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Descubrió su pasión por el mundo culinario y ahora la rompe vendiendo pizzas caseras

Rocío es psicóloga social, vive en Fernández Oro y en plena pandemia decidió arrancar su propio emprendimiento. Además de pizzas, también vende hamburguesas y lomos, todo casero. Conocé su historia.

En medio de la pandemia de Covid-19, Rocío San Martín decidió arrancar su propio emprendimiento culinario en Fernández Oro. Fue, sobre todo, por una necesidad económica, pero lo que no se imaginaba era que, de esta manera, iba a descubrir su gran pasión por la cocina. Actualmente la rompe vendiendo pizzas, hamburguesas y lomos, todo elaborado desde cero y bien casero, una de las particularidades más codiciadas por sus clientes.

Es psicóloga social y desde el 2015 trabaja en la Municipalidad de Cipolletti, ciudad en la que nació, aunque desde hace dos años reside en Fernández Oro. Ella dice que nunca se dio mucha maña con la cocina, pero sus habilidades demuestran lo contrario. Es que siempre se destacó en su familia por su exquisita masa de pizza y, cada febrero, ayudaba a su abuela a hacer salsa de tomate.

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Todos esos detalles, por más pequeños que parecieran, fueron el inicio de algo mucho más grande. Claramente el contexto no fue el mejor, ya que la pandemia sacudió al mundo entero, pero sí el impulso que la llevó a crear su emprendimiento, actualmente llamado "El horno no está para bollos".

Como a muchos, la necesidad económica durante un tiempo tan difícil fue el motor para empezar un nuevo negocio, pero a Rocío le dio algo más: la ayudó a descubrir en el fondo de su corazón una increíble pasión por la cocina, sobre todo por las pizzas, que son su producto insignia.

El Horno no está para bollos
Descubrió su pasión por el mundo culinario y ahora la rompe vendiendo pizzas caseras

Descubrió su pasión por el mundo culinario y ahora la rompe vendiendo pizzas caseras

"Empecé en septiembre de 2020 porque no llegaba con la plata y tenía un alquiler que pagar. Fue así como decidí arrancar con la venta de pizzas, que siempre me decían que me salían buenas y era algo que sabía que podía hacer bien. En ese momento justo me habían agregado a un grupo de WhatsApp del barrio y vi que muchos ofrecían sus productos, razón por la cual un viernes avisé a todos que esa noche iba a tener pizzas para vender", detalló la joven, de 31 años.

Esa noche compró los ingredientes que necesitaba, su abuela le regaló salsa y ella elaboró cinco prepizzas, pero al final terminó vendiendo trece de dos variedades: fugazzetta y napolitana. Aunque lo más sorprendente para Rocío fue que, con los 700 pesos que le quedaban en su cuenta e invirtió para el inicio del proyecto, pudo ganar 3 mil para seguir adelante.

"Al día siguiente volví a hacer, me fue bien y desde ese momento no paré. Es algo que empezó por una necesidad económica, pero me ayudó a descubrir algo que ahora disfruto mucho. Con los días, después, empecé a agregar más variedades e incluso más productos, como hamburguesas y lomos, porque la gente me pedía, y a veces también incluyo papas rústicas", detalló.

El Horno no está para bollos

A su emprendimiento, el cual bautizó luego con el nombre "El horno no está para bollos" gracias a la idea de un amigo, se sumó también la hermana de Rocío, que la ayuda a cocinar, y su novio, quien se encarga del delivery en la localidad de Fernández Oro, además de elaborar las hamburguesas. Ésto, sumado al entusiasmo y apoyo de sus clientes, la llevó al éxito.

Luego de unos meses pudo invertir en más utensilios profesionales para cocina, un horno pizzero e incluso un freezer, siendo el objetivo actual una amasadora, ya que asegura, entre risas, que "los brazos no dan más".

"Mi familia siempre me ayuda en todo y lo que gano lo voy invirtiendo porque quiero crecer, quiero ofrecer todos los días algo mucho mejor. Estoy en todos los detalles para que sea perfecto. Este año lo que me propuse, además, es mejorar toda la parte digital: crear un logo y abrir una página de Facebook, ya que en este momento me manejo con WhatsApp y subo contenido en Instagram", expresó.

Dato fundamental: Rocío y su pareja hicieron el curso de manipulación de alimentos, el cual les permite brindar la mejor calidad y seguridad a sus clientes.

El Horno no está para bollos
Descubrió su pasión por el mundo culinario y ahora la rompe vendiendo pizzas caseras

Descubrió su pasión por el mundo culinario y ahora la rompe vendiendo pizzas caseras

Por su parte contó que su sueño hoy es el de tener su propio carrito de comidas, el cual le permita acercarse aún más a la gente y dar a conocer sus productos. "Muchos me piden que me ponga un local, pero en este momento es algo que no puedo hacer. El foodtruck es el primer paso y el objetivo es seguir creciendo, tener mi espacio para cocinar", aseguró.

Lo más vendido

Si bien arrancó con dos variedades, hoy en "El horno no está para bollos" se puede elegir entre otras 9 o 10, como napolitana, rúcula o caprese. No obstante, la más solicitada por sus clientes es la que incluye -además de salsa y queso- panceta ahumada, huevo frito y papas pay. A esta variedad es la que ella llama "pizza explosiva".

Sin embargo, para Rocío lo fundamental en su emprendimiento, y la razón por la que cree que la gente la sigue eligiendo, es porque sus productos tienen un distintivo sabor casero. Es que ella se encarga de elaborar la masa de las pizzas y el pan para las hamburguesas y los lomos. Incluso la salsa de tomate, que nació en un principio de una bella tradición familiar.

"Cuando termino un pedido me aseguro de que esté perfecto. En mi emprendimiento no se ratonea con ningún ingrediente", aseguró la cipoleña.

El Horno no está para bollos

Cocina con amor y solidaridad

En estos últimos años, Rocío no sólo descubrió una gran pasión por el mundo culinario, sino que también decidió combinar su talento con las acciones solidarias.

Es que, cuando tiene la oportunidad, elabora pizzas y empanadas para regalar a protectoras de animales, productos que luego se convierten en premios de sorteos que tienen -como objetivo principal- recolectar fondos para ayudar a perros o gatos que aún están en la búsqueda de un hogar para siempre.

Para probar sus creaciones, Rocío toma pedidos a través de WhatsApp al número 2995704839. También sube contenido a su Instagram @elhorno.noestaparabollos.

El Horno no está para bollos
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