El paredón de la Coope que se cayó estaba mal hecho

El informe confirmó una falla grave en la construcción del muro.

El informe pericial final reveló que el paredón de la Cooperativa Obrera derrumbado el martes pasado cedió porque apenas se encontraba apoyado sobre su estructura. Si bien tenía columnas, estas nunca estuvieron vinculadas, y era cuestión de tiempo que cayera por su propio peso. Es más, sorprende que no se haya desmoronado por completo. Mientras tanto, la bronca de los damnificados se acrecienta porque siguen a las vueltas para terminar de sacar el muro.

“Hasta ahora no ha pasado nada. Se tiran la pelota unos a otros y no hay ninguna solución”, comentó el bombero voluntario jubilado Juan Jañaz a LM Cipolletti.

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En teoría, los obreros de la Coope debían comenzar a desmontar el muro que quedó en pie este fin de semana. Pero esto no ocurrió, sino que sólo readecuaron el edificio para iniciar con los trabajos.

Mientras se deciden a hacerlo, el secretario municipal de Gobierno, Bruno Bordignon, confirmó que el paredón en cuestión estaba “mal ejecutado”. Pero reconoció que, aun así, la falla estructural era muy difícil de detectar, a menos que alguien estuviera en el techo al momento de correr un fuerte viento, y entonces pudiese observar cómo oscilaba. “Son vicios ocultos de difícil detección que tienen casi 30 años de antigüedad”, dijo el funcionario municipal.

Confirmó que el paredón cedió porque estaba totalmente desvinculado de la estructura inferior. “Se hizo todo hasta donde apoyó el techo, pero lo que hicieron de ahí para arriba quedó desvinculado. El informe del especialista contratado por la empresa (el ingeniero en Estructuras Ariel Larraniaga) dice esto en otras palabras. Cayó por mala ejecución, por desvínculo de la estructura inferior y superior”, sintetizó.

De esta manera, ratificó las observaciones preliminares. Ni el viento ni los grandes equipos de refrigeración que tiene el comercio hicieron ceder el paredón, aunque pudieron haber influido para que finalmente cayera. La causa, en realidad, fue una mala ejecución del muro que se construyó para tapar el techo.

Trabajadores contratados por la Cooperativa Obrera esperaban que mejoren las condiciones climáticas para comenzar a desmontar el paredón que quedó en pie tras el derrumbe, ladrillo por ladrillo. La superficie a demoler es un muro de casi tres metros de alto por más de 80 metros lineales, entre la cara norte y la sur, que no cumple otra función más que ocultar el techo.

También está previsto tirar abajo la parábola ubicada en el frente y el contrafrente del techo, en un plazo de obra estimado de dos a tres semanas. Como no es posible voltear de una vez toda la superficie que oscila con el viento, porque sería muy riesgoso, los obreros deberán bajar ladrillo por ladrillo, de cada lonja horizontal, hasta llegar a la viga del encadenado donde está apoyado el techo. Allí tendrán que hacer un cordón de hormigón que se vincule con el existente por medio de “anclajes químicos”.

En principio, pusieron los vallados en los patios para que no se arrime nadie y esperaban que no sople el viento para comenzar a desmontar el paredón. La idea original era sacar los ladrillos con herramientas de bajo impacto por medio de una manga cerrada que termine en un contenedor.

El calvario de los vecinos: no los dejan entrar ni para sacar ropa

Impedido de volver a su casa, sacar sus pertenencias y ver a sus mascotas, el bombero jubilado Juan Jañaz compartió su angustia frente al paso de los días. “Unos dicen que la Municipalidad no autoriza a comenzar con los trabajos, otros dicen que sí autorizó y que la Cooperativa no tiene gente para trabajar acá. Se tiran la pelota y yo estoy en el aire, confundido, sin poder hacer nada”, expresó. El vecino, de casi 80 años, esperaba que a una semana del siniestro, y ante el inminente peligro de que el muro ceda por completo y destruya su vivienda, el paredón se encontrara en un contenedor. Pero, lejos de eso, advirtió que no sacaron ni un solo ladrillo. “Tendrían que agradecer que no hubo muertos y ponerse a trabajar”, sostuvo Jañaz. Además, dijo que no lo dejan sacar nada. “Quiero entrar a mi casa, yo tengo mi ropa ahí, mis animalitos. Y al alquiler por 60 días que me van a dar no los puedo llevar”, se lamentó.

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