Del 300 For Ever a la Liga Confluencia: San Isidro se refuerza con jugadores del "Timao"
El club cipoleño trabaja en la pretemporada con más de 20 jugadores del equipo del histórico torneo amateur.
El futbol local está a punto de vivir una de las curiosidades del año, ya que un equipo completo del 300 For Ever será parte de un club de la Liga Confluencia. En Cipolletti, el "Timao" es protagonista del torneo comercial y sus jugadores se sumaron al plantel del San Isidro, que este 2026 militará en la "B" tras haber descendido el año pasado con el cambio de formato.
"Nosotros somos un grupo de amigos que estamos en el Timao y no somos menos de 20. Nos sumamos a San Isidro. Por eso también vamos a reforzarnos con chicos que no están en el Timao, pero que somos conocidos”, dijo Agustín Berrios a LMCipolletti, reafirmando que mantendrán la doble competencia.
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Los amigos y compañeros de plantel vienen hace un puñado de años jugando juntos. Algunos ya pasaron por la Confluencia, luego fueron al 300 y hoy están a punto de regresar a la competencia liguista. “Nuestra historia arranca más o menos hace 5 años, cuando estábamos jugando en Pillmatún. Ahí nos hicimos un grupo de amigos, después dejamos y formamos un equipo para el 300 For Ever. Estuvimos cinco años compitiendo desde la categoría más baja hasta que llegamos a la A”, contó uno de los referentes del Timao.
Lo que empezó como un equipo de amigos fue creciendo y compitiendo con seriedad en el popular torneo. “En menos de dos años pudimos salir campeón, bicampeón y este último semestre nos tocó perder ahí la final, pero siempre estuvimos compitiendo”, comentó.
El Timao no fue un equipo improvisado. Desde sus inicios fue un proyecto serio donde se trabajó en cada detalle, dentro y fuera de la cancha. “Tenemos una estructura armada y las decisiones las consensuamos entre todos, pero obviamente durante los partidos siempre hay uno o dos que toma las decisiones y siempre fue así, los 5 años y nos ha ido bien así”, detalló.
La llegada a San Isidro
Con esa misma seriedad afrontaron las conversaciones con San Isidro para formar parte de la institución con 20 jugadores. “Desde que arrancó el Timao, nosotros nos juntamos todos los jueves exclusivamente una hora, dos horas, a hablar de fútbol, del equipo. Tenemos un tesorero, siempre tuvimos técnicos, siempre tuvimos todo y siempre fuimos organizados en ese sentido”, aseguró.
Esa seriedad fue la que llamó la atención y sumado al nexo con Miguel Mariano, presidente y fundador de San Isidro, las cosas comenzaron a tomar forma. “Fue todo consensuado, nosotros venimos hace 5 años y siempre nos manejamos de la misma manera dentro del Timao. Hay un comité como el de Román, tenemos un consejo, un núcleo cerrado del que participamos más o menos 5 o 6”, mencionó.
El vínculo con Mariano viene de años, él fue quien estuvo en los inicios de Pillmatún y allí conoció a la gran mayoría. “Paralelo a que nosotros dejamos la liga, siempre tuvimos contacto con Miguel, porque varios de los chicos se formaron ahí en lo que era Pillmatún, entonces siempre estuvimos en contacto, y se dio la posibilidad ahora”, afirmó.
Otro de los contactos del futbol que tiene este grupo es Luciano Méndez, otra pieza importante para este salto a la Liga. “También tenemos conocido a Lucho, que nos tuvo en Pilma. Así que las ganas siempre de volver a competir las teníamos, se fue dando así la posibilidad de a poco”, contó.
El contexto ayudó para tomar esta decisión. Siempre atentos a lo que sucede en la Confluencia, el equipo está al tanto de algunas complicaciones con los equipos con menor presupuesto. “Siempre estábamos día a día con la expectativa o mirando fútbol, porque la verdad es que nos gusta mucho, entonces veíamos a los equipos, como en este caso Obrero Dique, que los últimos partidos no se podían presentar porque no alcanzaba a completar jugadores o demás”, detalló.
El club de Barda del Medio tuvo problemas para presentarse en primera y otras categorías. Esa situación los llevó a pensar en sumarse, de hecho dicha institución estuvo a punto de reforzarse con el Timao. Sobre fines del 2025 ya se corría ese rumor en las canchas: “Entonces surgía ‘Che, y si vamos nosotros, le damos la mano y jugábamos la liga’, como que empezó a surgir en modo de chiste, pero las ganas siempre estaban”.
El intento estuvo pero no se pudo concretar. “Nos pusimos en contacto con el presidente y él hasta había venido a vernos, pero no terminaba de cerrar por la distancia y porque también no éramos conocidos, entonces por ahí no sabíamos como se lo iban a tomar, calculo que hubo algún y no se terminó de concretar”, contó Agustín.
La espina quedó, casi como una deuda personal de cada uno de los jugadores. Obrero no fue el destino pero los buenos vínculos hicieron que San Isidro sea el destino. “Los comentarios estaban, entonces al tener contacto con Mariano y Lucho se fue dando porque ellos también tuvieron la misma situación el último semestre, no completaban el equipo o por ahí tuvieron que subir muchos chicos de categorías bajas a primera”, expresó.
Desafío complejo
Más allá del buen nivel que tienen en el 300, la preparación es exigente. “Siempre tratando de mantener la armonía grupal, que eso es lo que hicimos en todos estos años. Además vamos a tratar de reforzarnos porque vamos a necesitar”, afirmó.
La preparación ya empezó y están en plena pretemporada. “Empezamos a entrenar hace tres semanas, haciendo la pretemporada para tratar de nivelar físicamente y arrancaremos con amistosos”, detalló.
En esa seriedad que mantiene el equipo, los métodos de trabajo y sus reglas no se cambian. Por esa razón, de manera consensuada no solo llegan jugadores al club, llegan también con el cuerpo técnico. “La idea va a seguir siendo la misma, el grupo el núcleo va a seguir siendo el mismo. Ahora se suman algunos más porque requiere más tiempo y más laburo. Tenemos un kinesiólogo, un preparador físico, que también es del grupo”, mencionó.
“El cuerpo técnico va a seguir siendo así, tenemos dos personas que se van a encargar de tomar las decisiones, pero todo eso fue consensuado antes de venir y charlado con Miguel en este caso”, agregó.
Nada fue improvisado cada jugador tuvo que pensar en la decisión. “Esto no fue de un día para el otro. Veníamos hablando hace tiempo con Lucho y con Miguel las condiciones, también cada uno planteándolo en su vida personal, porque nosotros vamos a seguir jugando los sábados, y también los domingos. Entonces son dos días a la semana de partidos y tenés que ir a tu casa, te tiene que bancar tu familia”, reflexionó.
Más allá del entusiasmo, hay conciencia del esfuerzo y también ansiedad: “Se fue dando por los dos lados. Nosotros estamos con mucho entusiasmo se nos está haciendo larguísimo de verdad. Todavía faltan 3 semanas”.
San Isidro busca reconstruirse y el Timao dar el salto. Lo que nació como un equipo de amigos en el 300, ahora busca repetir en la Liga Confluencia con la misma fórmula: organización, consenso y compromiso.
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