Un caso de bullying genera gran temor en la Escuela Primaria 264

Hay varios nenes que no concurren a clases porque son agredidos.

El caso de un nene que maltrata a sus compañeros provoca gran preocupación y malestar en la comunidad de la Escuela 264, al punto que algunos padres solicitaron a la dirección su expulsión de la institución. Otros piden que reciba tratamiento urgente.

La problemática atraviesa a un quinto grado, pero se gesta en un contexto familiar muy complicado, que excede a la institución y requiere de la acción comprometida de otros organismos del Estado.

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Se entiende el enojo y la preocupación de los padres cada vez que el menor pega, amenaza y agrede verbalmente a sus compañeros, sembrando el miedo. Pero los docentes tampoco coinciden en que la expulsión del niño sea una solución, pues esta alternativa no pondría fin a la violencia.

Por otra parte, el sistema educativo tampoco es proclive a resolver situaciones de conflicto de esta manera. Muy por el contrario, pone en marcha un dispositivo de contención con los equipos técnicos de apoyo pedagógico (ETAP) que, en el caso, resultó insuficiente.

Fuentes del Consejo Escolar de Cipolletti indicaron a LM Cipolletti que los resortes propios de la institución no dieron resultados, de modo que solicitaron ayuda a la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) para que aborde la problemática en conjunto con la supervisión de Primaria.

“La escuela es una caja de resonancia de todo lo que pasa en la sociedad, pero tiene sus limitaciones, y cuando se trata de abordar el contexto familiar, es necesario que intervengan otros organismos del Estado y atiendan la situación”, se advirtió desde el CPE.

Se sabe que la dirección del establecimiento intentó establecer contacto con la familia del chico, pero hasta el momento no tuvo una respuesta eficaz. Incluso, las docentes están dispuestas a realizar visitas domiciliarias para seguir de cerca la problemática, mientras se informa a los otros padres cuál es la situación y cómo se trabaja.

Desde el CPE se aclaró que el niño no sufre ninguna patología, pero manifiesta un mal comportamiento hacia sus compañeros. Se habló de golpes, amenazas e insultos. Los docentes aseguran que nunca vieron al chico portar un cuchillo, aunque amenace a sus pares con tener uno, para infundir miedo.

No obstante, es entendible que los padres de los otros niños no quieran saber nada con este tipo de actitudes y reclamen una solución con urgencia.

Por eso, llegaron al extremo de no mandar a sus hijos a la escuela hasta que les den una solución y manifestaron su indignación por las redes. “No sé qué esperan para actuar, que mate a uno de sus compañeros, esto es grave. Ha lastimado y golpeado; tiró a un nene del escenario; los encierra en el baño. Seguramente sea víctima de alguna situación en su casa, pero el grado y el resto de la escuela no tienen la culpa”, expresó una mamá.

Pese al enojo de los padres, desde el CPE se recordó: “Hablamos de un niño, no de un delincuente, y eso lo tienen muy claro los docentes. Ni la escuela es violenta, la violencia se mete en la escuela, porque hay situaciones que vulneran a las familias”, expresaron.

En el caso no cabe una “solución mágica”, por lo que se espera una intervención urgente de los actores que deben atender la situación.

--> El trasfondo social de los casos de violencia en las aulas

La Escuela 264 está ubicada en la calle Chile 1747, del barrio Luis Piedrabuena. Es una institución de jornada extendida con talleres en contraturno a la que, lamentablemente, muchos chicos asisten más por el plato de comida o la colación que les ofrecen, que por todo lo que puedan aprender. Así lo aseguraron funcionarios de Educación para graficar el complejo contexto social que provoca las agresiones permanentes de un niño hacia sus compañeros de grado.

Esa circunstancia también es parte de la realidad cotidiana de otros establecimientos en Cipolletti. Ante los casos de violencia, se contraponen los reclamos de los padres de las víctimas y la negación, o la falta de respuesta de los niños que agreden.

Las autoridades escolares muchas veces no cuentan con herramientas suficientes para resolver ese tipo de conflictos.

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