El clima en Cipolletti

icon
14° Temp
62% Hum
LMCipolletti madre

Gustavo busca a su madre biológica 43 años después de nacer en Allen: la historia que estuvo oculta durante décadas

Descubrió de adulto que había sido adoptado y comenzó a reconstruir una historia familiar guardada durante décadas. Ahora busca respuestas sobre sus orígenes en el Alto Valle.

Gustavo Irigoyen tiene 43 años y una pregunta que desde hace un tiempo ocupa buena parte de sus días: quién es su madre biológica. Nació en Allen en 1983, creció en Neuquén y actualmente vive en Buenos Aires, pero recién hace pocos años conoció un secreto familiar que cambió su historia.

El descubrimiento también alcanzó a su hermana Laura, nacida un año después. Ambos supieron que habían sido entregados a la misma familia cuando eran bebés y que sus nacimientos estaban vinculados al mismo establecimiento de salud de Allen. Desde entonces, Gustavo intenta reconstruir un rompecabezas de más de cuatro décadas.

Te puede interesar...

“Hace dos o tres años que nos enteramos, pero lleva un proceso buscarlo, terapia, todo lo que conlleva darse cuenta de que tu vida no era tu vida”, contó Gustavo en diálogo con LM Cipolletti sobre el impacto que tuvo aquella revelación.

La búsqueda comenzó lentamente y terminó convirtiéndose en una tarea cotidiana. Gustavo revisó documentos, consultó organismos, publicó su historia en redes sociales y comenzó a comunicarse con personas que podrían aportar información. Cada pequeño dato abrió nuevas preguntas sobre lo ocurrido en Allen durante 1983 y 1984.

Gustavo y Laura Irigoyen.

Gustavo y Laura Irigoyen.

Una revelación familiar que llegó décadas después

El secreto salió a la luz a partir del nacimiento de la hija de Gustavo. Una tía decidió contarle la verdad por temor a que eventualmente apareciera algún problema médico y fuera necesario conocer antecedentes familiares o determinar compatibilidades sanguíneas.

Hasta entonces, Gustavo había atravesado su vida sin conocer sus verdaderos orígenes biológicos. Su madre adoptiva, Silvia, murió cuando él tenía 13 años. Cinco años después falleció su padre y terminó trasladándose a Buenos Aires junto con familiares.

Los recuerdos que conserva de aquella infancia son buenos. “Nuestra vida transcurrió con tranquilidad en Neuquén, los recuerdos son de una familia buena, normal, tranquila”, relató. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a cobrar otro significado algunas imágenes ausentes de aquel pasado.

Nunca había visto fotografías de Silvia embarazada. Sí existían imágenes suyas siendo apenas un bebé y sostenido en brazos por la mujer que siempre reconoció como su mamá. “Eso te hace click después, que hoy cierra más”, explicó sobre aquellas señales que entonces no podía interpretar.

Gustavo nació en Allen y allí fue dado en adopción.

Gustavo nació en Allen y allí fue dado en adopción.

La historia que intenta reconstruir en Allen

Según el relato transmitido durante años dentro de su familia, Gustavo habría sido entregado directamente después de su nacimiento. La versión que recibió indica que su madre biológica salió del establecimiento donde había dado a luz y lo entregó a integrantes de la familia que posteriormente lo crió.

“Lo que me quedó muy presente es que tu abuela siempre me dijo que bajó por unas escalinatas de la clínica tu mamá biológica”, le transmitió su tía al reconstruir aquella historia. La descripción habla de una mujer de contextura grande, cabello enrulado y piel trigueña.

Pero Gustavo aclara que son recuerdos transmitidos por terceros y que todavía no pudo comprobar qué ocurrió exactamente. Su publicación en redes sociales permitió incluso corregir información que durante años había considerado cierta sobre el lugar donde habría nacido.

Personas de Allen que observaron su documentación identificaron la dirección consignada y le indicaron que correspondía a un establecimiento privado. Ese aporte resultó importante porque Gustavo nunca conoció personalmente la ciudad donde figura registrado su nacimiento.

Una partida de nacimiento que le genera interrogantes

Uno de los aspectos que más dudas despierta en Gustavo está relacionado con su documentación. Asegura que fue inscripto desde el nacimiento como hijo de quienes posteriormente lo criaron, algo que ahora intenta esclarecer mediante registros, testimonios y documentación de aquella época.

“Yo ya nací anotado como Carlos Gustavo Yrigoyen”, explicó. Ese elemento alimentó nuevas preguntas sobre cómo se produjo aquella entrega y quiénes participaron, aunque por el momento Gustavo evita realizar acusaciones porque reconoce que todavía existen demasiadas piezas faltantes en la historia.

