó para que asumiera como secretaria de Salud, es decir, la segunda en la cartera, lo que marcó su inicio en la función pública rionegrina.

En la lucha por sus convicciones e ideales, no ha parado prácticamente en ningún momento. Hoy está jubilada de su profesión médica, pero sigue ayudando cuanto puede a quienes más lo necesitan, como lo hizo durante la pandemia.

Compromiso en un dramático período

En ese dramático período, aunque ya retirada de su oficio y convaleciente del cáncer, brindó su esfuerzo para controlar, a través de contactos telefónicos, la evolución clínica de 1.600 pacientes que habían contraído y enfermado a causa del temible Covid-19.

Igualmente, se mantiene activa en la arena política, a la que ingresó cuando era todavía muy joven vinculándose a los sectores más progresistas del radicalismo. Hoy, sigue integrando la Mesa Provincial de Juntos Somos Río Negro, el partido provincial al que se incorporó desde sus inicios, tras enfrentar diferencias insalvables con la Unión Cívica Radical rionegrina.

Además de su papel en la conducción provincial de JSRN, cumple una destacada militancia partidaria en Cipolletti, ciudad a la que unió indisolublemente su destino de "rionegrina por adopción", como a ella misma le gusta definirse.

Marta Milesi, bonaerense y rionegrina

Marta Milesi nació en agosto de 1948, en la pequeña localidad de Blaquier, ubicada en el noroeste de la provincia de Buenos Aires. Tiene ahora, pues, 77 años.

Su padre, José Estanislao Milesi, era médico ginecólogo, pero, a fines de los años '40 del siglo pasado, los médicos de pueblos chicos del interior atendían toda la gama de requerimientos de salud de sus vecinos.

Su madre, Ida Francisca Zoccola, era directora de teatro. Cuando dio a luz a Marta, su padre, haciendo uso de sus conocimientos médicos, asistió a su esposa en el parto. Ciencia, amor y vida se unieron así firmemente.

La dirigente y galena jubilada tiene también un hermano, José Edgardo Milesi.

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Los hijos, la familia, los afectos han sido siempre para Marta Milesi una prioridad personal, a los que les ha dedicado tiempo y atención, pese a las horas y horas destinadas a la medicina, la política y la labor institucional.

Los hijos, la familia, los afectos han sido siempre para Marta Milesi una prioridad personal, a los que les ha dedicado tiempo y atención, pese a las horas y horas destinadas a la medicina, la política y la labor institucional.

Con su ex marido Julio Pica tuvo a sus dos hijos, Lucas Romeo, nacido en 1977 en el Hospital Francés de la Capital Federal, y Amalia Jorgelina, que nació en 1978, en Neuquén. Lucas es abogado y un prominente político y referente de JSRN, en tanto que Amalia ha desarrollado una reconocida carrera artística en el exterior del país y actualmente reside en Londres.

Ambos hijos le han dado nietos, a los que, por supuesto, se refiere como abuela con inocultable orgullo y alegría. Lucas es padre de Romeo Pica, jugador de básquet y estudiante de abogacía, y Amalia es madre de Marino Ortega Pica, un niño que se expresa fluidamente en inglés y castellano. Un castellano con algo de acento mexicano, por el país de origen de su padre.

Separada hace ya varios años del cirujano Pica, con quien sigue manteniendo una excelente relación de amistad y respeto, Marta se unió después afectivamente y vive en feliz pareja con José Luis Colombo, su primer amor en tiempos de juventud. Cuando ella se quedó sola, los caminos de la vida los volvieron a encontrar y comparten desde entonces sus horas, sus días, sus ilusiones y su futuro.

Vocación del padre, vocación de la madre

Heredera de la vocación científica y médica de su padre y de la vocación y pasión artística de su madre, de ambos progenitores ha guardado y atesorado también el humanismo y el compromiso con el prójimo, lo mismo que la disciplina y la voluntad de cumplir metas y objetivos.

Se sabe, la medicina es la más humana de las ciencias, pero siempre conservando su rigor y su método. En sí misma, muchos consideran a la medicina como una ciencia que es también un arte. Seguramente, un intento de aproximación a estas consideraciones sería inagotable. Lo que sí no se puede dejar resaltar es el tremendo humanismo implícito que caracteriza la profesión de curar al que sufre.

