Una bodega bajo el mar

Las Grutas suma otro atractivo para atraer a buzos del país.

Unas 500 botellas de vino se sumergirán frente a la playa de Las Grutas, una experiencia inédita en el país que ya se viene desarrollando en Chile, España, Italia, Francia y Estados Unidos.

La idea surgió hace algunos años en la órbita de Cota Cero, la asociación que fomenta el buceo en la región atlántica rionegrina, pero hasta el momento no se había podido cristalizar.

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Especialistas sostienen que el agua de mar, a una profundidad y temperatura óptimas, tiene la propiedad de acelerar el envejecimiento del vino, pero además puede aportarle propiedades particulares que mejoran la calidad, y lo aprecian los sentidos.

Se presume que un año de estacionamiento marino equivale a tres con el sistema convencional en tierra.

Pero, además, en Las Grutas se busca generar “nuevos ambientes, otros atractivos para el submarinismo”, destacó Claudio Barbieri, de la firma de buceo y uno de los pilares del Parque Submarino.

La bodega mendocina Tapiz fue la primera en sumarse a la iniciativa. Envió vinos y las jaulas para guardarlos.

Zambullirse y extraer una botella, descorcharla a bordo o en un restaurante podría convertirse en una ceremonia única.

Barbieri indicó que todo se dio de manera rápida por la predisposición de la bodega mendocina Tapiz, que adquirió viñedos en Viedma, dado que ya envió todo para iniciar el emprendimiento.

Ahora presentarán el proyecto al Ministerio de Turismo de la provincia para tramitar su aval.

El soporte científico que requieren se lo solicitarán a la Escuela de Ciencias Marinas de la Universidad Nacional del Comahue, para que determine los sitios ideales de temperatura y profundidad donde depositar los recipientes en forma de jaula. Por lo que han analizado, una de las localizaciones estaría a unos 2000 metros frente a la playa principal.

Si bien la firma cuyana tiene adelantado el proyecto, otras bodegas del Alto Valle manifestaron su interés en sumar sus productos, por lo que la gama de ofertas sería mucho más amplia.

Aspiran, así, a constituir “una vinoteca, con opciones para todos los gustos”, resaltó el buzo.

3X1 Un año bajo el mar tiene el mismo efecto en el vino que tres años en una bodega.

Una charla a bordo

Durante el último verano, en un contingente que había realizado el característico bautismo de buceo estaba una de las responsables de la bodega Tapiz.

Al volver de la expedición, alguien de la tripulación contó sobre los tres barcos hundidos y otros dos que tendrán el mismo destino, un paraíso para los buceadores. Entre los comentarios, también deslizó que en algún momento pensaban almacenar vinos en el fondo del mar, como hacían en otros lugares del mundo.

Al bajar la mujer del gomón, pidió hablar con Barbieri y en poco tiempo el proyecto estaba en marcha. Para afinar detalles sumaron a la iniciativa a profesionales de la bodega, ingenieros y enólogos. Con los datos suministrados respecto de las condiciones del mar y los requerimientos ambientales, construyeron cuatro jaulas de acero inoxidable, que la bodega fabricó especialmente para almacenar el primer cargamento de botellas. Los envases tienen corchos y etiquetas que soportarán el agua de mar y no emitirán ningún tipo de material contaminante. También tuvieron en cuenta la seguridad. Y para ello inventaron una cerradura “antipiratas”.

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