Preocupa el estado de los más de 500 perros del refugio

No dejan ingresar más canes a la guardería de la Isla Jordán. Los que están sobreviven.

En el refugio de la Isla Jordán ya no se acepta el ingreso de ni un perro más. La decisión es problemática puesto que la gente sigue yendo a tirar perros grandes, perras preñadas y cachorros, cuyo destino puede resultar muy incierto y es motivo de inquietud para los proteccionistas y para don Ángel Parada, histórico cuidador de la guardería, quien está jubilado pero sigue viviendo en el lugar y nunca deja de brindar ayuda a los animales.

Más de 500 perros están a resguardo en las instalaciones, con una comida diaria oficial que no pasa de los 300 gramos y sin mayor atención que el agua. A la fecha, no se han construido los caniles largamente prometidos y Parada continúa habitando el viejo tráiler de siempre.

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Al ahora voluntario cuidador, de 73 años, le preocupa “el abandono” en que transcurre la guardería y el comportamiento que tiene la actual encargada, a quien acusa de haberlo insultado y tratado en forma descomedida en al menos dos oportunidades. También lo inquieta el accionar de uno de los cuatro empleados municipales del lugar, quien no estaría haciendo lo correcto y hasta tendría conductas agresivas.

Lejos de tender a superarse, una lógica “descontrolada” prevalece en el predio. Ahora, lo único que pareciera importar es que no ingresen más animales. “Pero qué se va hacer con los perros que vienen a tirar”, se pregunta Parada. Hace unos días, dejaron abandonada una perra preñada y él, cuando la vio, la entró para darle un mínimo auxilio. Sin embargo, al enterarse después la encargada, “me trató mal, me insultó”. La consecuencia fue que la perra terminó en la calle y al poco tiempo desapareció. No se la volvió a ver. “Alguna gente actúa sin humanidad”, enfatizó.

Pero él, a su costa, seguirá atendiendo casos extremos. Por ejemplo, dio hogar en su tráiler a 14 cachorros, de dos camadas distintas, que, si no, hubieran seguramente muerto. Ahora, en cambio, podrán ser adoptados, porque las personas prefieren quedarse con los perritos y no con los animales viejos.

Don Ángel tuvo palabras de reconocimiento hacia la labor de las voluntarias que dirige María Costa, por su preocupación por los perros, a los que proveen de alimento los sábados. Pero insistió en cuestionar a la actual encargada de la comuna por cuanto contaría con una pequeña jauría que la sigue y que se muestra muy agresiva con los demás perros.

El “abandono” que describe lo argumenta con el caso de un perro que estuvo un tiempo largo enfermo con gusanos que le comían la zona anal. Y también con la visita de proteccionistas de Neuquén, que dieron atención médica a los animales pero que después se llevaron, sin el debido permiso, algunos perros.

Por otro lado, los días hábiles el personal municipal solo trabaja de mañana y luego la población canina queda librada a su suerte, salvo la atención de Parada. Además, hay un sereno que vigila hasta las 20:30 y por la noche no hay nadie que cuide. Tampoco hay quien trabaje los fines de semana, por lo que el aporte de las mascoteras resulta clave. Y los más de 500 perros pueden a duras penas subsistir.

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