El drama de huir de casa por culpa de las tormentas

Muchas familias tuvieron que evacuarse, como hace dos años, aun contra su voluntad.

Guadalupe Maqueda

maquedag@lmneuquen.com.ar

“Hoy estamos acá, mañana no sabemos”, dice Yoset Carrillo, y se le quiebra la voz. Ya pasó por un centro de evacuación por el diluvio de 2014, pero esta vez uno de sus nietos está enfermo, y la idea de volver a su casa junto a su familia la pone en una encrucijada. La mujer, de 44 años, comparte el techo con cuatro hijos, su nuera y sus cuatro nietos y hoy tienen que abandonar la Escuela 36 de Ferri, donde encontraron refugio el lunes, cuando el temporal los corrió de su casa.

Cuenta que el agua se metió por el techo, la puerta y las ventanas, tiró abajo el cielorraso y mojó todo. Por eso se resiste a volver y pide alojarse en otro sitio hasta que su hogar vuelva a ser habitable. Recostada sobre un colchón que donaron manos solidarias, piensa en sus hijos y sus nietos. “Los grandes nos arreglamos, los chicos no”, expresa.

Ayer, el intendente Aníbal Tortoriello visitó el lugar y Yoset no dejó pasar la oportunidad de pedirle ayuda: “Nos tenemos que ir, pero ¿adónde vamos? Eso me tiene mal, nerviosa y me descompuse”.

25 Los evacuados de Ferri. Durmieron y recibieron alimentos en la Escuela 36.

A su costado, su nuera le daba el pecho a su beba, mientras uno de sus hijos estalló de bronca frente al estado de necesidad que atraviesan. Los diez ocupaban un aula que fue reacondicionada como habitación para pasar la noche.

En el pasillo de la escuela, los bancos improvisaban una mesa donde compartían la comida y en otra aula, madres evacuadas compartían el drama de dejar sus casas con mejor ánimo, mientras sus niños revoloteaban por todos lados. Se tomaban el asunto con calma, aunque también se despacharon contra el intendente cara a cara.

Tal es el caso de Ana Burgos, mamá de cuatro chicos y una beba de 11 meses. Era la primera vez que lo veía y aprovechó para “decirle todo lo que pensaba. Y le pedí una mano, la que estoy esperando desde el 1º de abril de 2014 (en la anterior inundación) para terminar mi casa. Sólo me faltan la losa y el baño”, comenta.

También de Ferri, Ana confiesa que no quería dejar su casa. Sin embargo, cedió al pedido de su marido, quien sí permaneció allí para cuidar las pertenencias. “Costó traerla”, asevera la referente del barrio, Mirta Barría, quien se ocupó de los 25 evacuados junto con un equipo de trabajo. Ayer, Ana ya se quería ir a su casa: “Yo sé que acá mis nenes están bien, pero uno extraña”. Y su vecina Mirta, mamá de un chico discapacitado, advirtió: “Nadie quiere dejar su casa, si lo hacemos es porque no queda otra. Yo perdí hasta los colchones”.Esperan que el Municipio arregle el puente del sector vías porque con la lluvia se empezó a desmoronar y ni siquiera puede pasar la ambulancia.

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