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En el hospital no tenían remedios para tratar al infectado con larvas de mosca

En el Hospital, cuando atendieron al joven y vieron las crías de mosca, mandaron a comprar albahaca para tratarlo. No disponían de otros medios para ayudarlo.

El joven de Ferri infectado por larvas de mosca ha sufrido también las consecuencias de la crisis que viene atravesando el Hospital. Ocurre que, en febrero, cuando acudió por atención al centro asistencial, se encontró con que no pudieron revisarle bien el oído parasitado y después no tenían remedios.

Según aseguran familiares, los médicos mandaron a comprar albahaca. Armaron con partes del vegetal un canuto y se lo pusieron en el oído afectado. Esto se hizo porque, al parecer, la aromática planta atrae a las larvas y así buscaban poder extraerlas.

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La historia arrancó el mes pasado. El joven, de 31 años, cosechaba en una chacra muy cerca de Ferri y sintió un zumbido y un roce en su oreja derecha. Instintivamente, se pasó la mano para limpiar la oreja y para espantar cualquier insecto que anduviera cerca. Luego, ya en su casa, empezó a sentir molestias en el oído y ruiditos como el zumbar de las moscas.

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El personal hospitalario rionegrino, enrolados en la Asspur, harán un paro martes, miércoles y jueves de esa semana.

El personal hospitalario rionegrino, enrolados en la Asspur, harán un paro martes, miércoles y jueves de esa semana.

Al poco tiempo, la molestia se había vuelto dolor y le apareció una inflamación. Desde su hogar en la toma de las vías, se trasladó en busca de ayuda al Hospital. Allí, trataron de atenderlo bien, pero, a lo mejor, carentes del instrumental adecuado para revisarle el oído, le dijeron que podía tratarse de una otitis.

Como el joven de chico solía sufrir de esa enfermedad, pudo haberse convencido de que volvía a padecerla. Sin embargo, los zumbidos y el dolor seguían. Y tanto era el padecimiento que no pudo más y se metió un dedo tan profundo en el oído que sacó medio cuerpo de una mosca.

El espanto y el horror hicieron que decidiera volver al Hospital, esta vez desesperado para que le limpien el conducto auricular y le practiquen las curaciones necesarias.

Segunda visita al hospital

En el hospital, lo volvieron a revisar y esta vez pudieron ver el medio cuerpo restante de la mosca y como pululaban las larvas. Sin poder brindarle otro tratamiento, por la escasez crítica de medicamentos y recursos del centro de salud, a alguno de los presentes se le ocurrió la idea de ponerle un canuto de albahaca, ya que el vegetal tendría la característica de atraer a larvas. Mandaron a comprar la planta. Más no pudieron hacerle.

De nuevo en su casa, con las horas la infestación siguió su curso y los familiares, muy preocupados por lo que estaba pasando, hicieron trámites para que viniera un especialista desde Viedma. La gestión dio resultado, puesto que vino un cirujano otorrinolaringólogo, quien, con presura, confirmó la gravedad del caso.

A la vez, habría dicho que no se disponía aquí del instrumental y los medios para operarlo y que debía ser llevado a Buenos Aires.

A todo esto, la salud del joven empeoraba. Ahora, hasta le salían larvas por la nariz cuando estornudaba. En el Hospital, en veces posteriores que concurrió, llegaron a extraerle hasta 29 larvas en un sólo día. El cuadro se volvía más complejo y la necesidad de operarlo se tornaba urgente.

El traslado del joven a Buenos Aires

Desde Salud Pública de Río Negro, se arbitraron los medios para trasladar al paciente a Buenos Aires, en una primera parte del trayecto en ambulancia y, en una segunda, en un avión. Corría el 28 de febrero.

En la capital del país, fue internado en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia, donde le abrieron parte de la cabeza, en una intervención que duró varias horas. Los médicos limpiaron los restos de la mosca y extrajeron las larvas que del oído habían pasado a la parte posterior de los ojos y a la nariz, además de haber roto una membrana cerebral. La operación resultó exitosa y, como corresponde, el joven quedó en observación y comenzó la convalecencia.

Con otra ayuda del gobierno provincial, fue enviado unos días después a un hotel, para que pudiera seguir efectuándose controles. La reaparición de fiebre y algunos malestares han determinado que se deba realizar nuevos estudios en otro nosocomio porteño. Pero, las inundaciones que han afectado a la gran ciudad y los casos de dengue que han saturado los hospitales vienen demorando los tratamientos.

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Familiares directos que contaron los detalles del caso esperan con ansia la vuelta del joven, sano por supuesto. En su casa, lo aguardan su madre y su hermano menor. Otro hermano, el mayor, vive en Contralmirante Cordero, y un cuarto hermano lo está acompañando en Buenos Aires. Otros parientes igual quieren verlo pronto.

El hogar es humilde. La madre, por un ACV, tiene problemas de movilidad. Además, sufre de diabetes y no cuenta con recursos para adquirir su medicación. Su familia le ayuda a comprarlos. Por lo que le ocurrió a su hijo, se complicó de los nervios y ahora no puede ver una mosca cerca, que se altera.

Los familiares le piden al Municipio que envíe trabajadores para limpiar los residuos que se acumulan en microbasurales y por todas partes. Dicen que Ferri era antes muy limpia, pero ahora hay mucha mugre. Y moscas. A todo esto, los parientes también señalan que no está claro de qué especie de mosca sería la que causó la infestación. Podría ser una mosca de los frutos, como cree el propio paciente, o bien una mosca verde o bien una común.

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