Por su lado, el teatro, como expresión artística, no solo involucra la creatividad y la imaginación, sino que como las otras artes no deja de exigir también rigor y preparación exhaustivas. Así medicina y arte impregnaron desde muy pequeña la mentalidad de Marta, con sus múltiples facetas.

Don José Estanislao Milesi, médico de pueblo

"Mi papá era el único médico del pueblo. Su especialidad era la ginecología, pero en esos pueblos pequeños, del interior, al ser el único médico, le tocaba hacer de todo. Iba a los campos con un farolito rojo" para cumplir su misión, evoca su hija.

Y prosigue: "Yo nací en mi casa y nací de lo que hoy se hace cesárea, que es de podálica", es decir, cuando la criatura, en lugar de nacer en posición cefálica, con la cabeza por delante, nace en la forma también conocida como parto de nalgas, con los pies o los glúteos del bebé pujando primero por salir al mundo.

Con posterioridad, la familia se desplazó de Blaquier, un pueblo que tenía unos pocos cientos de habitantes, a Castilla, que era "pueblo tambero" un poco mayor en población. Allí, su padre ejerció de director del hospital.

Doña Ida Francisca Zoccola, artista de teatro

De esos años, Marta recuerda que su madre, siguiendo su pasión artística, "en cada lugar donde iba quería fundar un teatro".

En esos pueblitos de la pampa bonaerense, el estudio se volvía complicado en aquellos tiempos, al punto que "a veces, mi hermano y yo íbamos a la escuela a caballo".

Por eso, por esas cuestiones, llegó el momento de una nueva mudanza. "Mi papá quería que estuviéramos en un pueblo en donde hubiera un colegio secundario. Ahí, nos vinimos a Mercedes", que era y es una ciudad grande y gravitante para el campo y su gente, en una extensa región.

A La Plata, a estudiar Medicina

"Hice el secundario en Mercedes y cuando terminé me fui a estudiar Medicina a La Plata". Por esas cosas del destino, su paso por la Universidad Nacional de La Plata coincidió con los gobiernos dictatoriales de Carlos Onganía y algún otro torvo personaje militar. "Tuve la mala suerte de que estudié en tiempos de dictadura y fuimos muy perseguidos", rememora la facultativa.

Quien pone de relieve que, en medio del autoritarismo represivo y el oscurantismo reinante, el momento era muy complicado porque "mis papás eran gente de cabeza muy abierta y muy progresistas".

Al complejo panorama, se añadía el hecho de que, en ese entonces, "prácticamente éramos, no sé, tres o cuatro mujeres" estudiando Medicina "en un mundo de hombres. Porque en esos tiempos, cuando las mujeres terminaban la secundaria después se convertían en profesoras o maestras en sus pueblos". Casi no había opción.

En la Universidad, conoció a quien sería luego su marido, Julio Pica, el padre de sus hijos Lucas y Amalia.

La peor dictadura militar

En tanto, la agitación política se intensificaba y, al breve período democrático marcado por el regreso al país de Juan Domingo Perón, le sucedió una nueva dictadura militar. Que se convirtió en la peor de la historia argentina. La dictadura surgida del golpe de Estado cívico-militar del 24 de marzo de 1976.

La represión fascista se aplicó con tremendo poder destructivo en La Plata. A duras penas, se lograba subsistir. Estudiantes universitarios y secundarios, junto con obreros y militantes, eran perseguidos con una sed y saña sanguinaria inaudita.

Marta refiere que "desde el inicio ya de mi carrera me dediqué a todo lo que tiene que ver con la salud sexual y reproductiva, lo que en esa época estaba prohibido". En consecuencia, ella, al igual que otros médicos, debían trabajar "en forma clandestina", asumiendo todos los riesgos que ello implicaba.

"Vivimos unos tiempos muy difíciles porque la ciudad de La Plata y su parte universitaria eran muy combativas". La ferocidad de la tiranía se propagó en forma intensa y sistemática.

¡Cómo no recordar, a modo de ejemplo, "La Noche de los Lápices", en que los esbirros del fascismo secuestraron, desaparecieron y asesinaron a un grupo de estudiantes secundarios!

