Neozelandesas enseñan inglés y aprenden español

Trabajan en institutos y en una escuela privada. Llegaron en marzo.

Katia Giacinti

giacintik@lmneuquen.com.ar

Curiosas, aventureras y apasionadas por el mundo. Así son ellas, Abi y Antonia, dos jóvenes neozelandesas de 18 años que viajaron desde su país natal hasta Cipolletti sin escalas con un objetivo en común: realizar trabajos voluntarios en diferentes institutos de inglés y escuelas del Alto Valle. Para este par de exploradoras, aprender un nuevo idioma -sin importar cuál sea- es la manera ideal de conocer nuevas culturas.

Al terminar la secundaria decidieron que no podían perder más tiempo, que era momento de escribir un nuevo capítulo en sus vidas antes de comenzar la universidad o trabajar. Sin conocerse ni saber nada la una de la otra, se inscribieron en un mismo programa de intercambio, llamado Latitud, y casi sin querer emprendieron el mismo camino hacia Argentina, donde se convirtieron en buenas amigas.

Antonia nació en Wellington, capital de Nueva Zelanda, donde vive junto con sus padres, su hermano y una abuela. Abi, por su parte, creció con sus papás en el pequeño pueblo de Christchurch, ubicado en la zona centro de la isla Sur. Nunca antes se habían visto, pero su pasión por la enseñanza las llevó a aportar su granito de arena en otros continentes.

En diálogo con LM Cipolletti, Abi explicó que eligieron esta ciudad por diferentes razones pero que la principal fueron las ansias que tenían de aprender a mejorar su español y, al mismo tiempo, esparcir sus conocimientos de inglés a pequeños, adolescentes y adultos de la región. A su vez, contó que ella en particular ya había visitado el país en el 2016 y que la calidez de la gente y la comida tradicional fueron factores importantes a la hora de tomar la decisión final.

“Estamos acá hace tres meses con diferentes familias tutoras. Llegamos los primeros días de marzo. La primera impresión que tuvimos de Cipolletti, y que aún mantenemos, es que es un lugar muy lindo y tranquilo en comparación con otras ciudades, como Buenos Aires. La gente es amigable y, por el momento, todas las experiencias que tuvimos fueron positivas. A veces cuando hablamos en español nos confundimos, pero la gente es comprensiva”, confesó.

Las jóvenes aventureras confesaron que aprendieron algunas expresiones argentinas que les provocaron risa como “che, boludo” y “quilombo”.

“Cipolletti es nuestro segundo hogar”

En cuanto a la misión que deben cumplir en la región, las chicas neozelandesas explicaron que se desempeñan como profesoras de inglés en institutos privados y en una escuela secundaria. Pero Abi aclaró que se trata de una práctica en la que no sólo se encargan de inculcar conocimientos a sus alumnos, sino también de recibirlos. Es que la interacción con otras personas de diferentes edades las ayuda a practicar su español y, en consecuencia, mejorarlo.

“Es importante para la gente aprender otro idioma -no necesariamente inglés- porque cuando lo hacés, empezás a ver las cosas de otra forma. No importa tu edad ni de dónde seas, sumergirte en otras culturas es esencial para crecer y madurar. Acá vamos a estar hasta julio, después vamos a seguir visitando otras provincias, pero nos llevamos los mejores recuerdos. Si pudiéramos describir Cipolletti en pocas palabras, creo que diríamos que es un segundo hogar. Y eso es muchísimo”, concluyó Abi con la mirada de aprobación de Antonia.

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