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La conmovedora historia del pescador que armó un refugio en la soñada Isla del Limay

Pablo, un cipoleño que brilla con su emprendimiento en Picún Leufú. "Viene gente de todas partes y regresan", dice y compara sacar uno grande "con un gol".

“Conozco cada secreto del Limay”, asegura Pablo tras ir de compras en lancha a Picún Leufú y ya de regreso al pintoresco refugio neuquino donde alberga a grupos de entusiastas aficionados de todo el país y del mundo.

El cipoleño pesca desde los 11 años en el Alto Valle pero como modo de vida se vinculó a la actividad hace un poco menos, cuando una desgracia familiar le hizo ver las cosas de otra manera y lo llevó a replantearse todo.

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Falleció mi hija Ambar, de 4 años, renuncié a mi laburo y me dediqué a hacer lo que me gusta. Así me abrí un taller de chapa y pintura, que aún conservo y luego este emprendimiento en la Isla. Yo estaba como jefe en la Quilmes, en el Parque Industrial de Neuquén, fue jodido pero salí adelante con la ayuda de mi mujer incondicional, Stefani, que me bancó siempre y apoyándome también en Malena -18- y Thiago -16- mis otros dos amores”, confiesa su dura historia uno de los pescadores estrellas del Alto Valle. De hecho, es guía oficial de Río Negro.

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Uno de los grupos de pescadores a los que llevó Pablo al refugio.

Uno de los grupos de pescadores a los que llevó Pablo al refugio.

El paisaje luce imponente. La combinación de las aguas cristalinas con fondo azulado y el furioso verde de su Complejo en la desembocadura del Limay Medio, conforman un combo maravilloso a la vista y digno de visitar. Un lugar repleto de paz, aventura y por supuesto de suculentas "comilonas" -por lo general a la parrilla- muy bien regadas.

“De noviembre hasta fines de mayo me encuentran acá. En invierno tengo otro laburo, un taller de chapa y pintura en Cipolletti, en calle Brasil, ‘Chapa y Pintura El Valle se llama. Los dos trabajos me apasionan”, señala este laburante, especialista en las aguas de ríos de la región.

Allí se armó una suerte de “campamento argentino de pescadores”. “Los clientes vienen de Buenos Aires, Córdoba, San Luis, La Pampa, uruguayos, chilenos y se vuelven encantados. Suelen estar 2 ó 3 días. Yo los voy a buscar hasta Picún. Estoy en la desembocadura del Limay, donde nace el Ramos Mexía -El Chocón-“, explica el amante de las “trucha marrones” y revisa su agenda estallada para los últimos día de la temporada.

Los trucos de un pescador exitoso

Orgulloso debe estar ese padre que le inculcó la pasión por la pesca. “Mi viejo me decía vas a aprender a pescar y de tanto verlo a él parece que salí bueno”, asegura y revela que el truco para tener éxito radica en la “paciencia y meterle ganas al río”.

“La que pesca es la cabeza. Para la gente es una terapia pero eso sí, si estas concentrado vas a pescar y si pensás en otra cosa es raro que te vaya bien”, advierte al ampliar el concepto. De pronto, las aguas se agitan en un claro indicio de que algo groso está por suceder. Y sale nomás una hermosa trucha.

Sobre las especies que abundan en el sector en el que se maneja, menciona “Arco Iris, Perca, Pejerrey tamaño chico, es más para diversión. Yo soy adicto a las truchas Marrones, de 3 kilos ya es una buena trucha, de 5 es muy buena y de 6 a 7 extraordinario, un premio para el pescador”, explica el experto. El sol va cediendo terreno y se oye el motor de la lancha, señal inequívoca de que hay que pegar la vuelta al "búnker de la felicidad". Será otra noche de asado y truco.

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Acerca del pique sostiene que “es relativo”. “Depende los días, la trucha marrón es más difícil como mucho 7 por día sacaremos. La Arco Iris podés obtener hasta 15 en una corredera”, afirma el hincha de Boca y de Cipo, obvio.

Un dato a tener en cuenta es que siempre se trata de una “pesca deportiva, el reglamento es más que claro, no podés matar ningún tipo de pescados. Es por amor al arte, por pasión”, dice luego de devolver otro bonito ejemplar al agua.

En su mini predio cuenta con “un par de dormís y un comedor grande para que la gente se sienta cómoda”. “Para ir a pescar salimos en lancha, remontamos el río, paramos en las correderas o en los pozones. Es pesca con mosca y los clientes suelen traerse su equipo porque son muy celosos de ello. Además deben traerse bolsas de dormir”, avisa para quienes estén pensando en vivir la experiencia.

Los recaudos y una fiel compañía

En relación al perfil de los visitantes, precisa: “Vienen muchos amigos, gente grande, que por ahí ha recorrido muchos lugares del país y el mundo y le falta descubrir esta parte de la desembocadura del Limay medio, donde nace el Chocón”, insiste.

“Cada vez tengo más laburo, cada vez viene más gente, todo ocupado. Generalmente vuelven, 2 ó 3 veces al año, personas a las que le gusta la pesca, el lugar, toda la buena onda”, celebra tras sacar un hermoso pejerrey.

El hobby de la pesca se mezcla con la bohemia. Asados, corderos y chivos al asador son la especialidad de la casa… Para combatir el frío “tenemos una estufa a leña y pantalla solar”, cuenta quien sale al río sumamente equipado.

Su fiel perra Nala lo ve encarar hacia el agua y ya se sube al bote. “La llevo por todos lados, tiene 2 años, la he subido desde los 2 meses y ya no se quiere bajar. Es mi compañía acá, es de fierro”, elogia a su mascota.

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Párrafo aparte para los recaudos y las advertencias que lanza Pablo con sentido de la responsabilidad. “Cuando hay mucho viento es complicado salir, gente en la zona a la que se le ha dado vuelta el bote, o se han quedado sin nafta en sus vehículos y fui a socorrerlos. Personas ahogadas en la zona también hubo -no clientes míos por suerte-. Han querido cruzar el río nadando y por ahí no han podido salir. Así que precaución”, ruega.

Para que se tome dimensión de lo que significa pescar algo grande, indica que la emoción es “similar a la que siente un futbolero cuando su equipo mete un gol, se festeja casi igual”, confía este fanático con una sonrisa.

A su hijo Thiago le gusta pero la que sigue los pasos parece ser Malena. En ella deposita sus expectativas en tener una heredera en el río.

Pablo, el rey de la pesca que no hace agua con su emprendimiento en la Isla.

Instagram: Pabloblasco_fly

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