De Mercedes a Cipolletti

Marta y su esposo vivieron un tiempito en Mercedes, pero, a raíz de que él, Julio, era de Viedma, capital de Río Negro, pronto se decidieron por "ir a poblar la Patagonia" y a fines de junio de 1978 se vinieron a Cipolletti. Justo se habían producido vacantes en "el Maderero", así que para los dos se abrió un nuevo horizonte de vida.

"Había lugar para los dos", repasa en su memoria la médica y referente política, quien detalla, además, que al arribar "yo estaba embarazada de mi hija Amalia y Lucas tenía apenas nueve meses de vida".

Y en la ciudad se quedaron. Y los años pasaron hasta que ocurrió el momento de la separación de la pareja. Sin embargo, con Julio Pica "seguimos teniendo una buena relación. El papá de mis hijos es muy buena persona".

"Mi lugar en el mundo"

Si bien mantiene gratos recuerdos de otros lugares donde ha residido, en particular, de Mercedes, en cuyo colegio secundario "tuve excelentes profesores que me permitieron después hacer una buena carrera en la facultad, yo no me iría nunca de acá, de Cipolletti. Este es mi lugar en el mundo", dice y lo reitera.

En su memoria, ahora transcurre 1983 y la recuperación democrática. Elevada al cargo de secretaria de Salud provincial y luego al de ministra de Salud, "empieza mi carrera en lo institucional y en lo político, que fueron de la mano".

Aquel trascendental año, no se puede olvidar, fue el del inicio de la gestión del presidente Raúl Alfonsín en el país y del gobernador Osvaldo Álvarez Guerrero, en Río Negro.

Precisamente, del recordado ex mandatario provincial, elegido por el voto de sus conciudadanos, resalta que "fue un gran demócrata y un gran defensor de los derechos humanos. Y fue una excelentísima persona, fundamentalmente".

Intensa labor política y legislativa

A partir de la apertura democrática, Marta Milesi ha ocupado diversos cargos públicos, que han jalonado una historia personal de intenso y permanente compromiso. Así, además de funcionaria provincial de salud, ha sido también diputada nacional en el período 1999-2003 y legisladora provincial en los períodos 1991-1995, 1995-1999, 2003-2007, 2007-2011, 2011-2015 y 2015-2019.

Marta Milesi tildó de kirchnerista a la senadora Odarda.
La ex legisladora Marta Milesi trabajo a conciencia, permanentemente, en los temas de actualidad.

La ex legisladora Marta Milesi trabajo a conciencia, permanentemente, en los temas de actualidad.

A la vez, ha asumido distintos puestos de conducción partidaria, tanto en la UCR, donde llegó a ser presidenta del Comité Cipolletti y del Comité Central de Río Negro, como en JSRN.

A lo largo de tan prolífica carrera política e institucional, ha recibido diversos reconocimientos por su labor, en particular, por su lucha por los derechos sexuales y reproductivos, por los derechos de las mujeres y por los derechos humanos, en general.

La política es una carrera

En relación con estos planos de su actividad, Marta, en un punto clave, es categórica. "Yo creo que la política es una carrera", sostiene.

Y reflexiona: "Así como uno no puede terminar el jardín infantil y recibirse sin pasar tiempo y como si nada de médica, la política es una carrera en la que uno no puede salir de su casa teniendo cero experiencia y estar sentada en el Senado de la Nación, por ejemplo".

Personas como el ex presidente de la Nación, Raúl Alfonsín, y quien fuera su ministro de Salud y Bienestar Social, el médico Aldo Neri, no llegaron a ocupar esos cargos "sin tener una gran experiencia previa" como políticos y dirigentes. Ante "gente tan valiosa y con tan grandes capacidades" en la historia del país "creo, y sin desmerecer a nadie, creo que hoy hay gente que no puede estar en las bancas que ocupan. Porque no tienen idea, y ellos o ellas mismas te lo dicen, que no tienen ni idea de para qué están ahí en realidad".

Motivos del descreimiento en la democracia

Entonces, lo que resulta "es como un desprestigio" para las instituciones de la democracia, lo que "hace que la gente tenga un descreimiento hacia la política", pues hace parecer "como que todos los que hacen política están ahí para llenarse los bolsillos y, en verdad, no es así".

