El árbitro cipoleño que le saca roja al coronavirus

Maldonado trabaja en la desinfección de vehículos de la comuna.

Sofía Ibáñez - ibanezs@lmneuquen.com.ar

Ya desde el viernes Sebastián Maldonado comenzaba a jugar en su cabeza el partido al que había sido designado ese fin de semana. Junto con la terna arbitral ocasional, se ponían de acuerdo en todos los detalles, incluida la vestimenta con la que iban a salir al campo de juego. Cuando se detiene a pensar, esos días se extrañan, pero por el momento la realidad lo sitúa dentro de una cabina, preparado para salir a desinfectar camiones que llegan de todas partes del país, taxis y todos los vehículos exceptuados. Desde que inició la cuarentena, el fútbol quedó en segundo plano para el árbitro cipoleño, porque ahora su desafío de lunes a viernes es contra el coronavirus.

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“Estoy expuesto desde que arrancó la cuarentena”, cuenta Maldonado, que trabaja en la Municipalidad de Cipolletti desde 1998. Antes de la pandemia integró el área de Servicios Públicos, cortó el césped, podó, en su cabeza le quedó la cicatriz de una vez en la que una rama le hizo un tajo de cuatro centímetros. También le tocó ser sereno. Eran gajes del oficio, estar preparado para la labor que le tocara. Aunque nunca se imaginó tener que presenciar de forma tan directa la lucha contra una pandemia.

“Se vive con mucha adrenalina, porque no sabés qué te puede pasar. Justo la mayoría de los camiones que vienen son de Buenos Aires (el lugar más afectado por el virus) y de otras partes más. Hay camioneros que se enojan porque les desinfectás los camiones, igual que muchos tacheros, también se enojan porque les desinfectamos los autos”, señaló Maldonado.

Maldonado trabaja en la Municipalidad de Cipolletti desde 1998. Cumplió su labor en diferentes áreas y actualmente se encuentra en Ambiente.

El árbitro de la Liga Confluencia detalló cuál es su trabajo: “Cuando no usamos los arcos, nosotros desinfectamos ruedas y manijas. Después el conductor tiene que desinfectar el habitáculo”.

Para cuidarse a sí mismo y a sus allegados, Maldonado lleva adelante una rutina a rajatabla. “Cambió mucho mi rutina. Antes llegaba a casa y me metía, ahora tengo que llegar a casa, mirar que no me vea nadie en la puerta, sacarme la ropa e ingresar y meter todo a lavar”, contó.

El fútbol

Por el momento, el vínculo con el arbitraje son las clases online que reciben desde la Cooperativa de Árbitros. “No he tenido tiempo de pensar tanto en el arbitraje, pero igual tenemos clases, miramos videos y debatimos, como para que después no se nos pierdan las jugadas”, apuntó.

“Yo creo que falta mucho para que vuelva el futbol, si no arrancamos a fin de año, ya va a ser el año que viene, porque no sé si los clubes de acá están preparados para poder cumplir los protocolos, son un montón de cosas que se tienen que tener en cuenta”, analizó el cipoleño, quien comenzó a arbitrar en el 2001.

“Se extraña un poco el fútbol, antes el jueves ya nos daban la designación y el viernes ya empezabas a pensar en los equipos que tenías que dirigir, ya empezabas a comunicarte con otros compañeros, ahí ya te ponías de acuerdo en cómo ibas a ir vestido, ya te ponías a pensar quiénes son los jugadores conflictivos y todas esas cosas. Antes de tiempo ya empezabas a trabajar la cabeza”, recordó el juez cipoleño, que sabe que todavía falta mucho para disfrutar de los domingos futboleros. Antes, debe seguir sacándole la roja al virus.

“Una linda experiencia dirigir en el ascenso”

La carrera como juez de fútbol de Sebastián Maldonado comenzó en el 2001. La Liga Deportiva Confluencia fue su escuela y en la que ganó experiencia para llegar a dirigir en el ascenso nacional.

Integró ternas arbitrales tanto en el Federal C como en el Federal B, dos categorías que fueron reemplazadas por el torneo Regional Amateur. Hubo viajes a Bariloche, Viedma y otras ciudades, en las que se puso a prueba y encontró nuevos desafios en su carrera como referato.

“Siempre fue una linda experiencia dirigir en el ascenso”, sostuvo el cipoleño, que sabe que hay que tener paciencia hasta que se pueda jugar al fútbol sin correr peligro de contagiarse el virus del coronavirus ni expandirlo.

Es por eso que duda de que la competencia en la Liga Deportiva Confluencia se reanude este año y, si lo hace, será a fin de año, lo que puede generar inconvenientes para los clubes que están integrados por jugadores amateurs.

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