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Panadera heroína: tras robo a punta de pistola regala desayunos calentitos y abrigos para cambiar la realidad

Forcejeó y puso en fuga al ladrón. Ahora lidera movida solidaria en la región. Anécdotas conmovedoras, su propia historia de amor y un mensaje lleno de empatía.

El 27 de marzo -este sábado se cumplen tres meses- Daniela Delgado sufrió un violento intento de robo a punta de pistola en una de sus panaderías. Forcejeó con el ladrón, en una maniobra tan riesgosa como audaz, y logró ponerlo en fuga tras resistir valientemente. Las cámaras de seguridad captaron el dramático episodio, que fue noticia en los medios locales.

Luchadora de la vida, la querida comerciante resultó ilesa a nivel físico pero las secuelas anímicas y emocionales quedaron. Se planteó, entonces, si valía la pena continuar con los locales de Viedma y Carmen de Patagones o si era un indicio de que debía desprenderse del emprendimiento pastelero.

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Al fin de cuentas, lo que le ocurrió terminó siendo una “buena señal”. Convirtió la situación traumática en una obra de bien. Pasó de un momento desagradable a una acción solidaria que le llena el alma y el corazón. Es que lo que habían soñado con su actual pareja, mientras compartían empleo en un reconocido supermercado de la zona donde se conocieron, no podía derrumbarse de golpe.

panadera que hace donaciones

“Me defendí porque dentro de todo soy bastante deportista e instructora de funcional. Le saqué el arma para que no me apuntara, no pudo hacerme nada y se alejó. Ahí te replanteas qué hacer, lo consulté con mi esposo y mis hijos. ¿Seguimos con esto, ayudando en forma silenciosa o hasta acá llegamos nomás?”, confiesa ese dilema que tuvieron que resolver con Alberto, Ezequiel y Daniel (sus nueras Maru y Sabrina también colaboran en todo).

Panadería
La panadería recibió una importante distinción por su acción solidaria.

La panadería recibió una importante distinción por su acción solidaria.

La decisión familiar, a pesar de los temores y la preocupación natural, fue unánime. “Nos pudo más el deber, el amor al prójimo. Nos impulsó a ser mejores. Por uno que se portó mal no podían pagar todos. De esta forma incluimos también a la gente que colabora en las redes, a los que pasan, se hizo más global toda la movida”, sostiene esta noble mujer en charla con LM Cipolletti mientras atiende a los de adentro y a los de afuera. Es la panadera solidaria que fue distinguida recientemente por su compromiso social.

-¿Ya venían haciendo ese tipo de contribuciones a la comunidad?

-Sí, como familia, desde hace muchos años. En pandemia entregábamos pancitos y vianditas a la gente que no podía trabajar. Comprábamos mercadería, íbamos a los barrios, les golpeábamos la puerta y nos volvíamos sin decirle quienes éramos porque la ayuda tiene que ser desinteresada, anónima si se puede. Somos una familia de Viedma, tenemos dos panaderías “El Maná”, la principal en Patagones así que vamos y venimos. La otra es pequeña, más de reventa. Siempre fuimos solidarios con las instituciones, escuelitas de fútbol. En esto quisimos hacer parte a la sociedad de los valores, de ayudar

-¿Cuándo empezó la colecta solidaria y cómo se implementa y ejecuta la ayuda?

-Hace menos de dos meses, el 14 de mayo, cuando empezaron los primeros fríos. Tras aquel robo donde nos hizo un click. Nosotros en el face pedimos colaboración de ropa, abrigos, zapatillas, gorros, camperas. Dinero no aceptamos. Ponemos por nuestra cuenta facturas, tortas fritas, café, té, mate y otras cosas. También recibimos cajitas de té, azúcar, lo que tengan en sus casas suma. Con eso hacemos el desayuno para solventar el frío de la mañana.

panadera que hace donaciones 3

-Cómo es la respuesta de la gente. ¿Alguna anécdota?

