Luciana Peker: "En medio de la crisis económica, las mujeres no podemos ser postergables"

La periodista feminista habló con LMN sobre el reclamo por el aborto legal, la denuncia de Thelma Fardin y sobre la llegada de Amalia Granata a la Legislatura de Santa Fe.

Por Ailín Trepiana y Yamila Rodríguez / seccionweb@lmneuquen.com.ar

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Hace más de 20 años que la periodista Luciana Peker es especialista en temáticas de género y feminista, aunque en aquellos tiempos no se hablara del feminismo como hoy. “Hacíamos un periodismo feminista que no se llamaba así pero que lo era", asegura, antes de contar la pelea que dio en la redacción de Página/12 por usar la palabra “femicidio” cuando todavía no estaba reconocida por la Real Academia Española (RAE).

Durante el 2018 acompañó a la actriz Thelma Fardín en el proceso de reconocimiento y denuncia de violación a Juan Darthés, lo que derivó en una inmensa catarata de mujeres que se animaron a denunciar abusos y violaciones. “Fue emblemático y generó una repercusión que va más allá de un caso particular”, afirma.

Peker escribió los libros Mujeres ferroviarias, experiencias de vida sobre rieles (2015), La revolución de las mujeres no era solo una píldora (2017), Putita golosa, por un feminismo del goce (2018), y asistió a la séptima Feria Internacional del Libro en Neuquén a presentar La revolución de las hijas.

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P: ¿Cuándo empezó la revolución de las hijas?

LP: Creo que empieza en un sentido histórico después del Ni una menos. El 3 de junio del 2015 en Argentina se produce un simbronazo en el sentido masivo de poder visibilizar las violencias. Y ahí se suma un montón de otros fenómenos, desde poder releer la historia argentina, con las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo; y donde los Encuentros de Mujeres forman el corazón organizativo del movimiento feminista en la Argentina de un modo horizontal, democrático, popular, federal y muy masivo. La educación sexual integral -que si bien falta mucho para que se aplique- genera una verdadera transformación, aún con lo poco que se aplica en los colegios donde se aplica. Eso crea una generación de adolescentes que vuelven a apostar a la participación política en los colegios secundarios, que interpelan y llevan mucho más lejos las demandas que eran históricas del movimiento feminista: desde el acoso callejero hasta frenar a profesores, docentes o compañeros con situaciones violentas o abusivas. Y con la marea verde, el reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito es un momento histórico en donde se produce una enorme participación de las jóvenes, salida a la calle y conciencia en relación a sus propios derechos. Pero además, también se produce un fenómeno vincular muy interesante entre las hijas y sus madres y padres en las disputas.

P: ¿También fue un antes y un después el día que Thelma Fardín denunció a Juan Darthés por violación?

LP: Por supuesto, la denuncia de Thelma Fardin que llega incluso mucho más lejos de lo que nos imaginábamos. Acompañé todo el 2018 a Thelma y ayudé haciendo lazos en un país como Nicaragua, con tantas dificultades institucionales para que Thelma pudiera denunciar. Es un fenómeno que es muy importante porque no muestra solamente a alguien acusado y con una denuncia formal de violación sino la complicidad de los medios de comunicación y muy especialmente de la televisión con las situaciones abusivas, de violencia, de incomodidad, aceptándolos y proponiéndole ese modelo a las chicas. Quien ya había sido acusado por Calu Rivero por incomodidad es puesto en una novela infanto juvenil como Simona con el rol de responsable y paternal. Eso es una televisión que quiere seguir reafirmando ese discurso hacia las chicas. Por eso el caso de Thelma es tan emblemático y por supuesto genera una repercusión que va mucho más allá de una historia particular y genera un tsunami de muchas otras mujeres y chicas diciendo: "no queremos más abusos".

Luciana Peker

P: ¿Cómo viviste en lo personal todo lo que ocurrió después con el Mirá como nos ponemos?

LP: Con mucho orgullo y con mucha emoción. El día que Thelma hace la conferencia temblaba de la emoción, de la alegría. Con mucha responsabilidad histórica, valorizando lo que están haciendo las pibas. Y lo vivo también con mucha fragilidad de un país que no acompaña a las víctimas a denunciar, que no tenemos dónde derivar para asistencia psicológica, con la sensación de que necesitamos un Estado mucho más presente, organizaciones más fuertes en este nivel de incidencia, que necesitamos políticas para varones especialmente para adolescentes porque hay un nivel de denuncia que hay que acompañar. Con muchísimos desafíos pero sí teniendo esa sensación histórica, a pesar de todos los obstáculos, que el sexo se está reconfigurando como un derecho de las jóvenes y sin dudas que siento que las pibas -y no porque ninguna etapa sea ideal- van a vivir en un mundo mejor al que vivimos las más grandes. Van a poder desear mucho más y no ser deseadas como un objeto que no tiene en cuenta su deseo, entonces con mucha felicidad.

P: ¿Qué logró el feminismo en Argentina?

LP: Hoy no es fácil denunciar un abuso y tiene mucho costos, pero hoy una piba a la que le toquen la cola en la calle, hoy una piba a la que para acceder a un trabajo le piden que tenga sexo para darle un puesto, hoy una mujer a la que le pegan en la casa no siente que esa es la vida a la que está destinada. Ese es un logro enorme que es invaluable e invalorable en términos históricos y que realmente cambia la existencia de las mujeres y de las disidencias sexuales en un cien por ciento. Creo que es un logro y una victoria en haber tomado y formar parte de las ferias del libro en todo el país, porque habla también de nuestro lugar como periodistas, como escritoras, como académicas de la producción cultural y eso es un reconocimiento. Porque somos trabajadoras y queremos más derechos para las trabajadoras. Pero partimos desde un lugar de incidencia en la producción de lo que contamos y en mi caso particular, que hace 20 años que hago periodismo de género, poder ser relatora de esta historia es tomar la palabra.

