La familia acusada por el homicidio de un vecino e incendio de su casa en el barrio Michi Michi quedó fuera del caso
La investigación reveló que el presunto autor pertenece al entorno de la víctima. El hecho ocurrió en medio de los festejos por un triunfo de Argentina en el mundial.
Las tres personas del barrio Michi Michi de Cinco Saltos que fueron acusadas de haber asesinado de un escopetazo a un vecino, a quien luego le incendiaron la casa, fueron sobreseídos luego de que la investigación determinara que eran inocentes.
Pero el crimen, que generó una enorme conmoción en el caserío que se extiende a la vera del canal principal de riego al sur de la ciudad, no queda impune, porque apareció como principal sospechoso el yerno de la víctima, quien fue imputado y está en prisión preventiva.
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Jorge Cristian Pereira, de 47 años de edad, su esposa Sandra Lorena Hernández de 34 y Rolando Arturo Palma, de 33, habían sido detenidos por el homicidio de Ceferino Guerra, ocurrido el 3 de julio último alrededor de las 23, en medio de la algarabía por el partido que la Selección Argentina, cuando derrotó 3 a 2 a Cabo Verde en el mundial de fútbol.
La primera hipótesis
Guerra vivía a metros de los acusados, y esa noche se encontraba con su pareja María Leiva, el hijo de ella, Aarón Zúñiga y su novia Abigail Constanzo. La primera hipótesis planteó que el ataque se produjo como consecuencia de un conflicto de vieja data que mantenían ambas familias.
En el arranque de la investigación, el fiscal Leandro López le adjudicó a Pereira, Hernández y Palma haber entrado violentamente en la casa de Guerra.
Según esta línea, al escuchar los gritos del alboroto de la irrupción Constanzo y Zúñiga huyeron por una puerta trasera hacia un sector de chacras.
Siempre de acuerdo a esa reconstrucción, sustentada por el testimonio de Constanzo y Zúñiga, en el momento en que corrían escucharon una detonación. Había sido el disparo de escopeta que mató a Guerra, quien se había quedado en el interior. El impacto fue en la zona del cuello, y le causó la muerte en forma inmediata.
La pareja que corría dijo además que observó que después la vivienda que ocupaban se prendía fuego. Para la fiscalía el incendio había sido provocado para ocultar el ataque y destruir pruebas.
“Homicidio doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por ser cometido con el concurso premeditado de dos o más personas en concurso real con daño por incendio” fue la calificación que les impusieron y quedaron en prisión preventiva.
Nueva pista en la investigación
Pero la teoría inicial comenzó a revelar debilidades con el avance de la pesquisa y la incorporación de nuevos indicios. Pocos días después Sandra Hernández, asistida por el defensor Oficial Horacio Briges Doyhenard, logró la morigeración de su preventiva a la modalidad domiciliaria con tobillera de seguimiento GPS en la casa de un familiar en Cipolletti.
La causa logró el giro final luego que Pereira y Palma designaran como abogado particular a Juan Pablo Fedelli, quien se abocó a buscar evidencias que sostuvieran la inocencia de ambos. Por caso, se recabaron testimonios que resultaron relevantes y en ese marco se corroboró que Palma esa noche no estuvo en el lugar. A partir de esa información y la novedosa línea investigativa que se abría, los dos recuperaron su libertad, aunque debían llevar dispositivos GPS.
La nueva pista dejaba afuera a los vecinos, y se enfocó al entorno de la familia de la víctima. Entonces los focos se posaron Aarón Zúñiga, hijo de su pareja. El joven fue imputado y está en prisión preventiva. Una versión que indica que padrastro e hijastro discutieron porque, en medio de la excitación por el triunfo del Seleccionado de Argentina, el muchacho habría querido salir afuera a disparar al aire con una escopeta, como modo de festejo. En ese altercado se habría producido el disparo fatal.
Pedido de sobreseimiento
En una audiencia realizada recientemente el fiscal Leandro López pidió el sobreseimiento de Pereira, Hernández y Palma, por carecer de pruebas incriminantes. Precisó que habían sido acusados por las declaraciones de "Z y C" (Zúñiga y su novia Constanzo), pero que luego se corroboró que los tres primeros imputados “no tenían relación con el hecho achacado”. Los dos defensores, Briges Doyhenard y Fedelli adhirieron, naturalmente, a lo requerido por el fiscal.
La jueza Rita Lucía no objetó el planteo y dictó el fallo como lo solicitaron las partes. Destacó que la investigación determinó que “no hay posibilidad de avanzar en la acusación de los imputados Pereira, Hernández y Palma”. Además explicó que como “las partes se han expedido en el mismo sentido debo resolver en esa línea, puesto que el sistema acusatorio que nos rige limita la actuación jurisdiccional a lo estrictamente peticionado por las partes siempre que respete el marco legal”.
En el fallo, la magistrada declaró, como se lo exige el Código Penal, que “el trámite del presente proceso no afecta el buen nombre y honor” que pudieran gozar los imputados.
También ordenó, a pedido de la defensa, retirarles los dispositivos de monitoreo satelital que debían llevar. Ahora la causa sigue con Aarón Zúñiga como único sospechoso de haber asesinado de un escopetazo a su padrastro.
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