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La extraña visita del espía ruso a un abogado de Río Negro

El espía que cayó junto a su pareja, también vinculada a la inteligencia rusa, fijó la dirección de un abogado como domicilio postal.

En el misterioso mundo de los espías, tantas veces retratado por series y películas, el envío y la recepción de mensajes a los centros de inteligencia es parte esencial de la tarea de los agentes encubiertos. El cuidado en el manejo de la información está lejos de ser una fantasía de los cineastas y Río Negro tiene su escena en una historia real de espías que se robó la atención de todo el mundo.

Ludwig Gisch y Maria Rosa Mayer Muños son dos espías rusos que vivieron bajo la fachada de un matrimonio extranjero radicado en el país. Estuvieron casi una década en el país y tuvieron dos hijos. Gisch y su mujer tuvieron varios domicilios declarados en la Ciudad de Buenos Aires, pero durante un año recibieron su correspondencia en Viedma. Llamativamente, otra persona recibía lo que le enviaban.

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Los espías fueron detenidos en Eslovenia, la siguiente parada de su vida de infiltrados y la investigación sobre sus actividades reveló parte de sus movimientos. Mientras él fingía trabajar en empresas de tecnología, hizo espionaje en Argentina para el gobierno ruso. Lo que aún no se escalereció, es porqué eligió Viedma como sede postal, ni la razón por la que lo hizo en forma tan rebuscada.

Según reveló el portal Infobae, Gisch se presentó con su DNI argentino en un estudio de abogados de la capital rionegrina y realizó un llamativo pedido. Quería pagar por fijar esa oficina como su domicilio postal. Con el mismo documento y por menos dinero pudo haber obtenido una casilla postal en alguna sede del Correo Argentino, pero por alguna extraña razón recorrió más de 900 kilómetros.

El dueño del estudio aceptó el pedido y durante poco más de un año llegaron algunas cartas, casi todas de remitentes argentinos. Desde el estudio le avisaban cada vez que había correspondencia y el espía ruso iba a retirarla. Utilizar la dirección del abogado -cuyo nombre no trascendió- no le dio privacidad al espía, quien era responsable inscripto ante la AFIP y declaró esa dirección como locación alternativa para que envíen notificaciones.

Luego de la pandemia, el matrimonio salió del país. Tras una escala en Alemania se radicaron en Eslovenia, donde el espía volvió a montar la pantalla de la empresa de tecnología. Sin embargo, fueron descubiertos y detenidos. Irán a juicio por espionaje para el gobierno ruso que preside Vladimir Putin. Por los secretos que manejó Gisch, y que pudieron pasar por el estudio de abogados de Viedma, los países europeos siguen de cerca el proceso judicial.

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