La búsqueda en redes permitió localizar además a la persona que habría firmado documentación relacionada con los nacimientos de ambos hermanos. Gustavo mantuvo conversaciones con ella, aunque sostiene que hasta ahora recibió pocos datos concretos respecto de su propio origen.

Por esa razón decidió avanzar con cautela. No quiere identificar públicamente a personas mientras desconozca qué participación tuvieron realmente. Su objetivo inmediato es obtener información que permita reconstruir documentalmente lo ocurrido y encontrar algún dato que conduzca hacia su familia biológica.

Gustavo y Laura son hermanos adoptivos.

Gustavo y Laura son hermanos adoptivos.

Dos hermanos y dos historias diferentes

Laura atraviesa una situación distinta. De acuerdo con la historia transmitida por sus familiares adoptivos, su madre biológica habría tenido alrededor de 17 años cuando quedó embarazada y habría sido obligada por su familia a entregar a la bebé.

Gustavo asegura que esa joven posteriormente se habría arrepentido y comenzó a buscar a su hija. La versión familiar indica que estuvo cerca de localizarla, pero perdió el rastro después de sucesivas mudanzas de la familia entre distintos domicilios de la región.

En las últimas semanas apareció otro posible indicio. La persona contactada por Gustavo sostuvo que la familia biológica de Laura tendría apellido Moya y habría vivido en Allen. Se trata, nuevamente, de información que los hermanos todavía intentan corroborar antes de considerarla definitiva.

Gustavo considera que Laura podría tener mayores posibilidades de encontrar a su madre porque, según los testimonios familiares, aquella mujer intentó recuperarla. Sin embargo, reconoce que su hermana atraviesa el proceso de una manera diferente y todavía mantiene dudas sobre hasta dónde avanzar.

ADN y organismos, las próximas puertas de la búsqueda

Los hermanos planean realizarse un estudio de ADN ancestral para intentar encontrar coincidencias genéticas que permitan reconstruir ramas familiares. Gustavo también recurrió a distintos organismos vinculados con la búsqueda de identidad y comenzó a enviar consultas para conocer qué herramientas tiene disponibles.

Entre otros contactos, escribió a Abuelas de Plaza de Mayo y a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). También buscó asistencia mediante un organismo de Neuquén, mientras continúa esperando respuestas que puedan orientar formalmente su investigación.

La referencia temporal de su nacimiento también lo llevó a plantearse interrogantes sobre el contexto histórico. Gustavo nació en 1983 y algunos datos familiares mencionan contactos con integrantes de fuerzas de seguridad. Sin embargo, por ahora no posee elementos suficientes para establecer una relación entre esas circunstancias y su origen.

A fin de año tiene previsto regresar a la región. Quiere recorrer Allen por primera vez, conocer personalmente el lugar donde nació e intentar acceder a registros que puedan conservar información de aquella época. Será también una manera de acercarse físicamente a una historia que durante décadas permaneció oculta.

“Solo nuestra identidad”

Gustavo insiste en que detrás de su búsqueda no existe un reclamo afectivo ni económico. Tampoco pretende juzgar a la mujer que lo dio a luz. Reconoce como su madre a Silvia, la mujer que lo crió, y asegura conservar buenos recuerdos de la familia en la que creció.

Su objetivo es mucho más elemental: conocer de dónde viene. Saber quién fue aquella mujer, reconstruir las circunstancias de su nacimiento y comprender cómo llegó a los brazos de quienes terminaron convirtiéndose en sus padres.

“No esperamos nada, no buscamos cariño, nada. Solo nuestra identidad y saber”, resumió Gustavo. Después, explicó, cualquier eventual vínculo dependerá de lo que quieran quienes aparezcan del otro lado de esta búsqueda que recién ahora comienza a atravesar sus capítulos decisivos.

Mientras espera respuestas, continúa difundiendo su historia. Gustavo nació en Allen entre finales de abril y los primeros días de mayo de 1983. Laura nació en 1984. Cualquier recuerdo o dato podría convertirse en una nueva pieza para reconstruir dos historias familiares separadas durante más de cuatro décadas.

“Quiero que sepas que estoy buscando mi identidad y poder cerrar esta etapa”, escribió Gustavo en el mensaje que hizo público. Una frase sencilla que resume una búsqueda iniciada 43 años después de su nacimiento y que hoy tiene una pregunta central todavía sin respuesta: quién es realmente su madre biológica.

Leé más

Noticias relacionadas