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Héctor Eduardo Alegría, Tito

Encontramos en Chos Malal un hombre de la radio que, radicado en la antigua capital del territorio, trabajó en LU5 y LU19 con grandes compañeros. Hoy se dedica a escribir y a revalorizar el patrimonio existente en esa ciudad.

Nació en Cipolletti, el 20 de julio de 1943, y está radicado en Chos Malal desde 1997.

Es periodista, investigador del folklore, escritor. Desde 2003, en Chos Malal edita la revista Caleuche, publicación bimestral de carácter cultural. Es autor de trabajos de investigación como El Padrinazgo Presidencial y la Leyenda Supersticiosa del Lobizón; El Velorio del Angelito en Río Negro; Trashumancia: de la Meseta a la Nuestra; El juego de Chueca, entre otros.

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Su carrera también lo ha llevado a editar los libros Dichos Criollos, Palín Cantún, juego lúdico y sacro de los Mapuches y Los Animales en la Cultura Popular, que va por su tercera edición. Ha participado de varias antologías de poesía y narrativa, lo que le permitió ganar premios nacionales de literatura, y colabora con publicaciones culturales de distintos lugares del país. También ha editado opúsculos de investigación folklórica. Además, es corresponsal de la Revista Santiago, Guitarra y Copla de Juan Carlos Carabajal.

Por FM Caleuche llevó a cabo programas con niños de la escuela especial N° 11 y un Certamen de preguntas y respuestas para alumnos de escuelas primarias, que abarcó historia y geografía del Neuquén, ecología, y temas en general. Actualmente conduce por radio Nacional Chos Malal el programa radial de folklore y cultura general Argentina Interior, que fue en un principio exclusivamente de historia regional para luego abarcar todas las ramas del folklore.

Junto a grandes personalidades fue cofundador del Encuentro de Estudiosos del Folklore, Artesanías e Indigenismo de la Patagonia, iniciado en 1982 en Allen con Guillermo Iriarte, Pedro Luis Payote, Juan Mario Raone, Ileana Lascaray, Elías Chucair y otros. También es cofundador del Centro de Escritores del Norte Neuquino y su primer presidente.

Como representante de CIOFF de Argentina para el programa Banco de Memoria Viviente, puesto en marcha en Chos Malal en concordancia con el programa Tesoros Vivientes de la UNESCO y por convenio con la Municipalidad local, trabaja en emprendimientos implementados con alcance mundial para la recuperación de la Identidad Cultural de los Pueblos.

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Sus tareas en LU5

Tito nos contó que “su primera experiencia fue el radioteatro, donde integraba un grupo de teatro para niños llamado Teyvo (Teatro y vocación) que dirigía la señora de Pianciola, en la Cooperadora Conrado Villegas. Fue por esa experiencia teatral que Carlos Procopiuk y Carlos Kristensen, que estaban trabajando con actores de la Compañía Amancay, lo convocaron para participar de un ciclo de historia regional, que a manera del clásico radioteatro se difundía por LU5, por aquel entonces la “única radio de la región”.

“Años después volví a la vieja radio en calidad de periodista, en el periodo en que la emisora era dirigida por Eduardo Bilbao, en el departamento informativo, donde compartí tareas con Pedro Brodi, Osvaldo Arabarco, Carlos Agundez y Javier Rodríguez, entre otros”.

“En aquellos años el grupo humano de la emisora era muy importante, por la calidad profesional que ponía un sello distintivo en la emisora decana en el Alto Valle: fueron mis compañeros Magda Byrne, Milton Aguilar, Norberto Salmini, Dante Morosani, Agustín Orejas, Abrahán Tohmé, el maestro Eduardo Alizzeri y tantos otros desde el micrófono. Además del invalorable aporte de Miguel Ángel Pailelleo y Dante Alvarado en la programación; operadores como Luis Trujillo y técnicos como el Sr. Guevea.”

