Ciro, el niño de 5 años que lleva ropa y comida a los que pasan frío y hambre

Le dicen "pequeño gigante", porque a pesar de su corta edad tiene iniciativas solidarias que son enormes. Esta vez, pidió en su jardín que lo ayuden a juntar cosas para llevar a merenderos y comedores de esta ciudad.

El enorme corazón de un “pequeño gigante” que tiene cinco años vuelve a conmover a todos por sus acciones solidarias. Se llama Ciro Bustos y vive en el barrio Don Bosco. Hace algunos días contó en su Jardín N°15 que hay chicos que pasan hambre y frío. Les dijo que muchos van a un comedor porque en su casa no tienen que comer. Pidió a sus compañeros que lo ayuden a juntar ropa y alimentos; y sus amigos se entusiasmaron mucho con la idea. Todos quisieron aportar su granito de arena. Padres, docentes y vecinos fueron agentes multiplicadores del conmovedor gesto solidario que nació de un niño.

Juntaron ropa y alimentos y, ayer, Ciro salió a repartir algunas donaciones. Lo acompañó su mamá, Carla Saez, y su hermanita de cinco meses. También fue con ellos Alejandra Valesk, otra vecina solidaria que trabaja incansablemente por el bien de otras personas. Alejandra los pasó a buscar en su vehículo y los llevó a dos merenderos (que no son asistidos por el Estado): El Trébol, de Martín Fierro; y Los Vecinos, de la toma 2 de Febrero.

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Ciro se sacó el gusto de entregarles mate cocido, leche en polvo, té, azúcar y otros alimentos. Era un sueño que tenía y ayer lo pudo cumplir. “Quedó muy emocionado, porque no conocía el lugar donde los chicos se sentaban a tomar la leche; y al bajarse (del vehículo), cuando lo llevé a su casa, me dio un gran abrazo y me dijo ‘gracias por llevarme’. Yo me fui con un nudo en la garganta y no podía callármelo, quise contar su historia”, relató Alejandra.

En su muro de Facebook compartió muchas fotos de Ciro y las donaciones que en persona fue a entregar a los merenderos. “Todavía tenemos mucho que aprender de los niños inocentes y de gran corazón”, expresó Valesk.

Su mamá Carla aseguró que ayer fue un día muy especial para Ciro. Dijo que “quedó enamorado de los merenderos” y que, anoche, “no se podía dormir de la felicidad que tenía”.

En su jardín iban a poner una caja para seguir juntando donaciones; y ya tienen previsto entregar toda la ropa y comida que reservan para un comedor –Rayito de Sol- que está por abrir en el asentamiento 2 de Agosto, a fines de este mes.

Necesitan juntar más té, mate cocido y leche para ese comedor, por lo que todo aquel que pueda colaborar, se puede acercar a la calle Colombia 1225, entre Manuel Estrada y José Hernández.

Ampliaremos en la edición de mañana.

ciro el nene solidario

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