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La historia del misterioso auto de carrera que circula por Cipolletti

¡Un misil! Sorprende a los vecinos a su paso y con el particular ruido del escape. Encontramos a su dueño y confesó lo que muchos querían saber.

Uno de esos llamativos autos que la gente acostumbra a ver solo en las pistas de la región anda dando vueltas por la ciudad. La calle Roca parece la recta de Centenario, por la imagen y el ruido, aunque el conductor del particular vehículo maneje con prudencia y a velocidad permitida. Los tuercas se percatan enseguida que es el que corría “el Misil Rossi, con ese fue campeón” y mayor misterio se genera en torno a la máquina.

“Pero los que más se emocionan son los chicos, que le dicen ‘mirá papá, un auto de carrera. Y piden sacarse fotos”, cuenta Cristian, el dueño del Chevrolet Astra ploteado que circula por todo Cipolletti provocando las miradas y admiración de los vecinos.

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Justamente otro pequeño, su hijo Fausto de 7 años, fue determinante en la historia de "la nave", que el hombre comparte con LMC en la fría mañana de este miércoles.

"Mi hijo está chocho con el auto"

“Al vago le encantan los autos, su abuelo es mecánico, yo he aprendido mucho con él, mi suegro. Juntos le hemos transmitido la pasión por los fierros al nene. Un día mirábamos una serie de dibujos animados, aparece un auto todo ploteado de Spiderman y Fausto se emociona y me dice de tener uno así. Me pongo a pensar, le pregunto ‘¿a vos no te gustan los autos de carrera, ¡Hagámoslo! Así que como yo tenía el Chevrolet Astra, empezamos a buscar imágenes para tunearlo y nos quedamos con ese de Rossi con el que fue campeón del TC 2000 varias veces”, confiesa el propietario de La Casa del Chevrolet.

Entonces, el coche modelo 2009 que originalmente era bordó cambió de color (ahora es celeste y blanco) y diseño abruptamente por esta loca idea. “Hablé con la diseñadora Cecilia, veíamos a Rossi, venía de un campeonato con la marca así que nada mejor que hacerlo de esa manera, con todo lo que conlleva”, explica Cristian y se sube al caño que tanto asombro provoca. Tiene las propagandas auténticas y todo tal cuál aquel afamado auto con el que el reconocido piloto alcanzó la gloria previo a su polémico paso a Ford, la contra, y luego a Toyota.

“Mi hijo está chocho”, celebra Cristian y admite que “el auto llama la atención, de los tuercas y de los niños. No es común verlo en otro lado o ámbito que no sea el autódromo. Cuando vamos al club con mis chicos se genera algo muy lindo, hermoso”, destaca la atracción que despierta el pintoresco vehículo.

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Cristian, con el auto y todo el staff de La Casa del Chevrolet. Foto Anahí Cárdena.

Cristian, con el auto y todo el staff de La Casa del Chevrolet. Foto Anahí Cárdena.

Para colmo el escape hace un “poquito de ruido” y eso más intriga provoca en los fanáticos, que se le acercan a preguntar características del auto y similitudes con los de carrera. “¿Tendrá motor estándar o tendrá algo más adentro?”, es la curiosidad que invade a los amantes de los fierros y se la trasladan a su dueño.

Cristian asegura trabajar “todos los días del año”, pues el oficio lo fue atrapando. “Con los años me hice más tuerca, tengo la dicha de estar en un rubro muy lindo. Con los fierros igual ando desde los 17 ó 18, empecé vendiendo tornillos y bulones”, recuerda en la puerta de su local de Brentana al 500. Su staff lo oye atentamente y luego acceden a la foto grupal con la mejor onda.

¿Futuro piloto? y pasión por las combi

Consultado sobre si le gustaría que más adelante el nene sea piloto, da a entender que sí. "Vamos por ese lado", contesta con una amplia sonrisa.

La charla gira alrededor de la joyita pero también hay lugar para su negocio. Y, en ese contexto, confiesa atesorar hermosos recuerdos en el rubro. “Muchas anécdotas lindas guardo, charlas con dueños de las primeras casas de repuestos, de rectificadoras famosas, mucha gente muy metida en las raíces de Cipolletti. Tengo 5 ó 6 personas trabajando a la par mía y vivimos de esto dignamente”, destaca quien es a la vez un “enamorado de las combi y los viajes”.

“En mis inicios me formé en la casa de Volkswagen, el ex jefe me decía 'no traigas repuestos de combi' y no le hice caso -risas- si bien era un groso. Empecé a traer igual jaja, me vinculé con la gente de las combi, en la zona todos dicen ‘anda a verlo Cristian..’. Hace poco me crucé a dos brasileros que me dejaron la suya para que se las arregle acá en Cipo y se fueron a España”, culmina el dueño del auto de carrera que sorprende en las calles cipoleñas.

El de Matías Rossi. El de Fausto y Cristian. Sí, ¡un Misil! ¡Grande Pa!

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