Un hombre recorre América Latina en bici acompañado por una pequeña perra. Esta semana estuvo en la ciudad y continuará viaje hacia el norte, escapando del crudo invierno patagónico. En diálogo con LM Cipolletti, explicó que llevaba una vida normal con un buen trabajo, pero sentía un vacío espiritual que logró llenar conociendo nuevas culturas.

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Corría el 2012 y Aníbal Pansera (hoy de 40 años) disfrutaba de un buen pasar económico. Es técnico informático y licenciado en administración de empresas. Vivía en Caballito, Buenos Aires, y trabajaba para las multinacionales Microsoft y Xbox. Desde el punto de vista económico y profesional lo tenía todo, pero un vacío espiritual retumbaba en su cabeza y no lo dejaba tranquilo. Desde pequeño disfrutaba de viajes cortos cuando acompañaba a su padre en las giras de músico, y de a poco comenzó a forjar un lado nómade que lo empujaba hacia nuevas fronteras, lejanas y desconocidas.

viajero en bici con su perro

El miércoles llegó a Cipolletti en bicicleta con un canasto improvisado sostenido del manubrio en el que se recuesta su perra. Detrás lleva la carpa, la bolsa de dormir y algunos elementos indispensables. Él viste jeans gastados, una boina y barba, saluda a quienes lo miran y sonríe, con actitud de socializar de forma rápida. “Un día, hace 7 años, estaba en Purmamarca y conocí a unos chicos que se iban a Cartagena, Colombia. No tenía planificado nada, llamé a mis jefes y les pedí licencia. Hasta ahora no paré de moverme”, recordó Aníbal.

Los primeros viajes fueron a pie, combinando dedo y colectivo. “Estaba en Perú y en medio del camino alguien dejó abandonada a una cachorrita blanca. La levanté y la llevaba a una veterinaria, pero me enamoré. Conseguí una bicicleta para poder llevarla conmigo adonde vaya y la llamé Yeka. Desde ese momento es ella quien marca el camino y decide el destino de nuestro viaje”, contó. Juntos recorrieron Bolivia, Ecuador, Argentina, Chile, Perú y Colombia.

“Lo hago porque me gusta viajar y conocer. Cada pueblo es diferente. De vez en cuando hago artesanías con macramé, pero más que vender las termino regalando. La gente me ayuda mucho. No necesito dinero. Mis necesidades son muy básicas: un lugar donde quedarme a la noche o una ducha. Hace años que no pienso en la plata. A veces duermo en la carpa, en terminales o hasta en cajeros automáticos”, expresó.

viajero en bici con su perro

Una aventura en cada lugar

Se les movió el suelo

En 2016, Aníbal y Yeka estuvieron en el terremoto que azotó a Ecuador. Los rescató el Consulado Argentino y le otorgaron un diploma por su ayuda humanitaria.

Cómo llegó a la zona

En la provincia de Buenos Aires conoció a un camionero que lo trajo a la zona. No pudo llegar a Bariloche porque las rutas estaban cortadas y se quedó en Cipolletti. Se irá a La Pampa.

Recorre América en bicicleta y junto a una perra que se encontró en el camino

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