"No llevaba a nadie, yo era un boludo que cayó"

Habló el cipoleño que identificó a los abusadores de pibes del Rojo.

Joaquín V., el joven cipoleño víctima de abusos en el club Independiente de Avellaneda, ofreció una entrevista a Revista Anfibia. Su testimonio fue clave para entender cómo operaba la red de pedófilos y para que la Justicia decida tacharlo de la lista de sospechosos, a la que había ingresado apuntado por compañeros del club. Esta semana volvió a entrenar y conserva el mismo sueño que tenía hasta hace algunas semanas: jugar en Primera. “Ahora entiendo el quilombo en el que estaba metido”, aseguró.

En un hotel del barrio porteño de Constitución, donde vive por estos días, Joaquín V. piensa en su futuro: recuperarse de la rotura de ligamentos, entrenar, volver a la cancha y llegar a Primera. Son los mismos objetivos que tenía hasta fines de marzo, cuando explotó la noticia sobre un grupo de juveniles abusados.

En un primer momento, Joaquín fue presentado como “entregador”, porque los menores que se quebraron dijeron que él los llevaba a los encuentros. La fiscal del caso, Soledad Garibaldi, tiró del hilo, lo contempló como “imputado y víctima” y finalmente lo consideró testigo.

Por su aporte a la causa, el cipoleño apuntado por compañeros ya no está imputado.

“Una vez que te contactaban, te pasaban los teléfonos. Por ir diez minutos te ganabas entre mil quinientos y dos mil pesos. Te pasaban a buscar y te traían. Me duele lo que dijeron de mí en la tele, no es cierto, yo no llevaba a nadie, era un boludo que cayó en todo esto”, comentó Joaquín.

El juvenil aseguró que las situaciones de abuso pasan en muchas pensiones, no sólo en la de Independiente. “Recién ahora que pasó todo esto entiendo el quilombo en el que estaba metido. Se aprovechan de que acá estamos solos y para los pibes es plata fácil”, confesó.

Ya fuera de la lupa que la Justicia posó sobre él en un primer momento, intenta volver a la normalidad. Retomó los entrenamientos, aunque por ahora sólo hace trote y aparatos por la lesión. En julio del 2017 se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda y está en la etapa final de la recuperación. Más que nunca, sueña con volver a jugar.

--> Lucirse como enganche en la Primera

Compañero de Barco. “Cuando llegue, éramos siete enganches, quedamos tres. Uno de ellos era (Ezequiel) Barco, que hoy está jugando en el exterior”, remarcó el joven cipoleño, que tiene la idea fija de llegar a Primera.

Lesiones. Angustiado por los obstáculos, Joaquín apuntó: “Primero las lesiones y ahora esto, a veces siento que no voy a llegar y me dan ganas de volverme. Sólo espero volver a jugar al fútbol”.

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