Buscan agrandar el merendero para 120 chicos de Ferri

Los vecinos quieren aumentar su ayuda porque hay niños en lista de espera.

Caritas Felices, el merendero que alimenta a más de cien niños en Ferri cuatro días a la semana, cumplió un año de vida. Actualmente necesitan materiales de construcción y muebles para poder cocinar y abrir un comedor comunitario, extendiendo así la ayuda que realizan en el lugar. “Cada vez hay más necesidad en el lugar y no damos abasto”, explicó una de las referentes.

Lucía Montecino arrancó con el proyecto en diciembre del 2016. Empezó cocinando el pan en la casa de su hermana y sirviendo la copa de leche en la suya. “Comencé a notar que había mucha necesidad en el barrio. De a poco la cantidad de chicos aumentó, y sin darme cuenta tenía 70 adentro de mi casa. Teníamos la necesidad de ampliar el espacio y levantamos una casilla en un terreno al lado de las vías del tren”, relató.

Para el proyecto se sumaron una veintena de mujeres del lugar y pudieron instalar una precaria casilla ubicada detrás de las 64 viviendas. “Cuando terminamos la casilla le pusimos Caritas Felices, el merendero de la organización Darío Santillán”, comentó. A casi un año de la inauguración, el número de chicos que llega hasta el lugar supera los 120.

“Tenemos muy pocas cosas. Aún no contamos con cocina y tenemos que hacer el pan en una casa y traerlo. Son 5 kilos de pan por día, y más de 25 litros de leche. Las familias llegan a buscar la merienda y deben llevársela porque no tenemos aún un lugar para ofrecerles con sillas y mesa. Le damos una jarra por familia y dos panes por persona”, comentó Lucía. La idea de la organización es ampliar el lugar y contar con un comedor comunitario.

“Yo pasé hambre y sé lo que se siente. La carita que los nenes que vienen con el estómago vacío me llena de tristeza. Tenemos urgencia de construir el comedor porque no sabemos si tienen para almorzar en sus casas”, relató.

El lugar se sostiene gracias a la colaboración de alimentos por parte del Municipio y de los vecinos solidarios. Pero lo que realmente mantiene vivo el lugar es el esfuerzo de las 23 mujeres que concurren cada día a cocinar y ofrecer contención. “A veces llueve y se llena todo de barro, pero siempre decimos que no importa lo que pase. Nosotros nos comprometimos a ayudar y, si no vamos, hay niños que pueden pasar todo un día sin comer. Eso no lo podemos permitir”, expresó la referente del lugar.

Los vecinos se ayudan entre todos

Necesitan muchas cosas

El merendero nació de la necesidad de los vecinos, pero son muchas las cosas que le hacen falta. Necesitan materiales de construcción para levantar un salón y también el equipamiento para cocinar y servir la comida.

¿Cuándo funciona?

El merendero, ubicado en el paraje cipoleño de Ferri, funciona los días lunes, martes, miércoles y viernes, desde las 17. Los comensales deben concurrir con una jarra y un tupper para poder llevarse los alimentos.

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