Un paseo soñado y sin fin

Eliana y Bruno vendieron todo y se fueron a conocer América.

Una pareja de jóvenes cipoleños agobiados por la rutina decidió vender todo lo que tenía y salir a recorrer América. Formar una familia, ascender en el trabajo o adquirir bienes no causaban motivación en sus vidas, hasta que pensaron en recorrer el continente y trabajar de forma temporaria en cada lugar. Ya recorrieron miles de kilómetros sin un rumbo definido, pero felices y orgullosos de haber iniciado semejante travesía.

“Vendimos todo lo que teníamos y compramos un furgón con dos asientos para poder dormir atrás. Estuvimos un mes recorriendo el norte del país hasta que cruzamos la frontera”, cuentan Eliana Larrea y Bruno Baldevenito. Luego de seis meses de viaje, ya pasaron por Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, desde la cordillera de Los Andes hasta el océano Pacífico. “En algún momento tratamos de ponernos objetivos, pero no los podemos cumplir. Compartimos mucho tiempo con lugareños y eso provoca cambios de programa y nuevos destinos que para el turista común son desconocidos”, relató Eliana.

15.000 kilómetros ya recorrieron en su viaje. Las primeras excursiones fueron por el norte argentino y desde allí siguieron por Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Quieren ir hasta México antes de pegar la vuelta.

Detalles fundamentales para su viaje son la conexión a internet y las redes sociales. “Nos quedamos de forma gratuita en las casas de los lugareños a través de un sistema llamado couchsurfing y compartimos sus costumbres y cultura. También tenemos grupos de Facebook y Whatsapp de viajeros de América donde pedimos consejos de hospedajes y rutas. También participamos de IOverLander para registrar nuestro viaje y compartirlo con el resto del mundo”, explicaron a la distancia.

Los objetivos de viaje son siempre cortos, para disfrutar los lugares y no vivir arriba del vehículo.

“Iremos al norte de Colombia, a un lugar llamado La Guajira, zona de desierto combinado con mar Caribe. Veremos cómo está la situación para entrar a Venezuela, o cruzar a Panamá y llegar hasta México. Los planes cambian todos los días y nos sentimos cómodos así”, comentaron.

Lo único malo de la travesía son los pedidos de coimas que les hicieron en muchos controles para permitirles seguir viajando. “Inventan contravenciones y te piden dinero para continuar”, relataron.

Aún no tienen fecha de regreso y eso no es problema, ya que renunciaron a todas sus responsabilidades adquiridas en la ciudad. “Queríamos un cambio y estamos conociendo qué hay más allá de Cipolletti y de la Argentina. Y así somos felices”, concluyeron.

La aventura se puede seguir por su Facebook/ElViajeSinNombre

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