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Miguel y Chala Parra: cuando jugaban "en pata" para cuidar las zapas

Los famosos hermanos evocaron en la entrevista con LMC aquellos inolvidables partidos descalzos en el potrero, la valiosa enseñanza que le dejó y el provecho que supieron sacar de esa particular situación.

Valoran más sus logros por aquella infancia en la que no sobraba nada y todo costaba el doble. "Nunca nos faltó para comer, nos brindaron todo el amor del mundo, pero olvidate de los lujos de ahora", aclaran a dúo los hermanos Miguel y Chala Parra.

Familia numerosa compuesta por 7 hermanos y esos dos viejos, Zulema y José, que laburaban sin descanso pero aún así a veces, como en cualquier hogar de trabajadores, les resultaba imposible satisfacer todas las necesidades de los pequeños.

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Y para colmo, el padre falleció joven y todo el peso recayó sobre esa heroica mujer que se desvivió para suplir o disimular eventuales carencias.

"Nuestra infancia fue muy feliz, en la canchita del Barrio del Trabajo en Cipo, donde está la placita. Jugábamos en pata hasta que nos llamaba mi mamá para comer, no teníamos ni medias ni zapatillas", confiesa Miguel orgulloso y sin renegar de ese pasado que tanta nostalgia le despierta.

Miguel Angel y Pablo Parra04.jpg

En la nota de este miércoles con LM Cipolletti, Pablo fue más allá y explicó la razón por la que pateaban descalzos todo el fin de semana.

Hasta que se secaran las zapa...

"Es que los fines de semana se lavaban las zapatillas y había un solo par para cada uno. Mamá el sábado a la tarde se las llevaba para lavarlas priorizando que llegaran en condiciones para la escuela, el lunes. Entonces quedabas descalzo todo el fin de semana", argumenta el ídolo de Cipo, quien también rescata ese aprendizaje de vida, el saber arreglarse con poco y apreciar más alguna posterior adquisición o logro material.

Ni siquiera esa particular circunstancia era impedimento para que los Parra brillaran en los potreros, esos donde desfilaron muchos cracks de la región y que según el ex enganche, potenciaron su juego y lo dotaron de la rebeldía y valentía que muestran los "distintos".

"No te ibas a quedar en tu casa porque no tenías zapatillas. Esas anécdotas son las que han ayudado a uno para valorar cada pequeña cosa que con esfuerzo te podés dar el lujo de tener o brindarle a tus hijos. No nos hicieron faltar nunca comida en casa, pero si era limitado todo en aquellos años. Cada cosa que podíamos comprarnos luego la valorábamos mucho más. Eso se lo transmito a mis hijos, que valoren la posibilidad de estudiar, de tener trabajo, un buen pasar, eso en nuestra infancia no lo tuvimos. Pero ojo nos dieron todo el amor", resume la gloria albinegra lleno de gratitud para con sus viejos.

"Ahí, en la canchita, te pisaban pero no importaba nada. Me pegaban patadas y más me agrandaba. Eso me ayudó a debutar a los 15 años en el Nacional B. Lástima que ya no quedan potreros", lamentó en su interesante reflexión.

"Pablo luego nos ayudó"

El rey de las primicias, por su parte, reconoció el gran gesto de su hermano cuando logró triunfar en el fútbol. "Nos ayudó a todos económicamente, imáginate, ganaba muy buena plata en River, Talleres de Córdoba, mismo en Cipolletti o en Aldosivi. Eso me llena de orgullo tanto como sus goles, como ese que hizo en un amistoso hace poco y dio la vuelta al mundo", agradece Miguel, quien vaya si tiene memoria.

"Nos mandaba plata para que pudiéramos pagar las cuentas, comprarnos alguna cosita extra. Cómo no querés que después me peleara a muerte por defenderlo ante sus críticos", concluye. ¡Qué historia, hermano!

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