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Con la leña cara y las garrafas caras, los inviernos son más duros en los barrios populares

En esta temporada fría, en los barrios populares cuesta mucho calefaccionarse. Los precios de la leña y las garrafas de gas son altos. Caros como usar la luz.

Se extiende en los barrios populares la expresión que alude a que cada vez cuesta más ser pobre. Insumos básicos y de consumo intensivo en la temporada de los fríos, como la leña y las garrafas de gas, están alcanzando precios que se consideran muy caros para los bolsillos de personas que perciben sueldos acotados, bajos o muy bajos.

Y ni que hablar de los hogares en que los ingresos económicos dependen solo de changas esporádicas o de aquellos otros hogares en que la única persona que aportaba un salario fijo se ha quedado sin su fuente laboral. Para estas familias, transitar estos días se vuelve un auténtico calvario.

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Infernal calvario si, además, se tiene en cuenta que son muy pocos, apenas un puñado, los comedores comunitarios que siguen funcionando, atendiendo como pueden una triste y numerosa demanda cotidiana. Tampoco son muchos los roperos comunitarios que persisten, pese a todo.

El sonido de la alarma

Lo que ocurre en las barriadas durante esta época fría, ya finalizando el otoño, a pocos días de que comience el invierno calendario, se puede describir como alarmante. Ocurre que en la enorme mayoría de estos barrios no existe red de gas domiciliario y todo depende de la leña y de las garrafas de gas. Y de la electricidad, cuya utilización también se vuelve muy intensiva, ya sea de redes regularizadas o precarias.

leña, plan calor
La leña y las garrafas de gas son insumos indispensables para los barrios populares, sobre todo para los más periféricos. También son esenciales para la comunidad de Las Perlas. Sin embargo, los precios que alcanzan son elevados para los bolsillos flacos de la gente.

La leña y las garrafas de gas son insumos indispensables para los barrios populares, sobre todo para los más periféricos. También son esenciales para la comunidad de Las Perlas. Sin embargo, los precios que alcanzan son elevados para los bolsillos flacos de la gente.

Hablar de barrios es hablar, sobre todo, de la periferia de Cipolletti, y es también hablar de Las Perlas, que aunque se lo siga tratando como un barrio local es, en realidad, una ciudad aparte y lejana que supera ampliamente, según las estimaciones más recientes, los 20.000 habitantes.

Pues bien, un sondeo en distintos sectores poblacionales y en la comunidad perlense destacan lo complicada y hasta dramática que se está volviendo la situación. Así, por ejemplo, se puede mencionar lo que está pasando con el precio de la leña. Una vecina del Barrio Obrero llamada Sonia manifestó que el monto que se está cobrando por el bin de leña de álamo ronda los 50.000 pesos.

Se trata, la de álamo, de un tipo de leña blanda, que se quema rápido y dura poco como combustible. Sonia indicó que, en el caso de las leñas frutales, de madera más dura y que arden más lentamente y, por eso, por más tiempo, el bin se puede conseguir desde 80.000 pesos hasta 100.000 pesos. En la variación, se podría decir, juegan la calidad de la leña, pero también el proveedor y su negocio.

Salamandra y leña para una semana

En su casa, la calefacción se efectúa con una tradicional salamandra de medianas proporciones. Por su puesto, sobre su superficie se pueden calentar también pavas y ollas. Así las cosas, regulando mucho su uso, ahorrando la leña cuanto se pueda, el bin no le durará más de una semana.

La duración del bin se ve favorecida también, en el caso de la pobladora, porque ella utiliza además una cocina que funciona a garrafa de gas. Sonia dijo que el precio de la garrafa varía entre los 38.000, los 40.000 y los 44.000 pesos la unidad de 10 kilos, la más común en los hogares. A ella, la garrafa, minimizando su uso a lo indispensable, pautándolo con el de la leña, le dura como máximo de 15 a 20 días. "Trato de usar el gas lo menos posible", expresó.

