Una cadena solidaria para cambiarle la vida a Joaquín

Médicos, docentes y emprendedores le dieron una mano ortopédica.

POR NATALI RUIZ DE GALARRETA / ruizn@lmneuquen.com.ar

La semana pasada Joaquín, un niño de 7 años del barrio Caracas, recibió un regalo que puede cambiarle la vida: una prótesis para su mano hecha en una impresora 3D. Una entrega precursora en la ciudad, que se dio gracias al esfuerzo en conjunto de un médico laboral, un profesor de educación física, algunos universitarios y un joven inspirador desde Mendoza. Los impulsores de la iniciativa esperan que la de Joaquín no sea la única vida que cambie gracias a las prótesis hechas con tecnología 3D.

Joaquín Martínez nació con una malformación en una manito, por la cual le faltan algunos dedos. Así que necesitaba una prótesis personalizada para facilitar su motricidad y poder tener una vida completamente normal.

Fue entonces cuando aparecieron los Gross en escena. Víctor es profesor de educación física en la Escuela Primaria 283, donde estudia el pequeño, y junto con su hermano Ricardo se pusieron al hombro la noble tarea de buscar cómo ayudar a Joaquín de manera desinteresada. El primer obstáculo que encontraron fue que en la zona no hay quien haga este tipo de manos, por lo que tuvieron que empezar una búsqueda nacional para obtener ayuda.

Su esfuerzo los llevó hasta Franco Mazzocca, un estudiante de Ingeniería Mecatrónica de la UNCuyo, en Mendoza, quien fabricó la prótesis con una impresora 3D de forma gratuita.

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Con 21 años, Franco es parte de la comunidad C3D, que imprime y confecciona con una impresora y un rollo de filamento plástico realidades que décadas atrás eran inimaginables para quienes no contaban con mucho dinero para comprar una prótesis.

“Ricardo se enteró de otras cosas que hicimos en Mendoza y nos contactó por Joaquín. Nosotros hacemos prótesis de miembros superiores, así que pedimos las medidas del muñón, y yo ya con eso busqué entre los diseños para armarla”, sostuvo Franco, al resaltar la página Enabling the Future, que nuclea los diseños de forma libre y gratuita. Incluso agregó que su mamá también colaboró con en el proceso, cosiendo unas “manguitas” a parte de la prótesis.

$150 el valor de los materiales para hacer las prótesis

“Fue sorprendente, en una semana él ya tenía hecha la mano”, consideró Ricardo Gross. En ese momento, toda la dedicación que pusieron tuvo la suerte de su lado: alumnos de Ricardo (que es profesor en la Facultad de Medicina de la UNCo) viajaban a Mendoza para un congreso y lograron hacer llegar la mano a Cipolletti sin ningún tipo de inconveniente en pocos días.

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La prótesis

En el caso de Joaquín, en la mano se utilizaron los colores rojo y azul para asemejarla a su gusto. “Tratamos de emularle los colores del Hombre Araña, ya que nos dijo que ese es su superhéroe preferido”, señaló el médico cipoleño.

Los beneficios de utilizar esta tecnología para la fabricación de prótesis radica en que es muy económica (los materiales no superan los 150 pesos por mano) y se realizan en muy poco tiempo. Lo más costoso de este proceso es la máquina de impresión 3D en sí misma, que se la puede llegar a conseguir alrededor de los 15 mil pesos. Pero hoy existe además una red nacional, en la que cualquiera puede pedir (y colaborar) con esta iniciativa.

$15.000 el costo de una impresora en 3D

Este miércoles Joaquín se probó la mano por primera vez. “Estaba re contento, y lo que me partió al medio es que me preguntó si podía empezar a usar guantes con dedos de verdad. Porque la mamá le compraba mitones para que no le bailaran sueltos los deditos del guante, y a él no le gustaba mucho la idea. Quería de los verdaderos”, contó emocionado Ricardo.

Gracias a la nueva incorporación, Joaquín puede ahora sostener un vaso y agarrar el manubrio de una bicicleta. Es más, hoy el pequeño puede ostentar una obra de arte: tener una mano robótica, en semejanza con los protagonistas de las películas de superhéroes, que sólo fue posible gracias a una asombrosa cadena humana de generosidad y dedicación.

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--> Quieren ayudar a todo el Alto Valle

La primera experiencia solidaria tuvo como mayor dificultad el desconocimiento. Los hermanos Ricardo y Víctor Gross, el médico y el profesor, que lideraron el proyecto, no sabían a quién recurrir ya que en la región no hay especialistas que elaboren las prótesis en 3D. Una vez que dieron con los emprendedores de la red nacional, el trabajo ya no fue tan complejo y eso, más la sonrisa de Joaquín, los impulsó a seguir ayudando.

Los hermanos Gross aseguraron que ahora tienen la idea de comprarse una impresora 3D y replicar la iniciativa en la región para colaborar con quienes lo necesiten.

La posibilidad de entregar prótesis 3D “no es solamente para los nenes que han nacido sin una mano, sino también para gente adulta que haya perdido un dedo o parte de la mano por algún trauma. Queremos empezar a detectar casos y replicar la movida en Cipolletti y zonas aledañas”, mencionó Ricardo.

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El proyecto, que imprime las prótesis si ningún tipo de costo, se replica en todo el país gracias a la solidaridad de individuos que dedican su tiempo, y muchas veces su propio dinero, para mejorar la calidad de vida de quienes más lo necesitan. “Teniendo la impresora el costo por mano es nada, es ínfimo si se considera el impacto que genera”, agregó al considerar que la idea es promover a que cualquiera pueda replicar la iniciativa o colaborar para hacerlo.

Las prótesis se diseñan en base a las medidas de la mano de la persona, se imprimen las partes y luego sólo resta ensamblarlas antes de empezar a usarlas.

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