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La pandemia afecta hasta los velorios en la ciudad

Por el COVID-19, se hacen más cortos y con límites de personas para evitar posibles contagios.

Los seres queridos que ya no están y sus familiares tampoco son una excepción a las medidas de restricción para mitigar el riesgo de transmisión del coronavirus. En Cipolletti, por ejemplo, hay salas velatorias que comenzaron a implementar un protocolo de actuación que acota el tiempo de un velatorio y la cantidad de visitas.

Si la persona falleció por causas naturales, luego de padecer una enfermedad o por circunstancias que no tienen nada que ver con el COVID-19, el velatorio no podrá durar más de 30 minutos y los deudos podrán ingresar en grupos de entre 8 y 10 personas, dependiendo de la sala.

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La persona más cercana y a cargo del velorio decidirá quiénes entran; y a la sala los familiares solo podrán ingresar uno por vez (a lo sumo dos). Normalmente, los velorios podían durar hasta 12 horas, como máximo, dependiendo de lo que soliciten las familias y del momento en que se llevaba a cabo el acto.

“Es la medida que nosotros estamos tomando para cuidar al personal y cuidarlos también a ellos”, expresó una empleada de la empresa Cueto, que tiene tres salas en esta ciudad, y presencia en otras localidades como Cinco Saltos, Fernández Oro y Allen.

El protocolo también indica que la familia de la persona fallecida tiene que presentar un certificado que confirme que no murió infectado de coronavirus. “Con el certificado en mano procedemos a retirar el cuerpo con guantes, barbijos, todas las medidas necesarias que se indican en estos casos”, agregó la empleada.

Incluso, cuando se lleva a cabo la ceremonia, las personas se colocan alcohol en gel tanto al ingresar como al retirarse de la sala; y se pasa el trapo de piso para higienizarlo. Si bien está permitido el ingreso de dos personas a la vez, la empleada de Cueto comentó que esta posibilidad fue desestimada en la empresa donde trabaja, porque existe una distancia muy estrecha entre los familiares de la persona fallecida y el ataúd, de modo que resulta conveniente que se despidan de a uno por vez.

“Si bien es difícil decir y poner un límite de personas y de tiempo al velatorio, es doloroso; la gente lo entiende y sabe que es lo mejor”, advirtió la trabajadora.

Además, las salas velatorias deben dar aviso a la comisaría de referencia antes de comenzar con el velatorio. Culminado el mismo, el féretro se traslada cerrado hasta el cementerio, donde hay guardias mínimas que permiten su ingreso y con las que deben comunicarse previamente.

¿Qué pasa si muere de coronavirus?

Todavía no hubo cipoleños muertos por coronavirus, pero, llegado el momento, se informó que los cuerpos, en esos casos, no pueden ser velados. De acuerdo a la norma a la que se ajustan en Cueto, los cadáveres van a “conducción directa”. No está claro si se entierran o si se creman. Pero el ataúd debe ser con caja hermética metálica, completamente cerrada, y se traslada en un furgón sanitario hasta el cementerio. Además, los que tengan contacto con el cuerpo deberán trabajar con trajes descartables. Desde el Municipio se informó que no se trata de una autoregulación.

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