“El operador Nené Molina estuvo conmigo en la Fiesta del Chivito en 1996, cuando dije ‘aquí voy a vivir’. Él me recomendó gestionar una casa de algún plan de vivienda, pero no fue así. Igual me vine. Testigo de lo dicho fue en ese momento Pedro Luis Payote, que nos acompañaba por la emisora los días sábados y domingos, con su folclorísimo programa De nuestro folklore.

Sus evocaciones lo llevaron a establecer que su paso “por la Radio LU5 fue de pocos años, pero de mucho aprendizaje al lado de excelentes profesionales que, por ejemplo, cuando atravesaron ‘gobiernos de facto’ momentos duros en los que se limitaba la libertad de informar y opinar, supieron sobrellevarlos con destreza”.

Luego se desempeñó en la emisora de Cipolletti LU19, de la que llegó a ser director. Pero algo sucedía: “mi corazoncito siempre volvía en el recuerdo y la nostalgia a la casona de Alberdi 189”.

Tiene tres hijas: Silvia, médica, jefa del Servicio Terapia Intensiva del Hospital Castro Rendón; Laura, docente de primaria en Río Negro, y Ana Paula, psicóloga, del Hospital de Villa La Angostura. Ellas le dieron ocho nietos. Su esposa es Elizabeth, con la que está casado desde hace 33 años.

Entre sus últimos trabajos se encuentra Familias de Chos Malal, cuyo primer volumen publicó en agosto de 2007. Con ese libro iniciaron una serie de publicaciones destinadas a rescatar la historia de las primeras familias que se afincaron en esa lejana tierra de nuestra provincia, que fuera elegida por el Coronel Manuel José Olascoaga para ser la capital, la que contó desde un primer momento con los habitantes que vinieron siguiendo el itinerario elegido por el fundador tras su paso por Codihue, Campana Mahuida y Ñorquín.

Luego se añadieron los que se aventuraron desde Chile, Mendoza y Buenos Aires, los que realizaban viajes en carretas que a veces tardaban muchos meses. “Historiar las familias resulta, entonces, la historia misma de la ciudad y la región. Ese rescate tiene, por ello, el propósito de rendir un justiciero homenaje a los pioneros, los que fueron capaces de construir desde la naturaleza virgen, este legado vivificante de la perseverancia, del trabajo, de la fe, ¡de los sueños que es Chos Malal! Trabajo realizado con aportes familiares o historiadores: Francisco Dehais; Graciela Giménez, Ana Tejerina; Dante Barra; Graciela Madonni; Héctor Pérez Morando; Mónica Montaña.

Las familias pioneras de Chos Malal

En este Primer Volumen homenajea a la Familia Álvarez, “una familia que se prolonga en el tiempo y en Chos Malal”. Una familia, la de Gumersindo Álvarez, de la que desciende el Dr. Gregorio Álvarez, afamado primer maestro y primer médico neuquino. Otra familia es la Familia de Hipólito Dehais, cuyo apellido se remonta a 1700 en Francia y en Chos Malal a 1894. Llegaron vía Chile y, tras una breve estada en ese país, cruzaron la cordillera y se radicaron en Chos Malal. Posteriormente del traslado de la capital a la Confluencia, los Dehais dejaron el pueblo para instalarse en Catriel.

La Familia Dewey se inició con Enrique Diego Dewey, de origen estadounidense y escocés. En 1890 Enrique, emprendió con su familia, el viaje desde Capital Federal en carros tirados por mulas y siguiendo, seguramente, las huellas que pasaban por Añelo, como lo hacía el ejército. Esta familia poseía una Almacén de ramos Generales, hoy declarado lugar histórico y adquirido por la Municipalidad local para destinarlo a Museo.

Familia Della Cha. llegaron desde Mendoza con las tropas de la Campaña militar. Junto con Tránsito Álvarez, Antonio María Della Cha fue de los primeros proveedores de Ñorquín y Chos Malal. Uno de sus hijos, Pedro Della Cha ha sido protagonista activo de la vida chosmalense.