Por su parte, la dirigente Lilia Calderón, referente del Barrio Obrero y de la organización social Dignidad Rebelde, manifestó que un año más los fríos otoñales e invernales encuentran en circunstancias difíciles a la población de los barrios populares que carecen del servicio de gas natural domiciliario. Que son casi todos.

El drama de la electricidad

La militante coincidió con lo manifestado por la vecina Sonia en cuanto a los montos de la leña y las garrafas, y advirtió sobre los serios inconvenientes que enfrentan muchísimas familias para asegurar la calefacción en sus viviendas. Y agregó el gran problema del uso intensivo de la electricidad, que se agudiza en esta estación y que trae como consecuencia facturaciones de Edersa que, en numerosos casos, se vuelven impagables.

Ocurre que hay familias que directamente no cuentan, por períodos variados, pero que pueden ser bastante largos, con recursos económicos suficientes como para adquirir leña o garrafas de gas con la frecuencia que sería necesaria. Si hay días en que ni siquiera pueden comer o en que comen muy poco, por carecer de dinero para comprar alimentos, mucho menos estarán en condiciones de pagar por un bin o una garrafa de gas.

En el Barrio Obrero, la prestación eléctrica de Edersa fue regularizada hace ya unos años. Y siempre se han presentado problemas con las facturas que emite la empresa. Los reclamos, por los valores involucrados, han sido constantes. Y tienen todo el aspecto de que continuarán. Calderón mencionó, como ejemplo, el caso de una vecina a quien le llegó hace poco una factura por algo más de 1.300.000 pesos. Para cualquiera, se trata de un monto significativo e, incluso, considerable.

Una alternativa drástica

Como la situación se vuelve hasta dramática para quienes reciben facturaciones eléctricas elevadas, y por tratarse de un fenómeno ocasionado por contabilidades y formulaciones matemáticas sumamente intrincadas y hasta estimadas como incomprensibles, en el Barrio Obrero y otros barrios populares está circulando una alternativa por demás drástica.

Se trata de coordinar una desconexión masiva de la red eléctrica y asumir el expediente de colgarse de nuevo de la red existente y no pagar nada. Por un tiempo prolongado y, a lo mejor, por nunca jamás. Es obvio que esto sería algo extremo y que muy difícilmente se lleve a cabo. Pero la bronca periférica, urbana y suburbana, crece. Y está candente.

Subsistir en Las Perlas

Ahora, en un lugar como Las Perlas, bastante abandonado por una ya larga sucesión de gobernantes, la realidad que enfrentan muchos hogares para asegurarse la calefacción y, en ciertos casos, la calefacción y la cocción de alimentos, es parecida, en lo negativo, a la realidad de las barriadas cipoleñas más auténticas.

Así, con solo repasar sitios de las redes sociales, se puede ubicar y conocer que hay, por ejemplo, proveedores de leña que ofrecen el bin de leña seca de álamo, con transporte a domicilio, a 65.000 pesos. Otro sitio de internet, neuquino para más detalle, oferta a los perlenses el bin de leña de álamo a 60.000 pesos. Se aprecia, a simple vista, que los montos varían, pero nunca tanto. Siempre se puede encontrar un proveedor más barato, pero nunca tanto.

El vecino Roque Sardá, ante una consulta periodística, se ocupó de averiguar este dato: el bin de leña de algarrobo, o sea, madera dura y duradera, de calidad, se puede adquirir a 110.000 pesos el bin de 300 kilos.

garrafas.
La compra de garrafas de gas es una inversión necesaria en muchos hogares barriales. Pero las garrafas se hacen muy costosas para las familias más humildes, que deben cuidar su uso, pese a las necesidades domésticas.

La compra de garrafas de gas es una inversión necesaria en muchos hogares barriales. Pero las garrafas se hacen muy costosas para las familias más humildes, que deben cuidar su uso, pese a las necesidades domésticas.