Porque, ha de recordarse, "no son todos" los políticos quienes participan de la corrupción, que este es un fenómeno, además, que no es patrimonio de la política, sino que "está en todas partes. No solo se da en la política, sino en los carpinteros, en los verduleros, en los arquitectos, en los médicos...Porque, está claro, para que haya un corrupto, hay alguien que lo corrompe". Y esto ocurre en los más diversos sectores y niveles de la sociedad.

Siempre en relación con la política, sintetiza su trayectoria, refiriendo que "milité activamente en la Unión Cívica Radical y después, por desavenencias que surgieron porque no compartía algunas cuestiones" con el ex gobernador Saiz, se alejó del centenario partido y pasó a formar parte de JSRN y del proyecto político del gobernador de Weretilneck. "Y sigo militando en este partido", hasta hoy.

La salud no tiene partido político

Dicho esto, aclara con énfasis: "Pero yo nunca mezcle la cuestión partidaria con la cuestión institucional. Porque la salud, para mí, no tiene partido político. La salud es una sola y no importa quién te golpee la puerta o te llame por teléfono porque te necesita como médico, porque necesita atención. En esos casos, yo siempre trato de resolverle el problema, y si no siempre se lo podré resolver, siempre, por lo menos, lo que va a tener de mí es que va a ser escuchado".

Para una dirigente política que ha cultivado y predicado la participación de la comunidad en los asuntos públicos y políticos, el individualismo y la indiferencia que observa en la sociedad actual y, con mayor vigor, en la juventud, no deja de provocarle inquietud.

Marta Milesi consideró trascendente que este proyecto pase a ser ley.
La bonaerense y rionegrina Marta Milesi ha sido dirigente partidaria de la UCR provincial y de Juntos Somos Río Negro, diputada nacional y legisladora provincial en varios períodos. También fue secretaria y ministra de Salud de la provincia.

La bonaerense y rionegrina Marta Milesi ha sido dirigente partidaria de la UCR provincial y de Juntos Somos Río Negro, diputada nacional y legisladora provincial en varios períodos. También fue secretaria y ministra de Salud de la provincia.

"En mi opinión personal, es muy importante el hecho de que hoy, si le vas a preguntar a un joven por quién votó, te diga que votó a fulano de tal pero no tiene ni idea de por qué lo votó", expresa, al respecto.

"Lo votó porque lo votó. Así nada más", agrega y lamenta que muchos jóvenes "no están formados, no les interesa, se quieren ir del país, quieren enseguida hacer una carrera para tener una excelente posición económica y todo en menos de un año. Eso es, por supuesto, como imposible" de alcanzar.

Peligroso avance de los conservadores

Para Marta Milesi, lo que observa y le preocupa no es una realidad exclusiva de la Argentina. "Sí, esto viene a nivel mundial. Hay un avance de la derecha conservadora que es peligroso", afirma.

Y, sin embargo, "yo tengo esperanza en que se pueda recapitular y con las herramientas nuevas que hay volver un poco al cauce de la humanidad y de la empatía, que es lo que se perdió, porque hoy desde arriba hay un discurso de odio que es peligroso porque está bajando rápidamente hacia abajo".

Se coincida o no con las opiniones políticas de Marta, es innegable su temple para salir adelante y conquistar objetivos en su profesión médica y en su carrera política e institucional. Mayor mérito le corresponde todavía porque su devenir le marcó una época dominada, principalmente en sus comienzos, por hombres, en la que no eran muchas las mujeres que lograban destacar. Pero lo hizo, lo consiguió y marcó un camino.

Igualdad y ampliación de derechos

Conciente de estos condicionamientos, una parte sobresaliente de su actividad ha estado dirigida a impulsar leyes y normas que amplíen y equiparen derechos y que procuren más protección y contención para las mujeres, los niños y los jóvenes. Sus ámbitos de interés político y de acción institucional han involucrado, por su puesto, muchos otros campos de la sociedad, también.

"Creo que sí, yo siempre trabajé en legislaciones y ampliaciones de derecho y me siguen consultando siempre en estos temas. Es como que siempre se ponen en el tapete y sobre mis leyes siempre me vuelven a consultar", enfatiza.

