La Selección tendrá aliento cipoleño en Rusia 2018

Francisco ya tiene entradas para casi todos los partidos del Mundial.

Katia Giacinti

giancintik@lmneuquen.com.ar

Para muchas personas sólo es necesario tener una vaga idea de lo que se quiere y un pequeño incentivo para hacer realidad grandes proyectos, como el de Francisco Romero, un cipoleño que se animó a emprender un increíble viaje por diferentes ciudades de Europa y, finalmente, llegar a Rusia para presenciar el primer partido de Argentina en el Mundial de fútbol, en el estadio Spartak. Además, resultó ser uno de los pocos afortunados en salir sorteado por la FIFA para ganar entradas para la primera fase, octavos, cuartos y la final.

Tiene tan sólo 26 años, nació y se crió en Cipolletti y trabaja junto con su padre y uno de sus hermanos en una empresa encargada de distribuir productos de limpieza y bebidas alcohólicas en toda la Patagonia. Viene de una familia de viajeros intrépidos y, para no cortar con el legado, decidió dar inicio a una de las aventuras más importantes de su vida que, seguramente, quedará guardada en sus recuerdos toda la vida.

En diálogo con LM Cipolletti, Francisco contó que desde hace cuatro años venía pensando en la idea de conocer el Viejo Continente pero nunca se imaginó que la fecha de partida llegaría tan pronto. “Mi hermano mayor recorrió América Central hasta volver a nuestro país y mi otro hermano hizo algo parecido pero en Asia y Oceanía. Por eso opté por Europa, porque me gustaba la idea y porque también quería ir al Mundial, era la oportunidad perfecta”, expresó.

Un día tomó coraje, solicitó entradas a través de la página web y en febrero recibió el tan esperado correo electrónico en el que se le informaba que había ganado entradas para presenciar todos los partidos en los que jugara Argentina. Para él no sólo significó un golpe de suerte, sino también el empuje ideal para animarse a subir a un avión y recorrer nuevas tierras completamente solo, con la misión de conocer nuevos mundos y amigos.

El 14 de mayo partió desde Argentina hacia Madrid, donde lo recibió un amigo y, cuatro días después, llegó a París, la capital francesa. El viaje continuó por Bélgica, Hungría, Eslovaquia, Austria, República Checa -ciudad natal de su abuela-, Alemania, Países Bajos y, por último, la transcontinental Rusia.

“En estos días estoy viajando a Moscú y la verdad que no se qué me depara. Ya tengo hospedaje para los primeros tres partidos y estoy con un poco de incertidumbre, tengo muchas ilusiones de que nos vaya bien. Estoy ansioso por el primer partido contra Islandia y ya me imagino el momento en el que suene el Himno, voy a derramar muchas lágrimas”, aseguró con emoción Francisco.

Las avivadas de los rusos para sacar provecho

Aunque Francisco está convencido de que Europa es un continente en donde el ritmo de vida es mucho más lento, tranquilo y reconfortante, contó que ya ha escuchado a muchas personas quejarse por “avivadas” que los dueños de los hostels realizan a los turistas. Como era de esperar, la industria hotelera ya explotó y conseguir alojamiento es casi imposible. “A muchas personas el hostel les canceló la reserva con la excusa de que la tarjeta no había pasado y días después los volvieron a contactar para decirles que podían hacerles un lugar pero a un precio el doble de caro al que habían encontrado inicialmente. Le quieren sacar todo el provecho posible”, remarcó. A su vez, contó que se enteró por conocidos y por largas búsquedas en internet de que los precios en Rusia ya eran caros antes y que ahora lo son aún más. No obstante, asegura que “se las va a rebuscar de alguna forma” para poder estar el mayor tiempo posible sin tener que gastar de más ni ser estafado.

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