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Zapatillas rotas: el último paso antes de andar a pie desnudo

Poseer un par de zapatillas en condiciones como único calzado se vuelve para muchos niños y, también adultos, una urgencia dolorosa. Y más con estos fríos.

El niño tiene 9 años y sufre problemas de salud. Su hermana tiene 8 años y su salud tampoco la ayuda. La madre de ambos trabaja solo los fines de semana, cuidando personas enfermas, y con lo poco que gana subsisten los tres. Al chico se le terminó de romper su único calzado, un par de zapatillas y ahora sufre.

En estos días de fríos extremos, el pibe solamente consiguió un par de crocs de verano y con ellos camina. No lleva medias y la intemperie puede ser cruel. Durante las actuales vacaciones de invierno, podrá zafar, al menos, de la obligación de ir a clases a la escuela del barrio donde vive, Ferri. Siendo más precisos, en una de las tomas de las vías del barrio.

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Además de las duras condiciones que le impone la temporada invernal, el niño, junto a su madre y su hermana, deben sobrellevar el cada vez más complicado panorama económico y social que enfrentan vastos sectores de la población, de la región y el país, que no disponen de recursos.

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En las tomas de las vías de Ferri, siempre hay carencias. Por ejemplo, de agua. O de comida. A algunos vecinos también les hace falta calzado, zapatillas. No puede ser, por cierto, que un niño se quede descalzo, en invierno.

En las tomas de las vías de Ferri, siempre hay carencias. Por ejemplo, de agua. O de comida. A algunos vecinos también les hace falta calzado, zapatillas. No puede ser, por cierto, que un niño se quede descalzo, en invierno.

En este caso, no es mucho, se imaginará, lo que pueden permitir los ingresos de un trabajo limitado a solo dos días de la semana. El grupo familiar la está pasando mal y con el elevado costo de los alimentos y de la ropa cualquiera se podrá hacer una idea de cuánto tienen que remarla para seguir adelante.

Y, en ocasiones, solo queda recurrir a la solidaridad. Como lo necesita el niño de las zapatillas rotas, que a veces concurre al comedor Ubuntu Ferri para conseguir algo con qué alimentarse. Como le toca también a su madre. Lamentablemente, el comedor no cuenta, algunos días, con suministros para cocinar. La generosidad de los vecinos, de los cipoleños, es mucha, pero todo el mundo se ha ajustado los bolsillos y no siempre hay para donar. La plata, frente a los precios inflados, no le alcanza a nadie. Además, están los de corazón duro y los distraídos.

Lo cierto es que Mónica Genen, responsable del comedor, vio al niño, vio el estado de sus zapatillas y se desesperó. Ya había podido solucionar un problema similar a un adolescente de 14 años, cuyas zapatillas, y único calzado, presentaban un aspecto de desgaste y uso intensivo evidente. No tanto como el destrozo de zapatillas del niño de 9, pero igual de triste de ver y de indignar.

En crocs con temperaturas bajo cero

Observando la urgencia, posteó recientemente, en su espacio Comedor Ubuntu Ferri, de Facebook, que "tengo otra criaturita completamente descalza, se le terminaron de romper las zapatillas que ya estaban rotas. Calza 35, anda en crocs con 7 grados bajo cero, necesita urgente y para ir a la escuela después de vacaciones. Su mamá solo trabaja los fines de semana, no le alcanza para nada. Y lo tienen a él con problemas de salud y una hermanita más chica. Agradezco que compartan". Quienes puedan ayudar, comunicarse a los teléfonos 299-6014091 ó 299-3328150.

El pedido solidario, hasta este martes, seguía sin respuesta. Mientras, el niño continuará con sus crocs y sin medias, caminando por la toma, queriendo jugar y yendo a buscar alimento. Según indicó Genen, el pibe es asmático y sufre un problema de retraso madurativo. Pero se desenvuelve bien y le hace pelea a la adversidad. Habita, con sus familiares, en "un ranchito".

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Un adolescente de 14 años de edad tenía, como único calzado, un par de zapatillas al borde de la extinción, como muestra la imagen. Y es que las usaba mucho, ya que debe caminar bastante para ir a estudiar. Por fortuna, una personas generosa le compró zapatillas nuevas.

Un adolescente de 14 años de edad tenía, como único calzado, un par de zapatillas al borde de la extinción, como muestra la imagen. Y es que las usaba mucho, ya que debe caminar bastante para ir a estudiar. Por fortuna, una personas generosa le compró zapatillas nuevas.

En cuanto al adolescente de 14 años, también urgido de calzado, a través de la solidaridad pudo conseguir en donación unas zapatillas nuevas de una persona que demostró, así, su gran generosidad. Sin embargo, las zapatillas le quedaron grandes y la referente social del Ubuntu tuvo que acudir a la tienda adonde las habían vendido para cambiarlas. Entonces sí el muchacho pudo contar con el talle 38 que precisaba.

Contento, ahora podrá seguir yendo a estudiar a un colegio secundario, en condiciones más adecuadas, cuando finalice el receso educativo invernal. Para él, la realidad general tampoco le está siendo fácil. Con un retraso madurativo a cuestas, como el otro niño y su hermana, ha podido seguir adelante, bien y sin aflojar. Pero no sin sacrificios, ya que su madre, que trabaja en un geriátrico, cobra 180.000 pesos al mes, con los que debe mantener a sus cinco hijos. Así es difícil. Las zapatillas que le donaron a su hijo cuestan más de 100.000 pesos.

En los roperos comunitarios que hay en algunos barrios, como el denominado Pueblo Unido, de Ferri, se reciben donaciones de todo tipo de ropa y siempre se espera que se aporte también cualquier tipo de calzado que aún se pueda utilizar. Andar con los pies descalzos o casi, y más con mucho frío, en invierno, no puede permitirse que ocurra.

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