En 8 años, los siniestros fatales en rutas de Río Negro cayeron un 53%
Menos muertes y más controles en la provincia hicieron que se registre una baja sostenida en siniestros viales fatales sobre las rutas. ¿Cuál fue el dato en 2025?
En un escenario nacional aún complejo, Río Negro muestra una tendencia sostenida a la baja en siniestros viales fatales. El trabajo articulado en rutas nacionales y provinciales, con controles permanentes y prevención activa, consolidó una curva descendente que se mantiene incluso en épocas de alta circulación.
Según datos oficiales de la Agencia Provincial de Seguridad Vial, desde 2017 a la actualidad se registró una disminución marcada en la cantidad de choques con víctimas fatales. Mientras que ese año se contabilizaron 97 siniestros y 104 muertes, en 2024 los hechos descendieron a 54 con un saldo de 70 víctimas fatales.
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Menos choques, más controles
La baja en la siniestralidad no es casual. El gobierno provincial sostiene que es producto de una política pública basada en controles, operativos conjuntos y una fuerte presencia en rutas durante los períodos de mayor tránsito: vacaciones de verano e invierno, fines de semana largos y fiestas populares.
Los operativos a cargo de la Agencia de Seguridad Vial, Policía de Río Negro y fuerzas federales en rutas nacionales, apuntan a controlar documentación, velocidad, consumo de alcohol y maniobras peligrosas. El despliegue se enfoca especialmente en corredores estratégicos como la Ruta Nacional 22, la Ruta 151, la 3, la 23 y la 40, que conectan puntos clave del Alto Valle, la región atlántica y la cordillera.
A la par de la fiscalización, los efectivos cumplen una función preventiva y de asistencia: alertan sobre condiciones climáticas adversas (como viento, hielo o niebla), intervienen en choques menores, colaboran con vehículos varados y brindan contención a conductores en situaciones de emergencia.
¿Qué dicen los datos nacionales?
El último Informe Preliminar de Siniestralidad Vial Fatal 2024, publicado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), refuerza la lectura positiva del caso rionegrino. La provincia registró 55 siniestros fatales y 71 víctimas en 2024, cifras que la ubican entre las jurisdicciones con menor tasa de mortalidad vial del país y con una leve modificación en cuanto a lo que registró la provincia.
Con una tasa de siniestralidad fatal de 7,2 siniestros cada 100 mil habitantes y una tasa de mortalidad de 8,6 víctimas fatales por cada 100 mil habitantes, Río Negro se mantiene por debajo del promedio nacional, que fue de 7,0 y 9,0 respectivamente.
Además, mientras en otras regiones del país, como el NOA y NEA, las víctimas son principalmente motociclistas, en la Patagonia predominan los ocupantes de autos y camionetas. Este dato refleja una problemática distinta, asociada a choques de alta energía en rutas interurbanas, muchas veces vinculados al exceso de velocidad, fatiga o condiciones meteorológicas desfavorables.
La clave: prevención también en zonas rurales
Uno de los cambios más importantes de los últimos años se dio en rutas alejadas de los centros urbanos, donde históricamente se registraban siniestros de gran violencia. Allí, la combinación de patrullajes sorpresivos, señalización reforzada y campañas educativas logró disminuir las maniobras temerarias, especialmente entre conductores jóvenes de entre 20 y 35 años, que siguen siendo el grupo más expuesto a este tipo de tragedias.
La presencia estatal en estos tramos también permitió mejorar los tiempos de respuesta ante emergencias, un factor clave para reducir la mortalidad en zonas donde los traslados a hospitales pueden demandar más de una hora.
Más conciencia, menos muertes
Si bien los números son alentadores, desde la provincia y la ANSV coinciden en que no hay margen para relajarse. La siniestralidad vial sigue siendo una de las principales causas de muerte traumática en Argentina, y la clave está en sostener los controles, reforzar la prevención y continuar generando conciencia.
En Río Negro, ese trabajo ya está dando resultados concretos con menos víctimas, choques y una red vial más segura, especialmente en los tramos más transitados.
El desafío ahora es consolidar esta tendencia y extender el cambio cultural en todos los niveles, desde el conductor profesional hasta el automovilista ocasional.
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