Una cruzada para ayudar a los perros callejeros

Por fortuna, sigue habiendo vecinos que actúan en forma desinteresada.

El grupo de voluntarias que ayuda al funcionamiento de la guardería canina de la Isla Jordán inició una “cruzada por los perros de los barrios”, que se centrará sobre todo en los canes sueltos que abundan en los asentamientos.

La iniciativa arrancó el domingo con una recorrida por las tomas 2 y 10 de Febrero, ubicada en las inmediaciones del barrio Anai Mapu.

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Casi una decena de jóvenes pertenecientes a la organización de voluntarios que lidera la proteccionista María Acosta se acercó hasta el lugar. La agrupación se ha convertido en un sostén esencial para los casi 500 perros alojados en el refugio de la Isla, ya que los provee de alimentos de mejor calidad, además de colaborar con la limpieza y con el cuidado de la salud de las mascotas.

También es importante destacar su labor en pos de la adopción de cachorros y animales adultos, tarea que se desarrolla ante la muy acotada predisposición del Municipio por dar la atención debida a los canes.

Natasha, una de las voluntarias, manifestó que en la organización procurarán visitar por lo menos un barrio al mes, con el objetivo de conocer la realidad de los perros callejeros y llevar información a los vecinos sobre las campañas de esterilización que encara la comuna. También, sobre la necesidad de brindar el mejor trato posible a sus mascotas.

En sus visitas concurrirán, como el domingo, con alimentos que adquieren a través de donaciones y contribuciones personales. Además, se presentarán con una estudiante de asistente de veterinaria que controlará el estado general de salud de los animales y les proporcionará curaciones en los casos en que esto sea posible.

En la salida dominical ya concretada se encontraron con un panorama bastante triste en cuanto a que a los perros sueltos se los ve bastante flacos y necesitados de alimentación. Para estos canes, la comida que se les dio, junto con agua limpia, seguramente resultó un alivio a sus penurias.

También se le efectuaron curaciones a un perro que tenía una herida de bala en la cabeza. Hicieron lo posible por darle la atención que requería, al igual que a otro animal que presentaba algunas lesiones.

Las voluntarias se encontraron con un panorama social de bastante pobreza y casillas precarias. Muchos de los vecinos, sobre todo los de más edad, no tenían conocimiento acerca del programa de castraciones de la comuna.

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