Ayer héroe, hoy víctima: cayó la pared de la Cooperativa Obrera sobre su casa

El paredón de la Coope cayó sobre la casa de un conocido bombero.

El vecino Juan Ramón Jañaz jamás imaginó que algún día iba a ver todas sus cosas sepultadas por escombros que removió más de una vez en otros siniestros. El derrumbe de un paredón de la Cooperativa Obrera sobre su propiedad le recuerda la trágica explosión del galpón Fadec, ocurrida el 24 de agosto de 1974. Allí acudió como bombero y nada lo ha conmocionado más que el hecho de haber sacado sin vida a la madre y a un hermano de Jorge Figueroa, el único sobreviviente de la tragedia, entonces un pequeño niño de cuatro años.

Hoy Jañaz es el abanderado de los bomberos jubilados y el vecino que se llevó la peor parte en el derrumbe de la Cooperativa Obrera, ocurrido en la sucursal de calle Brentana al 600. “Me toca sufrir en carne propia lo de aquella fatídica explosión, con la diferencia de que mi hijo se salvó”, expresó, agradecido con Dios, el también integrante de la comisión directiva de la Asociación de Bomberos y de la mutual Ocaso.

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“Me toca sufrir en carne propia lo de aquella fatídica explosión, con la diferencia de que mi hijo se salvó. Lo material a la larga se recupera”, dijo Juan Ramón Jañaz, ex bombero voluntario

Su hijo se había retirado media hora antes del derrumbe para hacer el único tatuaje a domicilio que le habían encomendado en el año. De no ser por eso, posiblemente Jañaz lo hubiese tenido que buscar entre los escombros de la oficina donde trabajaba, a él y al par de amigos que suelen acompañarlo. “Uno como bombero está preparado para ayudar y no para defenderse”, reflexionó Jañaz.

Impedido de volver a su casa, dijo que su familia tendrá que vivir en una propiedad alquilada por algunos meses, hasta que su vivienda esté nuevamente en condiciones. “Todavía queda una gran parte del paredón que no lo pueden apuntalar. No sé qué van a inventar para llegar hasta arriba y sacar ladrillo por ladrillo”, contó.

Mientras intenta acomodarse a esta nueva situación, cruza los dedos para que no le pase nada a su casa porque el pronóstico de la AIC anticipa para hoy una jornada ventosa. “Es cuestión de un sacudón fuerte y termina de caer todo, y por desgracia lo más indicado es que caiga arriba de mi casa”, lamentó.

Confirmó que la demanda por daños y perjuicios contra la Coope está encaminada, sólo falta terminar el inventario de las pérdidas, que va certificado por un escribano. “Si bien tenemos una idea de lo que falta, hay que remover escombros para sacar con exactitud cuáles son las pérdidas”, explicó.

Pese al mal momento que está atravesando, con casi 80 años, fue muy agradecido por la vida de su hijo y reconoció que, “mientras haya fuerza, lo material a la larga se recupera”.

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