San Antonio: así colectan vieiras los buzos marisqueros

Varios pescadores coinciden en que es uno de los mejores inviernos de las últimas décadas, pues los meses fríos suelen ser duros para ellos por el menor trabajo.

Los pescadores artesanales de la bahía de San Antonio disfrutan de una esperada bonanza. Varios coinciden en que es uno de los mejores inviernos de las últimas décadas, pues los meses fríos suelen ser duros para ellos por el menor trabajo.

Al respecto, remarcaron que este buen momento se debe a la vieira, un marisco que se encuentra en las profundidades del mar en bancos que subsistieron a la extracción desmedida de años atrás, pero que con el correr del tiempo, bajo controles y seguimientos científicos, se repoblaron.

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Un buzo profesional que recoge manualmente cholgas, mejillones y los distintos tipos de almejas (panopea, navaja y púrpura) que se obtienen en la zona describió los pormenores de esta profesión, sus riesgos, dificultades y la pasión que despierta pese a todo.

“Es un trabajo muy sacrificado y peligroso, pero hermoso a la vez”, aseguró “Fede” Entraigas, un ex futbolista de la liga local que se inició en la actividad a los 14, y hoy tiene 37.

Vieiras puerto SAE

El muchacho contó que deben enfrentar jornadas agotadoras que arrancan antes del alba y muchas veces con inclemencias climáticas severas, como en los meses invernales, y sumergirse varios metros con temperaturas que puede bordear los cero grados. Claro está que utilizan trajes de neoprene de 16 milímetros, pero así y todo lo sienten, pues “contra el frío no hay con qué darle”, afirmó, pero no es un estorbo.

Sólo el viento les impide hacerse a la mar en las lanchas de hasta 10 metros, donde llevan los equipos que proveen aire por una manguera que les permite respirar bajo el agua. Pero no solo la condición climática y del mar es un riesgo. El proceso de emerger de las profundidades también es clave para preservar la salud y la vida.

39 lanchas entre buceo y rastra para la recolección de mariscos están habilitadas por la Dirección de Pesca provincial. Cada embarcación lleva entre 3 y 5 tripulantes. Además, hay operarios que cumplen diversas funciones en tierra.

“Hay que ser muy responsables. Respetar la tabla de descompresión. Le erraste y te pegas un palo”, refiere a las consecuencias que puede acarrear no respetar las “paradas” que deben ir realizando en el ascenso.

Fede está empleado en la recolección de vieiras en un banco que se ubica al sur de Las Grutas, en proximidades del paraje El Sótano, donde también encuentran las otras especies. El sitio se encuentra entre 3 y 4 millas náuticas de la costa –poco más de 7 kilómetros como máximo-, y se sumergen hasta unos 20 metros de profundidad, según la marea.

Hace pocos días filmó a otro compañero en plena tarea extractiva, con la intención de “mostrar cómo es nuestro trabajo”. Las imágenes son asombrosas y se difundieron rápidamente por las redes sociales. Se puede apreciar gracias a la claridad de las aguas el fondo arenoso del mar, tapizado por innumerables conchas que evocan el logo de una conocida petrolera.

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En ese escenario aparece su colega Raúl Difebo juntando individuo por individuo en una bolsa de red que llevan colgando. Además, y por si le faltara algo al espectáculo, se presenta un cardumen de bogavantes –un crustáceo chiquito pariente de las langostas- como una mancha que se desdibuja en la profundidad.

El producto recolectado debe pasar por la Terminal Pesquera Artesanal de San Antonio, donde se le hace el control sanitario.

Una especie apetecida

La vieira es muy apetecida en la industria gastronómica y con alto valor comercial. Su presencia resalta ya que en los meses invernales la labor decae y además la merluza, el producto más tradicional del golfo San Matías, se aleja de la costa, donde no llegan las pequeñas lanchas. Entonces las posibilidades laborales quedan al mínimo.

A mucho menor escala, pero el furor recuerda al que generó en su momento el langostino. De hecho, la mayor parte de las embarcaciones que se dedicaban a la merluza, variaron a la recolección del molusco.

Hay dos sectores que la Subsecretaría de Pesca habilitó para su extracción. Uno se ubica al sur de Las Grutas, y el otro al norte del puerto de San Antonio Este, hasta proximidades de bahía Creek.

El principal mercado son los restaurantes y otros comercios orientales de Buenos aires.

En esta última área las autoridades permiten desde el mes pasado el uso de rastras, un mecanismo metálico de fondo que remolca una embarcación y avanza levantando las especies que encuentra en su camino. Es una técnica que se permite debido a que por la profundidad de las aguas –entre 25 y 40 metros- es riesgoso para que baje una persona.

Mientras que en la zona cercana al balneario solo se permite cosechar manualmente, en una tarea protagonizada por los buzos.

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