En cuanto a las garrafas de gas, supo que en un lugar la vendían a 30.000 pesos y, en otro, a 32.000. En esto, los valores son algo menores que los de las barriadas cipoleñas. Se puede especular de que podría relacionarse con la cercanía de algún centro de carga, acopio o distribución.

En la misma ciudad de Cipolletti, el monto baja en un conocido lugar de distribución y venta ubicado bien al interior de la planta urbana. El tema pasa por si las familias más humildes cuentan, o no, con los medios para ir a comprar las garrafas desde la periferia. El transporte siempre es un gasto más.

El perlense Sardá usa gas y electricidad para sus necesidades de calefacción y de preparación o calentamiento de comidas. Tiene precisos aparatos técnicos para regular sus consumos de energía y así ahorrar. Aún así, en esta época del año no suele utilizar menos de cuatro garrafas al mes, y la factura de la luz que paga suma un monto muy significativo.

Frío en las vías de Ferri

En la toma de las vías de Ferri, una de las barriadas más postergadas de la ciudad, los pobladores adquieren el bin de leña de álamo a montos que rondan los 50.000 pesos, en tanto que los de bines de leña dura se pueden conseguir por valores del orden de los 100.000 pesos.

Las garrafas de gas, en la zona de Ferri, se pagan a precios que oscilan, según los lugares, en los 40.000 y los 42.000 pesos. Acercándose más al interior de Cipolletti, hay vecinos que pueden conseguirla en unos 34.000 pesos, más lo que gasten en el traslado.

La dirigente del comedor Ubuntu Ferri, Mónica Genen, manifestó que el bin de leña no dura más de 6 ó 7 días en los hogares que utilizan con intensidad la leña para calefaccionarse. Como en otros sectores de la periferia cipoleña, los días y las noches son más fríos que en las zonas céntricas, por la cercanía de las chacras y por la condensación de la humedad. Humedad que permanece fresca y permea todo, si no se dispone de una buena fuente de calefacción.

Sin servicios y sin recursos

En la barriada que conforma la toma, el suministro eléctrico no ha sido regularizado y tampoco se cuenta con una red de agua potable. Ni que hablar, tampoco existe red de gas. El panorama obliga, en particular, a los familias más pobres, a utilizar intensamente, en estos días de frío creciente, la electricidad como casi única fuente segura para todas las necesidades, empezando por dar calor a las viviendas.

Fuente segura entre comillas, ya que las casas están colgadas del tendido eléctrico regular del pueblo de Ferri y eso tiene siempre sus complicaciones. Genen dijo que, por las noches, en las viviendas parecen haber luciérnagas, a raíz de que los focos de luz eléctrica alumbran muy poco, por la caída en la tensión. Los focos se transforman en lucecitas porque el flujo eléctrico es absorbido casi por completo por las estufas eléctricas y caloventores, aclaró.

LEÑA Y GARRAFAS CARAS ESTE FRIO TIEMPO
El Municipio ya lanzó su habitual programa de reparto de leña para los hogares más vulnerables. Hay críticas por la cantidad, considerada muy acotada, de leña que se entrega.

El Municipio ya lanzó su habitual programa de reparto de leña para los hogares más vulnerables. Hay críticas por la cantidad, considerada muy acotada, de leña que se entrega.

Pocas bolsas de leña

La dirigente no quiso olvidarse de pasarle factura al Municipio. Y es que, en su opinión, "las pocas bolsitas" de leña que entrega la comuna por familia resultan por completo "insuficientes" para quienes son muy pobres o nada tienen. Según ella, la provisión no alcanza para más de cuatro días. El resto de los días de frío, los más humildes se las tendrán que arreglar como puedan. Además, criticó que este año el Municipio tenga programada solo dos rondas de reparto. En el pasado, fueron de hasta cuatro o seis rondas, recordó.

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