Los Martín (Martén) Fueron un matrimonio arribado a Chos Malal en 1894 desde Lión, Francia. Auguste Martin, Marie Teresa Dechelles y su hijo Jules Jean Baptista de 17 años. Llegaron por ferrocarril desde Buenos Aires hasta San Martín, provincia de Mendoza. Desde allí a Chos Malal: se instalaron en un predio al pie del cerro Martín, hoy María Auxiliadora. Augusto Martín fue uno de los primeros vitivinicultores de Chos Malal. Su descendiente Francisco Augusto Martín formó parte de la historia institucional del Neuquén debido a que fuera elegido Diputado Provincial.

Los Ordóñez una familia de compromiso y trabajo. Llegaron al país durante la segunda presidencia de Julio A. Roca. Estrella y José Ordóñez se afincaron en el norte neuquino con su hijo José; luego nacieron Héctor Marcelino, fallecido tempranamente; Clemente y Lidia Estrella. Grandes comerciantes, abrieron el almacén de Ramos Generales La Nueva Galicia, a la que se sumó la compra y venta de hacienda y la provisión de frutos del país. Clemente incursionó en política y llegó a militar en la UCR. Fue Intendente, y luego Ministro de Economía en la nueva provincia neuquina, por lo que debió venir a vivir a la capital con su familia. Luego retomó su actividad comercial en Chos Malal, pero no impidió que continuara con su actividad política: Ocupó un lugar en el Directorio del Banco Provincia del Neuquén.

En el segundo volumen Héctor continuó homenajeando familias asentadas tempranamente en Chos Malal. Por ejemplo, la familia Schouabs. En 1913 nació Aida hija de Francisco Schouabs y Matilde Baylac. Formó su familia con Manuel Funes, maestro normal nacional que llegó a Chos Malal en 1935. Tuvieron ocho hijos. Debido a su trabajo, Manuel estuvo en varios establecimientos educativos: Colipilli, Taquimilán, Cohieuco, Chos malal y la escuela de Los Menucos, donde fue maestro y director.

Familia Raimondi, José fue un afamado constructor que edificó el almacén de ramos generales de Enrique Dewey. Realizó los planos y Dewey contactó a Jon Wright, una firma de Buenos Aires especializada en construcciones y proveedora de materiales, que después proveería a las edificaciones de la gobernación de la nueva capital. Los materiales eran trasladados en tren desde Constitución a la Estación del Kilómetro 1240, que era Cipolletti. El consignatario era Miguel Muñoz, que tenía un almacén de ramos generales frente a la estación del tren. La familia Olascoaga Olascoaga es la familia de quien fuera el Gobernador territoriano, que estableció la capital en Chos Malal, Perito en la Comisión de Límites con Chile, pintor, y escritor. Historiador.

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Familia Albert Se cuenta entre las primeras de Chos Malal, emparentado con los Olascoaga, A Francis Albert se lo considera el primer periodista que actuó en el territorio nacional del Neuquén. Olascoaga llevó a Chos Malal una imprenta, que utilizaron para lanzar en 1889 el semanario La Estrella de Chos Malal, bajo la dirección del ciudadano chileno Francisco Vivaceta Cosio, del que participó activamente Francis Albert.

Los Bravo Felipe Santiago Bravo era criancero de profesión. Formó su familia con Claudina Tillería con la que tuvo 15 hijos que nacían rodeados.

Con este panorama por las familias pioneras de Chos Malal, historias que le debemos a Héctor, cerramos esta historia. Pero esto no termina acá: en 2018, Héctor presentó el libro La Cueca en la casa Museo y espacio Cultural Dr. Gregorio Álvarez, donde investigó el origen de la cueca y su llegada al Alto Neuquén. Por este motivo fue nombrado Ciudadano Destacado de la Cultura, y su obra como historiador fue declarada de Interés Cultural y Turístico en enero de 2021.

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