Un Día del Niño muy especial: trabajadores de Cliba sorprendieron a Donatto con un camión de juguete

Se trata de un pequeño de cuatro años con diagnóstico de autismo que guarda fascinación por los camiones y en especial los de recolección de residuos.

Por Mariel Retegui /reteguim@lmneuquen.com.ar

y Katia Giacinti / giacintik@lmneuquen.com.ar

Un par de jóvenes trabajadores de Cliba tuvieron un gesto simple y noble que hicieron que fuera el Día del Niño más feliz para Donatto Crasci. Fueron cómplices de la familia y le regalaron un camión de juguete similar al que usan diariamente y por el que el nene autista de cuatro años tiene especial fascinación.

“Se acercaba el Día del Niño y Dona estaba emocionado. Los admira y cada noche que pasa los espera, desde adentro de la casa, y no se va a dormir hasta que no los ve pasar y los saluda a través de la ventana”, contó Elizabeth Herrera, la joven abuela de Donatto, oriunda de Cipolletti.

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Puntualmente a las 10.50 Donatto suele estar encaramado sobre la silla para aguardar a los recolectores de residuo. Sabe su horario y trata de no dormirse sin verlos y saludarlos. “A veces se dormía frustrado porque Cliba no pasaba. Cuando lo hacían fuera del horario, para él es como que lo sacaban de su orden. Es rutinario y eso lo afecta”, señaló.

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Durante la semana encontró un camión de juguete similar y se lo contó su hija Brenda, la joven madre del pequeño. Juntas pensaron que era la mejor opción a la hora de comprarle un regalo.

La pareja de la abuela tuvo la idea de que fueran los trabajadores que Cliba, que pasan cada semana por la casa de la calle La Plata del barrio Villa María, los encargados de entregárselo.

Así fue que entre la madre y la abuela les contaron a los chicos quienes estuvieron encantados con la idea. “Brenda los esperó una cuadra antes de casa y les pasó el regalo en una bolsa de consorcio. Ellos vinieron, se bajaron y se lo entregaron. Dona estaba schokeado, muy emocionado”, contó la abuela.

El niño recibió sorprendido el presente. Se tapó los oídos, se sobrepuso al ruido que suele descolocarlo por su extrema sensibilidad auditiva, y lo recibió en medio de besos y abrazos.

“Fue un muy lindo momento. En un tiempo en el que escuchamos cosas tan feas, ellos tuvieron un gesto tan simple, tan lindo y tan significativo para mi nieto. Me gustaría saber sus nombres. Les agradecemos mucho la predisposición y las ganas que tuvieron de hacerlo”, agregó la abuela.

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