Todos los años, el tercer domingo de noviembre, cientos de fieles se reúnen en Paso Córdoba para agradecer y pedir a la Virgen Misionera. Los cipoleños asumen el desafío de llegar a pie y Fanny Bogado, practicante de la capilla de Santa Catalina, explicó: “Partimos a las 17, caminamos toda la noche y llegamos allá a las 8 para la misa del año jubilar”.

En el transcurso de la peregrinación van recogiendo a los fieles de las ciudades vecinas en un encuentro de fe. Aseguró que el camino es largo, por lo que los acompañaban dos camionetas: “Cuando algunos no pueden caminar más, se suben y descansan”.

Fanny camina todos los años, desde hace 14, para agradecer y pedir por aquellos que no pueden realizar tan largo trayecto. Contó que comenzó con la tradición por contagio de sus hermanas: “Ellas caminaban con el grupo de boy scouts para apoyar a los peregrinos y yo las veía desde muy chiquita”.

A lo largo de todos estos años pudo observar cómo cada vez se suman más personas en esta intensa travesía. “El año pasado partimos de Cipolletti unas 75 personas, pero en todos las localidades se sumaban unas cuantas más”, expresó. En Paso Córdoba esperan reunir un millar de fieles.

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