El primer influencer del periodismo valletano

Miguel Ángel Parra arrancó en la radio -y aún hace su programa-, pero fueron las placas rojas de crónica y su sitio en facebook los que le valieron miles de seguidores.

Con casi 50 mil seguidores en las redes sociales, Miguel Ángel Parra –mejor conocido como Parrita- se convirtió en una celebridad del periodismo valletano y es uno de los usuarios más recomendados entre los vecinos si de primicias se trata. El cipoleño se formó como locutor en una de las radios más antiguas y reconocidas de la zona, estudió actuación por casi tres años, es corresponsal de un medio de comunicación nacional y hoy dedica gran parte de su tiempo a informar a la gente a través de su cuenta de Facebook. Sin embargo, lo más importante para él hoy es poder pasar tiempo de calidad con su familia y amigos.

Nació en Cipolletti y creció junto a sus padres y seis hermanos en el barrio Del Trabajo, aunque también tiene muchos recuerdos de Contralmirante Cordero, donde vivía su abuela. A los 17 años se mudó a Buenos Aires para estudiar periodismo, pero finalmente terminó haciendo otra de las actividades que más ama en el mundo: el fútbol. Para costear la estadía, trabajó haciendo trámites administrativos, sellos y fotocopias, al tiempo que probaba suerte como actor en Villa Urquiza, hasta que volvió a su ciudad natal para emprender nuevos rumbos.

Una vez instalado en la localidad de manera definitiva, se inició en el mundo de la locución en la radio LU19 La Voz del Comahue realizando suplencias y, de tanto en tanto, conduciendo algún que otro programa. Con el correr del tiempo, Miguel fue creciendo en el ambiente, ganándose la confianza de sus oyentes, y en la actualidad sigue siendo parte de La tarde con Marina y Aquellos locos recuerdos, dos espacios en los que comenzó a desempeñarse 20 años atrás. Con Aquellos... comenzó a hacerse conocido entre los oyentes de la AM local y muchos de sus fans lo siguen desde ese programa hasta hoy en las redes.

Miguel Angel Parra

“Mi maestro en la locución y mi gran ídolo es Miguel Sanfilippo -propietario de FM Galas-. Fue quien me abrió las puertas para llegar donde estoy hoy. Cuando era más pibe era muy fanático de él, lo escuchaba en la radio, que en ese momento era una de las únicas en la zona, y lo imitaba con una latita de sardinas o lo que encontrara. Mi mamá me preguntaba qué hacía y yo siempre le contestaba que estaba practicando porque iba a ser locutor. En ese momento no teníamos nada de plata y éramos muchos hermanos. Nos costó, pero salimos adelante”, recordó el periodista.

En el 2007 logró abrirse paso y encontrar su lugar en la cadena de noticias nacional Crónica como corresponsal de Río Negro y Neuquén. Al respecto, explicó que había enviado su currículum tanto a América Noticias como a Crónica, y que para poder ser evaluado tuvo que mandar un video sobre un hecho noticioso. “Cuando me dijeron que tenía que hacerlo, me fui a Chichinales a grabar un corte de ruta de docentes. Fue bastante difícil editarlo y enviarlo porque todavía no me daba maña con esos programas, pero lo logré y fueron imágenes que vio todo el país. A la fecha ya escribí más de 500 placas rojas para Crónica”, señaló.

A la par de los avances tecnológicos también llegó el boom de las redes sociales, específicamente de Facebook, una plataforma que muchos no comprendieron ni aprobaron en sus inicios pero que terminó por convertirse en una herramienta fundamental de trabajo para otros.

Si bien en un principio el cipoleño no se mostró interesado en crear su propia cuenta ni en tener miles de amigos, un día decidió que era momento de unirse a la comunidad 2.0 y su profesión dio un giro totalmente inesperado.

“Empecé a subir mis notas y me encontré con mucha gente que decía que le gustaba lo que hacía. Los que me seguían no eran sólo mis amigos y conocidos, sino también vecinos que llegaban a mí por recomendación. Poco a poco entendí de qué se trataba y qué era lo que les atrapaba a los lectores de mis textos. Ellos me dieron su confianza porque, de alguna forma, nunca les fallé. Aunque tengo que reconocer que soy humano, cometo mis errores, y por las ganas de publicar una primicia, hubo algún dato erróneo. Pero la verdad es que hago mi laburo con respeto y siempre chequeo todo”, remarcó.

Miguel Angel Parra

Por otra parte, Parrita recordó, junto a LM Cipolletti, el día que más seguidores tuvo y cuál fue la noticia que causó impacto e intriga en toda la ciudad. “Cuatro muertos en Cipolletti” decía la placa roja que llevó a que en dos horas se suscribieran a su cuenta de Facebook 7 mil usuarios. Es que todos ellos buscaban información sobre el accidente de tránsito ocurrido sobre la Ruta Nacional 151 hace al menos cuatro años atrás que se cobró la vida de un grupo de amigos.

La segunda placa que lo llevó a ganar 5 mil seguidores más fue la de una de las tragedias más grandes en la historia del país: la caída del avión Sol Líneas Aéreas el 18 de mayo de 2011. La aeronave, que realizaba su último trayecto de un recorrido que incluía a Córdoba, Mendoza, Neuquén y Comodoro Rivadavia, sufrió un engelamiento en su estructura, lo que provocó que se estrellara cerca de las localidades de Los Menucos y Prahuaniyeu, en Río Negro. Los 18 pasajeros y tres tripulantes murieron en el lugar.

“Al final pude comprender el significado de mi trabajo en la actualidad. Las personas lo ven como una alternativa a lo que pueda ofrecer un diario o una radio, confían en uno y eso te impulsa a tener que dar lo mejor de vos para ayudarlos. Cuando publico una moto, una bici o un auto que fueron robados, hay más chances de que aparezca o de que surjan pistas sobre dónde podrían estar. Si una familia no encuentra a su mascota, siento la responsabilidad de publicar su foto para que se difunda”, concluyó Miguel respecto de su labor en las redes, donde los nuevos seguidores llegan cada día.

El equilibrio entre las redes sociales y la familia

Uno de los puntos negativos de volcarse a las redes sociales es el tiempo que se pierde para disfrutar de los momentos en familia. Para Parrita, el equilibrio entre el trabajo y la vida personal es muy difícil de mantener porque la tecnología tiene el poder de atrapar a cualquier persona que tenga el más mínimo contacto con ella.

“Cuando me llegan pedidos de sangre, que son primordiales para mí, dejo de comer con mi familia para ir a la computadora y publicarlo. Eso es algo que por ahí molesta en casa pero que me resulta inevitable. Yo vivo en Fernández Oro con mi vieja, mi hermana y mi sobrinita, y a veces me gustaría aprovechar mi tiempo con ellas”, reconoció.

“Me cuesta balancear las dos cosas y hay que comprender que si bien las redes nos brindan muchas herramientas, también nos quitan cosas. Creo que es importante mantenerse sano y tomarse un descanso de vez en cuando. Yo para las fiestas no laburo porque hay que estar con los que más queremos”, explicó.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario