El asentamiento cipoleño avanza hacia la ansiada regularización, pero hay lotes que actualmente están ocupados por familias que en el plano de mensura del proyecto de urbanización figuran como espacio público y no se podrían realizar las obras de infraestructura para llevar los servicios. Es por eso que se tuvieron que mudar.

En ese marco, el Municipio junto con los vecinos ejecutaron las plateas de cemento y en las próximas semanas construirán un baño de material para cada familia. Mientras que el último fin de semana, Techo y los habitantes del barrio levantaron las cuatro viviendas.

Belén Burgstaller, directora general de la ONG en Río Negro y Neuquén, explicó que “el proceso de integración urbana y social que se está llevando adelante en El Espejo significa un reconocimiento de derechos a los vecinos y las vecinas, que podrán acceder a todos los beneficios que tienen las ciudades. Principalmente, la posibilidad de contar con energía eléctrica, agua potable y cloacas. Cuestiones que son básicas pero a las que todavía hoy, en Río Negro, hay más de 10 mil familias que no acceden. Además, demuestra la importancia de que estos procesos sean participativos y abiertos. Los vecinos están organizados y dispuestos a trabajar para mejorar sus barrios. Es muy positiva la experiencia de trabajo conjunto que logramos con el Municipio de Cipolletti, dada su apertura”.

48 familias viven en la toma El Espejo, cercana a la cárcel.

De ese total, cuatro tuvieron que ser reubicadas para que puedan llevarles los servicios. Sus viviendas fueron construidas con la ayuda de la organización Techo.

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