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El empresario que salió de una villa, esquivó balas y quiere ser intendente

Daniel Molina es la carta de Nuevo Oro para las elecciones. Su propuesta, por qué no se plantea terminar el secundario, la drástica decisión que tomó en el popular club futbolero que preside y una historia de película.

Recién a los 5 años supo que la que él llamaba mamá en verdad "era mi abuela Carmen" y que su supuesto papá era "mi tío Lolo"... Criado con amor pero escasos recursos en una villa de Cinco Saltos, tuvo una infancia difícil y admite que si no "fuera por el ejército", donde ingresó a los 15, "quizás terminaba mal como muchos de mis amigos de aquel entonces: algunos murieron, otros están presos...".

Fue cabo de la Policía y participó de "varias difíciles", como ese tiroteo "con cinco delincuentes, tras un asalto a mano armada. Detuvimos a tres", revive aquel dramático episodio en el que se jugó la vida. Hoy, a los 43 años, Daniel Molina es un poderoso empresario del rubro inmobiliario que aspira a la intendencia de Fernández Oro, para "retribuirle a la ciudad a la que llegué en 2001 algo de lo que me dio cuando vine sin nada, con una mano atrás y otra adelante".

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Es que -continúa- "viví ocho años de prestado porque no tenía ni para pagar el alquiler. Nada me resultó fácil, todo lo hice a pulmón. Empecé a laburar de muy chico, juntando manzanas, armando cajones en los aserraderos... También vendí tortas fritas y pizza en la calle, fui verdulero ('se me pudrian las frutas y verduras por desconocer los tiempos de las mismas), tuve un quiosco con cabinas telefónicas y enseguida explotaron los celulares así que me fundí... Pero jamás me puse en víctima y así salí adelante siempre", cuenta a LM Cipolletti mientras bebe un sorbo de café en su oficina del coqueto recinto céntrico (Molina Lagos) de Mitre y Roca.

Hincha de River, es padre de cinco hijos (Lautaro, Thiago, Ema, Valentino y Chloe), tres del primer matrimonio y dos del segundo. "Soy bastante pegote con ellos, en los ratos libres me gusta ir a la chacrita que tenemos a andar a caballos, o vamos a acampar por ahí. Nos gusta lo simple", asegura la carta fuerte del partido Nuevo Oro para las elecciones que se celebrarán el 16 de abril

No terminó el secundario: su particular visión

Confiesa sin ruborizarse que "no tengo ni el secundario completo". Pero lejos de considerarlo una cuenta pendiente, aporta una particular mirada: "No me replanteo culminarlo, creo que lo que hay que inculcarle a los chicos a esa edad es orden, manejo de las finanzas, respeto y valores, más que hacerlos rehenes del sistema. De lo contrario, hasta un médico que por lo general trabaja para el Estado o en relación de dependencia, con un jefe, la sufre y no puede disponer de sus vacaciones, sus francos... La clave es que sepan administrarse, también podés ser exitoso en un quiosco ('muchos la reman, otros tienen cadenas gigantes'). Tengo mucha calle, conozco lo bueno y lo malo. A los chicos hay que hablarles y saber escucharlos, suelen decir cosas muy interesantes", defiende su peculiar postura.

Sus propuestas

El día después del lanzamiento oficial ante "unas 100 personas", afirma estar "bien posicionado en las encuestas" y que su gran anhelo es que "Oro deje de ser una ciudad de paso".

"Hoy Oro es una 'ciudad dormitorio', donde el 80 % de sus habitantes viene a dormir porque trabaja en Neuquén, en Cipolletti, en Roca...".

"Tenemos que convertirla en una ciudad turística. Hoy no tenemos hoteles, cabañas, alojamiento. Una pena porque se desaprovecha el negocio con toda la gente que pasa por la Ruta 22 camino a la cordillera, etc", lamenta.

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"Hay que tentar a las empresas, lograr que el 85 % sea personal de Oro, quiero un Parque Industrial fuerte, brindarle todos los servicios básicos a los vecinos, generar una circunvalación que recorra la ciudad como pasa en Cipolletti. Y fundamentalmente concederle oportunidades a todos los que nacieron o viven aquí, no solo a unos pocos como ahora", amplía.

Cree en Dios pero no en los políticos, por eso "no me identifico con ninguno. Los partidos tradicionales no te escuchan, generar el propio era la única opción".

"Trabajando desde lo privado y sin el aval político ya le brindamos muchas cosas a la ciudad, como el alumbrado de la ruta 65 desde el Puente 83 en adelante. Imaginen si tuviéramos el poder todo lo que haríamos. Hoy falta planificación y orden en la ciudad", cuestiona y avisa que no proyecta una extensa ni ambiciosa carrera política: "Una o dos gestiones y vuelvo a casa...".

El club no es mi trampolín y los incidentes "algo político..."

Molina a su vez aceptó el reto que le propuso Mariano Bourquin de conducir los destinos del Trueno Verde, el Club Fernández Oro, orgullo del pago. Aclara que no lo pensó con fines políticos y se refiere a la drástica decisión que adoptó tras los incidentes recientes por los que le suspendieron la cancha.

"Lo del club fue más por un compromiso con mis hijos. Yo venía colaborando. Y si soy intendente, no voy a renunciar, porque entiendo que son actividades compatibles. Eso demuestra que no lo uso como trampolín", se ataja.

Considera que esa entidad deportiva debería nuclear al deporte orense en un proyecto integral y que, en ese contexto, la Muni debería apoyar más y "pagarle el sueldo a los profes".

Por último no gambetea la pregunta de los desmanes que tanto dolor de cabeza causaron en la institución. "Para mí fue una medida política contra mi imagen. Pero afectaron al club, no a mí. Ya hablamos con los de La 65 -la barra-, los más grandes están de acuerdo con nosotros, los más jóvenes son los inadaptados... Por eso, aplicaremos derecho de admisión en seis casos: cinco orenses y un cipoleño. Los demás clubes están avisados y apoyan".

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Daniel Molina no se guardo nada y habló sin pelos en la lengua. Un tipo poderoso que viene de abajo y tras una vida de película tiene un sueño de Oro.

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