Cómo es el ritual que dos viejos amigos cumplen sin falta a la vera de la Ruta 65: "Nos hace muy bien"
Lorenzo -71- y Pedro -68- siguen activos pero paran la pelota en plena siesta en el Alto Valle junto a sus fieles perros. Ahora charlan y se confiesan con LMC.
A la misma hora, en idéntico y pintoresco lugar. Con frío o calor, con lluvia o con sol. Ellos siempre están allí, a la vera del canal de riego de la rotonda en uno de los accesos a Fernández Oro. Conversan un buen rato. Y luego siguen con sus rutinas diarias. " Estas charlas nos hacen muy bien", coinciden los protagonistas de una de esas historias mínimas que valen la pena contar.
Primero fueron vecinos. Hoy ya se consideran dos viejos amigos. Lorenzo -71- y Pedro -68- son trabajadores incansables que se mantienen activos laboralmente porque "nos gusta y no nos queda otra con la jubilación que tenemos -risas-".
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Cada tarde, en plena siesta, cumplen con el sagrado ritual. Mientras otros quizás duermen, ellos prefieren no faltar a la impostergable cita diaria. Es juntarse a charlar, a despejar la mente a la orilla del agua, a compartir los logros, a confiarse los problemas, a hacer catarsis, a alentarse mutuamente en medio de las dificultades cotidianas.
No están solos. Los acompañan sus incondicionales perros: un caniche y un fox terrier que parecen compenetrarse con la conversación de estos dos históricos pueblerinos. Si ni siquiera ladran.
La Ruta 65 no descansa nunca aunque en el momento en el que ellos suelen verse afloja un poco el tránsito. Justamente, la vida vertiginosa invita a la reflexión de parte de estos hombres sabios.
"Hay que bajar un cambio, no hacerse la cabeza por los problemas. Yo justo estos días tuve un tema con el Banco, me chupó dinero que no esperaba y me parte al medio. Pero listo, no me hago malasangre por la plata. Ya no me caliento", confiesa Lorenzo, quien supo tener "gomerías propias en Cipolletti".
"Actualmente me las rebusco en un puestito acá en Oro de salamines, quesos, tortas fritas para poder pagar las cuentas, porque nos están ahorcando. Cuesta llegar a fin de mes. Estaba arrancando a las 8 pero le comentaba a mi compadre -por Jorge- que a partir de ahora voy a empezar a las 7 porque a las 8 ya es tarde", adelanta y se seba otro mate.
Amigos con sentido de pertenencia: "Qué otra ciudad tiene un canalcito así"
En esa no lo acompaña Pedro, "yo no tomo pero le hago el aguante igual", señala el propietario de un "taller de herramientas de jardinería".
"Yo tomo por mí y por él -risas-. ¿Dulce o amargo? Mirá, le pongo una ó dos cucharadas al termo de azúcar", pasa su receta Lorenzo con buen sentido del humor.
Pedro sonríe. Tiene pinta de buen tipo. En verdad los dos. En tiempos donde todos corren y no se valoran las pequeñas cosas, ellos dan un ejemplo de simpleza y empatía. Al fin y al cabo, "qué otra ciudad tiene un canalcito así", celebran. Ambos usan gorrita. Y la verdad que sí, es para sacarse el sombrero con estos amigos de Oro.
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