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Leé la carta de un cipoleño varado en el exterior

Mario López es un cipoleño atrapado en una ciudad en crisis por el coronavirus a raíz del cierre de fronteras.

Un cipoleño que se encuentra varado en España hace más de un mes, por el cierre de las fronteras que dispuso el gobierno nacional ante la pandemia de coronavirus, escribió una carta abierta para contar cómo se vive la cuarentena, a la fuerza, lejos del país. Mario López cuestionó la dura situación que afrontan, con total incertidumbre, miles de argentinos.

La carta abierta completa:

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Me pregunto desde una nueva perspectiva - varado aquí en Madrid, como tantos otros, y otros muchos en el resto del mundo - qué significado tiene cuidar de los tuyos. Lo tengo muy claro en mi ámbito personal, pero ¿qué es para un país cuidar de los suyos?

Como esa idea me resulta abstracta tengo que buscar algo más concreto para poder darme una respuesta, y entonces lo primero es materializarlo en el Gobierno, en los diputados y senadores, y en la Justicia. Los tres poderes, tan visibles en lo formal y a veces tan difusos en lo concreto. Son quienes asumen en su mandato constitucional la tarea de cuidar a los suyos, a nosotros, a los nacidos en Argentina y a los que viniendo de otros lados adoptaron esta ciudadanía.

¿Qué debemos hacer nosotros en contrapartida? Sin duda, cumplir con la ley.

¿A qué viene esto? El mundo atraviesa una pandemia. Nosotros también, me refiero a los argentinos, y lo aclaro porque al final de este relato no pareciera que nosotros fuéramos todos argentinos.

Esta pandemia es un flagelo de proporciones aún sin contornos, aunque ya sabemos ciertos resultados: se muere la gente, y la economía tal como la conocíamos se diluye.

En este contexto entiendo resulta imposible asegurarnos a los argentinos - desde los tres poderes – estas dos cuestiones básicas, de forma simultánea: la vida, y el sustento tal como hasta hoy se percibe.

Como correspondía y esperábamos, el presidente de los Argentinos decidió por nosotros ante esta catástrofe, y esa decisión la expuso con una claridad absoluta, optó por la vida sobre la economía. En lo personal y como todos imagino, excepto los mercenarios, quería y necesitaba esa definición, porque hace a la esencia del ser humano; sin vida no podemos recuperar absolutamente nada. Ya recuperaremos el bienestar o nuestra vida anterior.

Elegir la vida fue el Paradigma entonces. Y es también la respuesta clara a ese primer interrogante de ¿qué es para un país cuidar de los suyos? Eso lo es.

Pero si lo es, ¿por qué hay contradicciones tan dolorosas y violentas desde el Estado? ¿Es que, una vez más entre lo que digo y lo que hago sólo hay política? ¿Y la gente que se suma a esa hipocresía lo piensa desde el egoísmo de su bienestar? O si sufriera esa contingencia estaría opinando otra cosa?

Mi interrogante se centra en el hecho de que en este preciso momento y seguramente por muchos días más y hasta quien sabe cuando seré parte de un numeroso grupo de argentinos varados en el extranjero - en mi caso España, visitando a un familiar-.

Varados, término que me suena hasta simpático, pero representativo de un cúmulo de tristezas, tan grandes como difícil sea la situación de cada uno que ha quedado sin poder regresar a Argentina.

Se sabe, Madrid es hoy uno de los lugares más peligrosos del mundo, nadie quiere venir, salvo sus residentes, y nosotros no podemos salir. Tampoco nos quieren aquí y es razonable, somos una fuente probable de contagio, y entonces consumidores latentes de camas, insumos, recursos humanos y económicos destinados a los españoles.

Aún así nos soportan mientras transitamos calles, hoteles, supermercados, trenes, farmacias, casas de familia y aeropuerto, buscando refugio mientras se concreta el paradigma de elegir la vida, que traducida a los varados, significa que los tres poderes de nuestro país y en especial nuestro Presidente nos ayuden a volver para estar con nuestros amigos, familia, lugares, luchas, rutinas, etcétera.

Y si lo pedimos es porque no ocurre, es porque desde hace ya más de 25 días, hoy, hemos sido separados del concepto de argentinos, somos un grupo de gente sin nacionalidad aunque la tengamos en nuestro pasaporte. Fuimos argentinos hasta poco después de esa declaración del Paradigma, e incluso nos sentimos más protegidos aún – porque no nos habían olvidado – con el anuncio de la gesta patriótica que iba a llevar a cabo Aerolíneas Argentinas, recuperándonos de cada punto del planeta. Todos nos apuramos entonces para gestionar nuestros vuelos , con cada compañía que teníamos contratada, con apuro pero llenos de optimismo.