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P: ¿Cómo era hace 20 años hablar de los femicidios?

LP: A nivel periodístico los femicidios no solo no se informaban como se informan ahora sino que se les ponía crimen pasional. A mí el editor de policiales, Rafael Saralegui, me deja poner femicidio y viene de corrección que no se podía porque no estaba en el diccionario de la RAE y ahí fue donde di la guerra en 2009 para que me dejen poner la palabra. Fue una guerra a la que le pusimos el cuerpo. Ponerle el cuerpo es llorar en el baño todo el tiempo, tener número en el baño para llorar para pelear por estas cosas. Era una dimensión completamente distinta en donde no solo estaba mal decir crimen pasional. Ahí pasaban dos cosas. Por un lado es confundir la pasión con la violencia de género y con el femicidio. Pero por otro lado también, estaba tan invisibilizada la violencia que sí los crímenes pasionales dejaban de pasar como noticia. Después había muchas mujeres desaparecidas que creo que hoy son encontradas porque insistimos con que su ausencia nos duele. Hay determinadas violencias que se han recrudecido, hay un machismo más fuerte. En las violaciones es en donde yo como periodista en la escucha de los testimonios, sí siento que realmente hay situaciones de crueldad que escuchas hoy que no las escuchabas hace 20 años. No quiere decir que no sucedieran en ningún caso, pero sí siento que se han recrudecido las violaciones colectivas y las violaciones anales de un modo que no escuchabas antes. Y creo que tiene que ver con que frente a ante mujeres deseantes, la violación se pone como que si las mujeres hoy desean tener sexo, esa violencia en donde se odia a las mujeres busca las formas que ellas no quieren y que ellas no gozan.

P: ¿Cómo ves las posturas que tuvieron Jorge Rial o Marcelo Tinelli?

LP: Por supuesto en el caso de Rial o Tinelli no es que soy ingenua y creo que vayan a ser perfectos o que no hicieron cosas. Se lo dije en la cara cuando fui al programa de Jorge Rial. Critique todo lo que tenia para criticar de Rial y seguramente además no es solo con cosas del pasado si no que seguirá haciendo cosas. Sí creo que tuvo un valor enorme la apertura que hizo a feministas, sí creo en un feminismo popular que más que ir hacia lugares en donde haya hombres con prontuario perfecto -que para mi además no existen- tengan visión de una incidencia masiva porque a mi me interesa salvar a las pibas, entonces yo quiero llegar a la mayor cantidad de gente. Creo que es mucho más positivo que hayan cambios en la televisión prime time a que las cosas sigan como están, porque yo busco cambiar, yo busco la transformación.

Luciana Peker

P: ¿Qué significa que Amalia Granata haya llegado a la Cámara de Diputados de Santa Fe?

LP: Creo que el fenómeno de Amalia Granata como diputada es un fenómeno grave porque representa el avance de los sectores antiderechos y conservadores más peligrosos para la Argentina. No es un fenómeno que sólo se oponga al aborto legal sino que también, por ejemplo, los abogados con los que están en red son los abogados de alguien que ayer fue sentenciado por abuso sexual a su ahijada durante 14 años. Es una figura central que representa intereses muy claros, en contra de las denuncias por violencia, en contra del aborto legal, en contra del derecho de las mujeres y que además llega a esos programas y a ocupar ese lugar público por su propia vida sexual. Entonces ahí también se da un debate. ¿Yo la juzgo a ella por su propia vida sexual o por como llegó a la televisión? No, yo no la juzgo. Pero hay un mensaje que si me parece peligroso y que no podemos soslayar. Quienes hoy se oponen al derecho a que si tenés un embarazo no buscado puedan no morirse o no sufrir lesiones en la clandestinidad, quieren el sexo como un privilegio. No es que no lo tienen. No tienen una vida mojigata o conservadora. No es que no tienen sexo, no es que no tienen relaciones prematrimoniales, no es que no usan el sexo para llegar también a un lugar de poder, sino que lo quieren para ellos solos. Hay una idea de una democracia sexual que es: "hacé lo que quieras, llegá a donde quieras, tené el sexo que quieras y usalo para lo que quieras. Ella (Granata) también". Pero ella, en cambio, le dice a las pibas jóvenes que cierren las piernas. Es como la concentración de la riqueza y la concentración del privilegio sexual, y a eso hay que disputarle.

P: ¿Qué lugar creés que va a tener la legalización del aborto en las elecciones del 27 de octubre?

LP: Mi miedo es que en medio de esta crisis se quiera decir que los poblemas o las demandas de las mujeres tienen que ser relegadas. Y ahí soy muy firme: nosotras no somos postergables. No quiero que nos digan "el país se incendia, ustedes quedan atrás, saquen número que vienen después, ya no hay debate". Mientras la CGT tomaba el té y las mujeres la calle, mientras fuimos resistencia a un gobierno que nadie veía que se podía caer, nosotras sostuvimos la calle, la crítica, la participación política y social. Cuando se hace un cambio de gobierno, ¿nos van a volver a postergar? No es la idea. Creo que hay que mantener el debate, las convicciones y las demandas. Además, frente a mayor crisis económica mayores son las consecuencias de la clandestinidad para más mujeres pobres y que entran en la pobreza con la crisis, así que creo que hay que mantener muy fuerte el debate por el aborto legal.

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