Legislación de vanguardia

De la legislación que impulsó y logró consagrar, no se pueden dejar de mencionar la de salud sexual y reproductiva; la de anticoncepción de emergencia, mal llamada ley de la pastilla del día después; y la de los métodos de contracepción quirúrgica voluntaria, a la que se dio en llamar ley de ligadura de trompas de Falopio y vasectomía.

Vale subrayarlo, la ligadura de trompas vino a ampliar el espectro de alternativas anticonceptivas de las mujeres, en tanto que la vasectomía para los hombres abrió camino para empezar a involucrar más decididamente a los varones en estos menesteres.

También son notables la ley de protección integral del niño, niña y adolescentes, que "trabajamos durante un año con una mesa multidisciplinaria" y la ley de lucha contra el ciberacoso o grooming, tan necesaria para la era actual del mundo, en que internet y las redes sociales son prácticamente todopoderosos.

Crítica a la imputabilidad a los 14 años

Un proyecto que para Milesi ha sido muy significativo fue uno que propició junto con Lilita Carrió hace años, cuando la rionegrina era diputada nacional. Su propuesta de entonces de creación de un régimen penal juvenil no plasmó, pero planteó el debate y en su espíritu y en su letra no tiene nada que ver con el actual proyecto del gobierno nacional de bajar la edad de imputabilidad a 14 años.

"Lo que están proponiendo hoy me parece desastroso, porque no se trata de bajar la edad de imputabilidad, porque un menor no es lo mismo que un adulto", asevera, en relación a la propuesta del oficialismo libertario que recientemente obtuvo la media sanción de la Cámara de Diputados.

Otra legislación de gran trascendencia que impulsó fue el de muerte digna, que suscitó profundos, arduos e intrincados debates y discusiones hasta que se logró su concreción.

Autoría de más leyes y normativas

Además, de su autoría son leyes como la que establece el ejercicio libre de la enfermería, la que crea el Consejo Provincial de la Mujer o la que conforma el Programa Salud de la Mujer.

Fue también una figura política relevante en la lucha por el aborto legal, que se conquistó tras grandes debates y polémicas que marcaron a fuego el desarrollo reciente de la sociedad argentina.

En una parte considerable, en la legislación que propuso y pudo ser aprobada Río Negro fue pionera entre las provincias argentinas y se adelantó, incluso, a iniciativas nacionales sobre las materias abordadas, marcando hitos en la construcción jurídica de nuevos derechos personales y personalísimos.

Pero las luchas políticas e institucionales de Marta no han sido las únicas luchas que ha tenido que dar en su vida. Ha padecido dos cánceres que, si bien le han dicho que han sido controlados o superados, ella bien sabe porque es médica y por ello lo dice que tratándose de cáncer no se puede hablar de un alta definitiva. Está atenta permanentemente, no baja la guardia y sigue los protocolos y precauciones que son necesarios para su salud.

Pedagogía de mujer y pediatra

Habiendo nacido en posición podálica sin cesárea, a ella misma le tocó enfrentar complicaciones en el parto. Y habla de ello con una franqueza y sinceridad de médica y de madre tan plenas como si quisiera aventar cualquier viso de oscuridad y optara siempre por la claridad, lo pedagógico, lo que ayude a comprender. Y que las mujeres, y los hombres, que puedan escuchar, escuchen.

"Yo tendría que tener tres hijos, pero mi primer hijo, desgraciadamente, murió en el canal de parto porque yo hice una enfermedad que se produce en el embarazo y que se llama gestosis, en la que se aumenta la presión arterial y se provoca un achicamiento de la placenta y nacen prematuros los bebés", puntualiza, no sin un dejo de tristeza.

Ocurrió que "en esos momentos no había una tecnología como la que hay hoy" para atender su caso. Y lo más inquietante que sucedió luego es que estando embarazada de su hijo "Lucas, cuando faltaba poco para nacer, él también se me detiene en la misma semana" que su primer hijo, por lo que debieron asistirla en el Hospital Francés de Buenos Aires, donde "trabajaba el papá de mis hijos" y donde "me hicieron una cesárea de urgencia".

