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La hija del camionero que murió por la picadura de una yarará rompe el silencio con LMC: "Vayan al médico"

Oriana habla en medio del dolor por la muerte del trabajador que la luchó en un sanatorio de Cipolletti. Gratitud a los vecinos y conmovedoras confesiones.

Se vienen las fiestas más tristes para la familia de Miguel Estaban Contreras, el camionero que murió en un centro médico de Cipolletti tras ser picado por una serpiente yarará en cercanías de Cutral Co.

Ya en General Cerri, provincia de Buenos Aires, de donde es oriunda la familia, su hija Oriana y el resto de sus seres queridos siguen sin poder digerir la repentina y trágica partida de un tipo “muy querido y jodón”.

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El que “todas las mañanas me mandaba mensaje por el chat, me preguntaba cómo estaba su nieto”, lo recuerda con cariño y el corazón roto en declaraciones exclusivas a LM Cipolletti.

camionero
Miguel Contreras, el camionero que falleció a los 44 años en Cipolletti tras ser mordido por una yarará.

Miguel Contreras, el camionero que falleció a los 44 años en Cipolletti tras ser mordido por una yarará.

Pese al duro trance que atraviesa por la irreparable pérdida, la joven aceptó romper el silencio con este medio para “agradecer a la gente de Cipolletti y toda la zona que fue a donar sangre, incluso algunos que el grupo o factor no coincidía y se acercaron igual, porque el de mi papá era complicado (0 negativo o A negativo). Y también a toda la que oró por él, se lo agradecemos de corazón”.

Pero además contó detalles conmovedores de las últimas horas, explicó en qué zona del cuerpo le picó la serpiente, destacó el gran gesto de su patrón y hasta aconsejó a los lectores a que “vayan el médico y no esperen hasta último momento. A mi papá no le gustaba, odiaba estar en los hospitales. Lamentablemente no haberse atendido rápido, no prestar atención a la mordedura, le terminó costando la vida”.

La noticia tuvo repercusión nacional y cada vez más gente tomó conocimiento del caso. En ese contexto, este martes los allegados al camionero vivieron un momento emotivo por un llamado telefónico especial.

El dolor del gran amigo de Buenos Aires

“Mi papá falleció el domingo en Cipolletti. El tenía muchos conocidos en todos lados, un gran amigo en Buenos Aires, el que le enseñó a andar con los camiones recién se enteró y se comunicó con nosotros, se puso muy mal”, confió Oriana con lógica angustia.

También recordó cómo fueron los últimos y tristes momentos en el Policlínico Modelo de nuestra ciudad: “Yo me había vuelto a Cerri, porque soy mamá y estábamos con lo justo, con problemas económicos por los gastos de pasar tantos días en Cipolletti -más de dos semanas-. Los antibióticos ya no funcionaron y le dijeron a mi mamá y mi hermana que se vayan a despedir…”.

“Papá murió producto del mismo veneno, la infección le afectó los pulmones. Venía bien, recuperando los riñones, y se complicó por otro lado”, indicó sobre las razones del deceso.

Un jefe con "gran corazón"

Seguidamente destacó la calidad humana del jefe de su papá, a quien definió como “un patrón con un corazón enorme -Mariano-, él nos ayudó muchísimo, consiguió hospedaje, pagó todo, peleó para que lo atendieran rápido, para que el seguro se encargara del traslado. Mi papá se hacía querer pero él es un patrón nuevo, demostró ser gran persona. La fue a buscar a mi mamá, a mi hermanita, un genio”.

Informó que la mordedura fue “entre el tobillo y el talón del pie, le traspasó la alpargata” y ocurrió “50 km antes de Cutral Co, manejó como pudo hasta la caminera”.

Luego reflexionó con cierta resignación: “No es un caso común, pero bueno, son cuestiones de la vida. Es lo que quiso Dios, como dice mi suegra, todos tenemos fecha de nacimiento pero no de caducidad”.

camionero fallecido
Miguel, un

Miguel, un "buen tipo, trabajador y jodón", como lo definió su hija al camionero.

Imposible de olvidar los momentos compartidos juntos, las recomendaciones de un padre presente a pesar de la distancia, la complicidad y el afecto entre ambos.

“Siempre cuando estaba en casa se ponía a cortar el pasto, a limpiar el camión… En realidad papá trabajó siempre lejos, en el campo unos 15 ó 20 años y luego se subió al camión Al principio le costó, luego le gustaba”, comentó.

E insistió con que la gente se haga atender: “No solamente ante mordedura de víboras, sino de cualquier bicho que no conozcan y pueda ser venenoso o no. Y siempre hay que consultar a los médicos”, finalizó Oriana, la hija de Miguel, el camionero noble al que hoy despiden numerosos familiares y amigos en un caso que conmociona al país.

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