Las tomas pierden la paciencia por la urbanización

Un sector de los asentamientos considera que la comuna no concretará la ansiada regularización.

Para muchos vecinos de los asentamientos que no están en proceso de expropiación, llegó el momento de la bronca. Se cansaron de reuniones con el Ejecutivo municipal que “no conducen a nada” y que no se vislumbre solución alguna para sus reclamos más elementales. Así las cosas, se pueden venir tiempos de creciente tensión social, con consecuencias impredecibles.

“Es todo mentira lo que está haciendo el Municipio”, enfatizó ayer el referente del barrio La Cascada, Víctor Nahuelpan, quien dijo que los encuentros que se han mantenido con funcionarios no han permitido arribar a respuestas de ningún tipo para los pobladores.

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La última reunión fue con un abogado de la comuna, en la que quedó claro que la administración de Aníbal Tortoriello no tiene previsto atender a dos barrios en especial, La Cascada y La Alameda, que estarían judicializados. Por eso, en La Cascada la última vez que pasó un camión recolector de residuos fue hace un mes. Ahora no se espera que vuelva a aparecer.

“Esto del Municipio ha sido todo un engaño”, enfatizó y dijo que en los otros asentamientos del grupo B conformado para llevar adelante conversaciones con el Ejecutivo local tampoco han recibido ningún beneficio más allá de las conversaciones, que al presente se consideran sin sentido alguno.

El grupo B es uno de los que se crearon con tomas y barriadas antiguas de Cipolletti que aspiran a regularizar su situación y avanzar en las esperadas medidas de urbanización. Además de La Cascada, lo integran Costa Norte, Costa Sur, 2 de Agosto, Labraña, Pacheco Bis y las tomas del barrio del Trabajo.

Según Nahuelpan, el Municipio no tomará en cuenta el certificado de vivienda ni la tarea cumplida en el marco del Registro Nacional de Barrios Populares y, por tal motivo, no reconocerá los planos que esa repartición nacional elaboró para las medidas de regularización. En la práctica, esto implicará que las tomas no podrán gestionar los servicios básicos y sus habitantes tendrán que seguir dependiendo de ellos mismos y de sus precarias conexiones para poder sobrevivir.

Precisó que en su barrio uno de los principales inconvenientes es la provisión de agua y la mejora de las calles. En el asentamiento 2 de Agosto hay también dificultades con las calles y los servicios, en tanto que en Costa Norte, Sur y Pacheco Bis necesitan el gas, y en Labraña, las escrituras.

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