El 77% de los rurales golondrina llega sin trabajo

Vienen desde el norte sin ofertas y terminan deambulando en busca de alguna vacante.

En tiempos de cosecha, miles de trabajadores golondrina llegan a la región para conseguir un trabajo en las chacras y galpones de fruta. El problema es que vienen a probar suerte y terminan deambulando, porque el mercado actual no tiene la capacidad para absorber tanta mano de obra.

En Cipolletti, esta situación se refleja diariamente en las puertas de la delegación de Trabajo, donde hombres y mujeres preguntan por un patrón que los pueda emplear o una chacra donde puedan ser reubicados. Muchos de ellos, incluso, llegan casi empujados por la provincia de origen, que les paga un colectivo para buscar trabajo en otro lado y trasladar así la masa de desocupados.

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“De la cantidad de trabajadores golondrina que llegaron a Cipolletti y Fernández Oro, seguro 200 volvieron a ocupar el puesto de la temporada pasada. Pero han venido más de 700 a buscar trabajo y es la primera vez que lo hacen”, indicó el referente de la delegación Trabajo de la ciudad, Aparicio Riffo.

En diálogo con LM Cipolletti, advirtió que, luego de hacer la temporada, la mayoría desiste de volver porque “el trabajo rural es muy sacrificado y la paga es mala”. Dijo que esto es así desde hace muchos años, como si fuese una práctica habitual pagar en cuotas, cuando la temporada ya ha concluido y muchos ya retornaron a sus hogares.

Los que se emplean en las chacras o procuran hacerlo vienen por lo general de Tucumán. En tanto, estimó que cerca de 400 trabajadores procedentes de Misiones, Entre Ríos y Corrientes ya desembarcaron en la zona para comenzar a trabajar en los galpones.

Los números son más o menos similares a los que registró la delegación de Trabajo durante el año pasado. Tal vez un poco menos en los galpones, pero la merma no es significativa.

Según informó Riffo, por estos días, la mayoría de las chacras están adecuando las viviendas donde son alojados los trabajadores, debido al deterioro que presentan después de un año de estar sin uso. “Los trabajadores de los galpones alquilan. Ellos vienen sin vivienda”, acotó.

Desde la delegación cipoleña de Trabajo se informó que los trabajadores golondrina no son mayoría en relación con los que residen en la región, pero representan un número importante que ronda el 35 por ciento. “En general, vienen a buscar trabajo, a probar suerte, y deambulan por todos lados”, advirtió el delegado. Y prosiguió: “Nos esperan en la mañana para ver si podemos conseguirles trabajo, pero nosotros no reubicamos a la gente. Incluso deberíamos darles prioridad a los desocupados que tenemos en la zona. Sería interesante coordinar esta posibilidad con el Gobierno y los empleadores a través de una comisión tripartita”.

Hasta el 15 de febrero se espera el arribo de más golondrinas para trabajar en la cosecha de manzanas.

“Nos esperan en la mañana para ver si podemos conseguirles trabajo, pero nosotros no reubicamos a la gente. Incluso deberíamos darles prioridad a desocupados de la zona”. Aparicio Riffo, Referente de la delegación local de Trabajo

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