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El más groso: tiene 85 años y trepa la montaña como un pibe

Anselmo Abiles tiene 85 años, pero la energía de los jóvenes. Nacido y criado en Cipolletti, hace muchos años que reside en San Martín, donde comenzó a subir la montaña para contrarrestar la diabetes y otros problemas de salud. Conocé su historia.

Juan Anselmo Abiles, de 85 años, trepa Los Riscos, en San Martín de los Andes, como si fuese un pibe. Lleva su botellita de agua y sube la montaña solo o acompañado por una amigo que le sigue el ritmo con la lengua afuera. En Cipolletti, lo conocía mucha gente porque tenía una carnicería. Cuando se instaló en la cordillera, también conocieron su faceta de comerciante, y ahora lo ven recorrer los senderos cordilleranos cercanos a su domicilio con una vitalidad que conmueve. "Ojalá que todos lleguemos a esa edad con esa fortaleza y ese espíritu", dice la gente.

Nacido y criado en Cipolletti, donde forjó también su familia, se radicó en San Martín en el año 1987 cuando los avatares económicos lo dejaron prácticamente con lo puesto. Entonces vivía en el barrio Rosauer, y perdió su casa, su auto y todo el capital que había construido a base de mucho esfuerzo.

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Muchos vecinos de Cipolletti llegaron a conocerlo porque tenía una carnicería.

Sin embargo, un tropezón para Anselmo no fue una caída y pudo comenzar de cero en San Martín de los Andes, junto a su familia. "Acá resurgió como un ave fénix. Volvió a recuperar su casa y su auto. Empezó trabajando como empleado y volvió a poner una carnicería y despensa que tuvo hasta los 75 años, aproximadamente", contó Susana Abiles, su hija de 54 años, la única en la familia que lleva el apellido con "b". El resto es Áviles con "v" corta, aclaró, como otro dato de color en la historia de su papá, el que la llena de orgullo.

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Anselmo y su esposa, de 84 años, tuvieron dos hijas. Una de ellas es Susana. Y el árbol genealógico de esta familia se siguió agrandando con los años. Actualmente, disfrutan de cuatro nietos y cuatro bisnietos, algunos de los cuales residen en San Martín con Susana, y otros están en Cipolletti, donde vive su hermana, de 63 años.

"Siempre tuvo un negocio, en el rubro carnicería, por eso mucha gente lo conoce en Cipolletti", contó Susy.

Cerca de los 60 años le diagnosticaron diabetes y la enfermedad, para alguien que además sufría hipertensión, fue un punto de inflexión en el modo de vivir.

Si bien siempre le gustó la montaña, hasta ese momento la recorría en un auto. Tras el diagnóstico, siguió las recomendaciones de los médicos y comenzó a caminar la montaña.

Anselmo Abiles es nacido y criado en Cipolletti. Hace 35 años que reside en San Martín de los Andes.

"Tiene un estado físico envidiable. Camina todos los días entre dos y tres horas. Hace distintos senderos, a veces más planos, otras veces más empinados, como la zona de Los Riscos que tenemos frente a nuestro barrio Las Rosas de Villa Vega San Martín", relató su hija.

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Susana, como el resto de su familia, siente un gran orgullo por su padre. Y es que les enseñó a levantarse ante cualquier adversidad que puede presentar la vida.

Su mamá también es una persona sana, aunque prefiera estar más en su casa. "Realmente es admirable y envidiable el estado en el que se encuentran, y estoy inmensamente feliz por ellos", manifestó.

Uno de sus recorridos habituales pasa por el callejón de Torres, que es un camino entre montañas. El otro sendero conduce a Los Riscos. "Le lleva dos horas, aproximadamente, yendo tranquilo", dijo Susana.

La gente que lo ve pasar con su botellita de agua admira la constancia y la voluntad que a muchas otras personas les falta.

Su amor por la montaña

"El que no sabe lo que es la montaña o el campo, no lo aprecia como lo tiene que apreciar. Como yo vivo en esta bella ciudad, lo aprecio bien y lo disfruto. Para mí la montaña es lo que me lleva adelante", resumió Anselmo.

Aclaró que sale a caminar temprano o cuando vuelve de trabajar, porque también trabaja. Tiene una pequeña empresa de distribución de huevos, y se siente muy bien de poder salir todos los días a entregar los pedidos.

Agradece que la edad no le pase factura y agregó: "Ya olvidé la diabetes, pero también soy hipertenso. Es decir, tengo todo. Hasta que pueda (caminar) lo voy a seguir haciendo, porque es salud. No hay que quedarse sin hacer nada".

Y con la jubilación que cobra tampoco le alcanza para pagar un impuesto. "Tengo que seguir trabajando", cerró.

Abuelo de 85 sube la montaña ok.mp4

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