No obstante los hechos reales que se sucedieron a partir de esa declaración del Presidente, para no extenderme demasiado, fueron:

  • Argentina cerró su espacio aéreo para las compañías extranjeras: Eso y decirnos que todo se iba prolongar, en el mejor de los casos, fue un duro golpe que asimilamos a costa de correr a las compañías buscando devoluciones de pasajes que no nos otorgaron, buscando fechas de los vuelos de repatriación anunciados desde Aerolíneas Argentinas, inexistentes. Sólo quedaban los originalmente programados a un precio tres veces el mayor, inaccesibles.
  • El retraso sin fecha comenzó a mostrar los primeros resultados: aparecieron los casos críticos, los enfermos, la falta de medicación, bebés que cuidar y atender, gente con capacidades disminuidas haciendo noche en aeropuertos, escasez de dinero, todo en una prolongación de estadía no buscada, ni esperada.
  • Aerolíneas Argentinas, se convirtió en una empresa fantasma: la única empresa autorizada a volar, nuestra Aerolínea de bandera anunciaba vuelos inexistentes, solo se podían ver en las promociones oficiales amparados por cancillerías mudas y sin poder de resolución. En resumen, no existían los vuelos de repatriación. Y el tiempo pasaba.
  • Campaña: complementando esto y ante la insistencia de nuestros reclamos y del de los varados del resto del mundo se inició desde los funcionarios Argentinos en la cabeza de @felipe_sola una estigmatización de los varados, supuestamente pudientes, acaudalados, con la vida solucionada y sin ningún tipo de problema en la vida. Ridículo. Y el tiempo pasaba.
  • El Consulado: en este estado de situación el consulado finalmente solicita llenemos un formulario a los efectos de conocer cuántos éramos los varados y en qué situación nos encontrábamos para poder dar prioridad de salida a los mayores y enfermos, además nos anunciaban que habría 6 vuelos para repatriarnos. Olvidamos todas nuestras penurias con ese aviso. …. Nunca sucedió . Y el tiempo seguía pasando
varados aeropuerto
  • Este nuevo golpe encontró a muchos ya sin dinero, gastando el último ánimo en discusiones con las aerolíneas extranjeras que argumentan que ellos no son culpables porque Argentina es quién les impide volar; muchos varados se juegan a entrar por Brasil y Chile que tiene una fisura en la frontera, hasta que también la tapan y entonces los varados de aquí se transforman también en los de allí
  • Esperanza: nos quedaba como dos hilos gastados sólo la retórica, el Paradigma y Aerolíneas Argentinas, sí esa, la aerolínea de la patria, la de los avisos diarios autoproclamando esfuerzo y valentía, pero que olvida atender el teléfono, los wapps, los mails y que si por casualidad te toma desprevenido te triplica el valor porque de algo hay que vivir; no obstante a esta altura cualquier tronco que flotara era útil, aunque se hubiera precarizado la situación de todos. Pero el tiempo pasaba.
  • Muerte del Paradigma: el objetivo, el discurso, la bandera finalmente sucumbe con un presidente @albfdez, que en lugar del COVID 19 apela al Alzheimer, y sin más nos quita toda posibilidad de volver al cerrarnos los vuelos de nuestra AA y dejarnos en manos del Ministerio de Relaciones Exteriores, al que “obliga” por Decreto a establecer un cronograma para asegurar nuestra salida de cada lugar. 20 días después ese Canciller admite en una rueda de preguntas y respuestas muy amable por parte de los diputados que “no tiene ni idea”. Como si cumplir la ley fuera un antojo no un mandato.

El fin del Paradigma fue tan abrupto como su nacimiento, tan de manual que yo a mis casi 66 años me volví a sentir un chico inmaduro y engañado. Y enojado por no haberlo previsto. Pero se sabe, con las ilusiones es difícil pelear, y de eso saben mucho nuestros gobernantes que en su acto de magia nos mostraron el Paradigma con una mano mientras que con la otra nos hicieron caer en el limbo.

Al no reconocemos como argentinos se sacan de encima un problema y a la vez se lo cargan al país que nos alberga. Los procedimientos nuevos para asistirnos son pura palabrería para quiénes llevamos cuatro bases de datos completadas, que son ignoradas, hasta irritantes para quiénes están con bebés, con problemas de medicación, con problemas de salud, con problemas económicos con obligaciones en Argentina, embarazos, condición de riesgo, ansiedad, etcétera.

Felipe Solá on Twitter

Mi Conclusión: el Estado argentino, sus tres poderes, tomaron la decisión de quitarnos la ciudadanía en las sombras, decidieron que sean otros países los que nos cuiden. Nos consideraron enfermos sin estarlo, se definieron incapaces de cuidarnos o gestionarnos al llegar, renunciaron a sus obligaciones de considerarnos a todos los argentinos iguales ante la ley, vulnerararon nuestros derechos al no preservarnos de la epidemia, asumieron y así lo expusieron en un acto anticonstitucional flagrante que son más importantes unos argentinos que otros, contribuyeron a estigmatizarnos porque viajamos al exterior como si eso fuera un delito o un acto inmoral. Nos mintieron en los dichos y acciones, no nos dieron medios, salida, ayuda, contención para esta situación totalmente excepcional. Y aunque haya diferentes realidades de los varados, nadie tampoco se ocupó de establecerlas a través de canales lógicos y normales. El paradigma de la vida agoniza, en realidad lo mantenemos desde aquí con la esperanza que nunca perdemos.

Gracias.

Mario López

Varado en Madrid, como muchos más. Por mi edad, como otros, con riesgo de contagio.

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