De Neuquén, pero de Cipolletti

Su condición también la llevó a que su hija Amalia naciera en Neuquén y no en Cipolletti. "Yo quería tener un parto normal por vía baja y me atendió el doctor Enrique Ricciuti, que hoy sigue trabajando", precisa y añade que Ricciuti vivía, como ella, en Cipolletti y su especialidad era la tocoginecología. Para el parto, sin embargo, Marta necesitaba de un neonatólogo y solo había dos en la zona, uno era ella misma y el otro era el médico Fernando Burgarelli, quien trabajaba en Neuquén.

"Yo, como neonatóloga, no me podía atender a mí misma. Así que por eso fui a Neuquén", donde la asistió en el parto Burgarelli, que recibió a su hija en el alumbramiento, con la colaboración en la instancia de Ricciuti.

"Y hoy mi hija es una artista argentina que está triunfando en el mundo y entonces se la pelean entre Río Negro y Neuquén. Porque ella dice que es de Río Negro y los neuquinos dicen que es de Neuquén", señala, con un poco de humor al contar sobre la pelea por la pertenencia provincial de su hija.

Trabajando, organizando y ayudando

En el presente, Marta continúa muy activa, sin importarle mucho estar ya jubilada. "Seguramente el presidente del partido, Alberto Weretilneck, el gobernador, llamará a renovación de la Mesa Provincial de Juntos. Pero, independientemente de formar parte de la Mesa, aquí en la ciudad yo siempre sigo trabajando, organizando reuniones del partido y ayudando en lo que se pueda. Pero, fundamentalmente, trabajo mucho todavía en las cuestiones de salud. El tema de salud no me lo he podido sacar nunca".

Además, "trato de ayudar mucho a la gente, trato de estar siempre cuando me llaman, dar no una respuesta técnica sino ir abriéndoles algún camino para poder solucionar algunos problemas. Siempre estoy tanto en la actividad partidaria como en la actividad de mi profesión, en esto último sin hacer medicina asistencial, pero sí orientando. Dando orientación a mucha gente que, por ahí, no la está recibiendo".

Y lo hace porque observa que "hay muchas falencias en lo que es la cuestión humana", ya que considera, en su opinión y al menos en parte, que hoy "está deshumanizada la medicina". Al respecto, prosigue: "Fijate que entre los médicos hay una generación, que es la de los 30 años de edad más o menos, en la que casi han quedado desiertas las residencias de pediatría, porque los médicos jóvenes no quieren hacer guardia. Les cuesta mucho. No hay casi pediatras de guardia, no hay ginecólogos de guardia".

Empatía, esa palabra ya casi perdida

"Es como que hay otra manera de ver las cosas y de hacerlas, no sé si mejor o peor, pero la empatía es una palabra que está casi perdida en la sociedad de hoy", concluye.

Y sí, en muchos niveles, lo que falta es empatía. Empatía, entendida como comprensión de los demás, como identificación con los otros, como asunción de la hermandad humana con el prójimo, empatía fue la que llevó a colaborar con las autoridades médicas de la provincia en el seguimiento personalizado de casos de Covid-19 en la pandemia.

La legisladora Marta Milesi presentó un proyecto para ampliar los derechos de los trabajadores públicos con familiares con diferentes patologías a cargo.
La dirigente y ex legisladora Marta Milesi no abandonó nunca su puesto de lucha. Ni la enfermedad ni las adversidades han podido detener sus actividades.

La dirigente y ex legisladora Marta Milesi no abandonó nunca su puesto de lucha. Ni la enfermedad ni las adversidades han podido detener sus actividades.

Sí, fueron 1.600 los pacientes que atendió y lo hizo por teléfono solamente porque a los 70 años de edad y habiendo luchado contra el cáncer, su propia salud la ubicaba como persona en riesgo y le vedaba un contacto más próximo con sus pacientes.

Pero Marta, la cipoleña, la rionegrina, la bonaerense Marta, en ese trance universal de tinieblas, dijo presente. Porque ella, hasta ahora, sigue en guardia. Sigue como si estuviera siempre de guardia. Como si por ningún momento dejara la guardia y siguiera atenta y empática mientras los años se van y otra vez llegan.

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