-La gente en sí es muy solidaria, trabajadora como nosotros, acá todos saben que no somos una familia adinerada, más bien de barrio. De hecho yo me crié en el IPPV, en una zona humilde y fui mamá soltera a los 15 años. Puedo contarte que el otro día una señora de 80 años me dijo ‘vine exclusivamente a este lugar para ver si era verdad, este sueño lo tuve siempre, estaba esperando ganar la lotería para llevarlo a cabo’. La señora una divina y con gran corazón, pero mi reflexión es que no hace falta esperar eso, con poquito se puede hacer mucho. Hay que empezar con lo que uno tiene y puede.

-¿Qué tipo de público consume el desayuno gratuito? Cómo es el trato con ellos, ¿nadie se abusa?

-En Viedma hay mucha gente en situación de calle, a las 8.30 cuando ponemos el termo van a desayunar. Queda el termo, el azúcar, los vasos afuera y no te roban nada, entre tanta delincuencia que hay, ellos respetan. En la de Patagones, en tanto, van los repartidores, los recolectores de residuos, los que barren las calles, los que trabajan los campos… Pasan, se toman un cafecito, té, les dejamos el agua para los mates. Tienen lo que ellos pidan, leche, azúcar en el desayunador, que al principio lo hacíamos sobre tarritos de dulce de leche.

panadería maná

-Y a eso le sumaron el abrigo, la ropa… ¿Es cierto que regalaste tu mejor prenda?

-Claro yo no soy de usar mucho abrigo, tenía dos camperas y la mejor la regalé. Me dije la voy a lavar, a perfumar y la puse ahí al paso… Se la llevaron al otro día. Con nuestra ropa no alcanzaba así que pedí donaciones. Venía gente que no tienen gas en sus casas, abuelitas. Yo les ponía la campera, se la abrochaba, le agregaba la gorrita, le daba una factura y se iba contenta la señora.

Muy lindo el trabajo, no tiene retribución, es del corazón. Un sentimiento hermoso, incomparable. Arriba les dejamos el te, el café, vasitos, termos y abajo la ropa.

panadera que hace donaciones 1

-¿Y mientras atendés la panadería también estás atenta a los del desayuno?

-Todo se puede cuando se quiere. Te tomás cinco minutos, vas y ves si los termos están llenos, si la ropa está seca, si hay facturas, tortas fritas, bizcochitos, budines, pan casero. Los domingos ponemos pan casero con mate cocido… Compramos un banquito en Viedma, allí se bajan más de 3 termos jaja -risas de alegría-

-¿Alguna devolución que te haya tocado el corazón?

-La primera vez, cuando arrancamos, vino un hombre en situación de calle, que según él vivió siempre borracho, me decía que estuvo tirado en la calle en Viedma y casi se muere.

"Le ordenaron que no tomara una gota de alcohol y él me confesaba ‘señora esto me ayuda para ir a trabajar, un cafecito para arrancar el día con el estómago lleno vale oro para mí”. Increíble cómo cambian las cosas con un pequeño gesto.

-No por nada llegó el reconocimiento oficial

-Claro, en Carmen de Patagones el Cuerpo de Concejales nos distinguió por el trabajo que estamos haciendo, me sorprendió porque no fue con esa idea. Fue con la idea de seguir aportando pero con la gente, a cambiar la mentalidad. Que la gente pueda contagiarse de esto, un poco de humanidad, el me salvo solo no va más. Que el pantalón de marca, el consumismo, tener lo último, ese egoísmo nos hace perder esto que es la solidaridad, ayudar a alguien que por ahí no tuvo la oportunidad que vos tuviste.

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-Una linda historia de amor y de emprendedores también con tu pareja...

-La verdad que sí. Alberto es un esposo extraordinario. Fuimos empleados de La Anónima 15 años, ahí nos conocimos y pusimos la panadería. Es un hermoso papá y además se hizo cargo de dos nenes que yo tenía. Por eso lo quieren tanto.

Daniela, la que reparte las facturas, tortas fritas y bebida calentita para el desayuno gratuito. La del pan de cada día de tantos vecinos que pasan hambre. La del abrigo para los que sufren el frío. Delgado está llena de amor

Cómo sumarse a la movida solidaria

Facebook: Mana Cardozo

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