Las inquietantes latas nazis de un museo de sitio en Las Grutas

Las eses entrelazadas que aparecen en una pared de la antigua construcción atraen inmediatamente a los visitantes. ¿Es lo que parece? es la pregunta que surge.

Al verlas de cerca la duda queda despejada. Son esvásticas, una de las figuras icónicas que utilizó la Alemania Nazi durante la Segunda Guerra, en la que sacudió al mundo con el holocausto.

Las imágenes están grabadas sobre relieve en chapas rectangulares que se exponen en el museo de sitio del Refugio El Jahuel, un emprendimiento que se encuentra a pocos kilómetros del acceso a Las Grutas, sobre la costa del mar.

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El pintoresco establecimiento lo montó la propietaria del predio, Anahí Valverde, en un rancho que ocupó don Rafael Otero.

El museo forma parte de un complejo que incluye un mirador de aves playeras, dado que esa parte de la costa es hogar y parada de numerosas especies. Además, tiene un sendero de arena que serpentea entre los médanos hacia la costa, donde se puede apreciar la flora típica de la región, como jarillas, alpatacos, distintas variedades de cactus, olivillos y carqueja.

También posee un sector con servicios y propuestas gastronómicas.

El sitio recibe habitualmente contingentes de visitantes, especialmente niños en edad escolar, que llegan a la zona en viaje de egresados o de estudio.

La curiosidad del museo

En sus repisas y anaqueles se muestran piezas de geología encontradas en la zona, como ostras y caracoles petrificados; objetos y utensilios que utilizaban los pueblos autóctonos (Tehuelches y Mapuches) como puntas de flechas y morteros, más otros legados hallados en el mismo lugar, de la época en la que se asentaron los primeros criollos en la zona. Herramientas rurales, planchas de fundición, cubiertos, llaves de bronce, entro otros.

Pero de entre cúmulo de curiosidades resaltan las dos placas de latón con las esvásticas estampadas en el centro.

Valverde, que ha escrito un libro contando las particularidades del predio, cuenta que aparecieron sobre la abertura del jahuel (de allí el nombre del lugar) cavado a metros de la playa, para proveer agua para consumo personal y para los animales que criaba el ocupante

De acuerdo a lo que pudo establecer, Otero las había colocado allí junto a unos palos cruzados como protección, ya que el pozo, de 11 metros de profundidad, era un peligro para los transeúntes incautos.

Por la forma que presentan, presumen que esas chapas conformaron recipientes para transportar combustibles u otros líquidos. Algo parecido a bidones metálicos.

En esa línea, suponen que el criancero halló los envases en la orilla del mar, y los desarmó para utilizarlos.

Pero cómo llegaron a la costa? Es parte de la incógnita a develar.

Chapas Nazis

El gran misterio

La presencia de militares alemanes que habrían buscado refugio en la zona tras caer derrotado el régimen nazi en la Segunda Guerra es uno de los grandes misterios que perduran en la región costera rionegrina.

La supuesta presencia de submarinos hundidos en bahía Creek, cuyos tripulantes habrían escapado tierra adentro, alimenta la versión.

Así, se podría conjeturar que esos recipientes pudieron haber sido lanzados desde las embarcaciones.

Pero no es seguro. Las numerosas expediciones que se realizaron en procura de hallar los submarinos no arrojaron pistas firmes que acrediten la hipótesis, más allá de los testimonios que lo aseguraban.

Un informe realizado en 2002 por el periodista de TN, Mario Markic, que estuvo en El Jahuel, reveló que chapas similares aparecieron en otros puntos del litoral atlántico rionegrino.

Por eso no se descarta que los tanques hayan sido arrojados en mar abierto desde algún buque alemán que actuó en el conflicto bélico, y que la corriente los introdujo luego al golfo San Matías.

Chapas Nazis

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